DESCUBRINDO AS RÍAS: RÍA DE VIGO

Hace un par de semanas pudimos disfrutar de una salida organizada por AGAN+  dentro del programa #DescubrindoAsRías . Recorremos la Ría de Vigo visitando las islas de San Simón , San Antón y las maravillosas Islas Cíes.










A primera hora de la mañana quedamos en el Puerto de Vigo para embarcar en uno de los barcos de cruceros Pelegrin hacia nuestra ruta , el día comenzaba soleado y la mayoría decidimos viajar en la parte superior para disfrutar de las vistas. El paisaje de la Ría es maravilloso, y disfrutarlo junto con un cafecito y unas pastas, todo un lujo.






En un momento se alza ante nosotros el majestuoso Puente de Rande y tenemos el privilegio de obtener unas vistas únicas al pasar por debajo, nada que ver con la imagen que apreciamos desde tierra firme.

El puente de Rande está abierto al tráfico desde 1981, uniendo Redondela y Moaña. Actualmente su tráfico es de unos 50.000 vehículos diarios. Forma parte de la autopista del Atlántico y se encuentra en fase de ampliación.





A medida que avanzamos por la Ría hacia la Isla de San Simón nos encontramos con las bateas, plataformas flotantes para el cultivo de mejillón distribuidas de forma regular y geométrica por toda la ría.
Su origen se remonta al s.XVIII principios del XIX. La primera batea se colocó en 1945 en la Ría de Arousa y fue tal su éxito que enseguida el nuevo invento se extendió al resto de las Rías Gallegas, y así llegamos a la actualidad con 3.300 bateas en nuestras Rías convirtiendo Galicia en la principal potencia acuícola de Europa con una producción de 90 toneladas de molusco de media anual.



ISLA DE SAN SIMÓN Y SAN ANTÓN


Y de repente  aparece ante nosotros la Isla de San Simón, unida a la Isla de San Antón por un puente, fue declarado Bien de Interés Cultural por la Xunta de Galicia en 1999 y la isla y su ensenada forman parte de la Red Natura 2000 como hábitat natural europeo protegido.






La Isla de San Simón es en la actualidad el lugar de celebración de uno de los festivales más singulares de Europa, el Festival SinSal, un festival que apuesta por la sostenibilidad, diurno y que se puede disfrutar en familia (Festival SinSal) . Pero lo que mucha gente desconoce es la infinidad de historias increíbles que encierra esta isla y que nuestra guía Ana Vázquez de Alecrín Actividades y Aventura nos fue describiendo a medida que recorríamos la isla de una forma tan amena que parecía trasladarnos a cada una de las épocas.
Una isla protagonista de las cantigas de amigo de un trovador del s.XIII (Mendinho), testigo del paso de templarios, franciscanos  y piratas. Aquí fondeaba el famoso Francis Drake aprovechando la niebla para tomar posiciones y controlar los accesos a la Ría de Vigo para, seguidamente, atacar y saquear todos sus pueblos. Escenario también de la Batalla de Rande 1702 y campo de batalla de las guerras Irmandiñas. Cuando el comercio estaba en auge y el puerto de Vigo recibía innumerables barcos cargados de diversos productos, se utilizó para que los integrantes de estos barcos hiciesen la cuarentena y así comprobar que no portaban ninguna enfermedad antes de acceder al puerto.
En el s.XIX se convirtió en una leprosería, al estar unida por un puente con la Isla de San Antón (el “lazareto” sucio) , allí se acinaban los leprosos, cuidados por religiosas que no podían salir nunca de la isla. El puente que une las islas estaba divido en tres partes, de las que se pueden apreciar las columnas donde se anclaban los portones que utilizaban para acceder a su parte central desde la Isla de San Simón para dejar alimentos y otros enseres que eran recogidos más tarde por los habitantes de la Isla de San Antón a través de otro portón , sin tener en ningún momento contacto directo unos con otros. La leprosería se clausuró en 1927.
El peor momento llegaría de manos de la Guerra Civil y de la dictadura franquista que hicieron que San Simón y San Antón se convirtieran en un campo de exterminio de los presos políticos contrarios al régimen hasta 1943.
La vida en la Isla de San Antón era muy dura debido a la enfermedad  y al aislamiento, tanto que de vez en cuando se enviaba la ropa a lavar a Cesantes y desde allí les dejaban mensajes en los dobladillos de las camisas y otras prendas, que eran recibidos con ilusión por los enfermos.
 A partir de ese momento la isla era utilizada por la guardia de Franco para disfrutar de sus vacaciones, pero en uno de los viajes de vuelta de la Isla mueren ahogados 50 integrantes de la guardia al hundirse su barca y la Isla es clausurada para volver a abrirse en 1955 y ser utilizada como orfanato, los niños acudían a clase durante el día a Cesantes y volvían allí a dormir. Esta situación se alargó hasta 1966.
Estuvo abandonada hasta 1999, cuando Cesar Portela se pone al frente de un proyecto para su conservación después de haber sido declarada centro para la recuperación de la memoria histórica.

En la Isla de San Antón se conserva alguna edificación y restos del cementerio, así como un mirador situado donde aniguamente estaban las letrinas .








En la Isla de San Antón nos encontramos con el museo para conocer mejor su historia, aquí podemos disfrutar de fotos de la época y mapas en los que se puede apreciar cómo ha cambiado con el paso de los años la orografía de la zona.







Otro de los tesoros que alberga la Isla de San Simón es la placa en honor a Julio Verne, que narraba en su famosa obra “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino” como el capitán Nemo llegaba con el Nautilus a la Ría de Vigo para sumergirse en busca del tesoro de Rande. En 2004 la Xunta de Galicia regaló a los habitantes de Vigo una obra escultórica realizada por los artistas Ramón Lastra y Cesar Portela, y que se encuentra en medio de la Ría entre la Isla de San Simón y Cesantes. Esta obra esta formada por tres esculturas , el Capitán Nemo y dos buzos sumergidos en busca del tesoro. Uno de los buzos puede verse con la marea baja y el otro solamente es visible cuando son mareas vivas. La placa, que en un primer momento se situaba en el mismo lugar fue trasladada a la Isla de San Simón después de haber sido sustraída de su lugar de origen para evitar así futuras acciones que pusieran en riesgo su integridad. 



La Isla encierra rincones maravillosos que nos sorprenderán y diferentes construcciones que en su momento fueron utilizadas por sus habitantes para diversos fines. En este punto nos llama la atención que dependiendo de la clase social de estos e incluso de su origen, eran alojados en uno u otro lugar. Así, en las construcciones más cercanas a la entrada de la isla se alojaban los catalogados en ese momento como en un nivel más bajo y a medida que avanzamos nos encontramos con edificaciones mas ostentosas donde se alojaban los de nivel más alto. Este baremo se utilizaba tanto en su época militar como en el momento de ser utilizada  par albergar presos.















Cada rincón de San Simón y San Antón tiene una historia que contar y eso hace que cuando pasamos por el lado de alguna de sus numerosas esculturas presupongamos que también tendrán una historia fascinante, pero no, la mayoría son simplemente donaciones de gente que al visitar la Isla sintió algo especial y donaron una escultura para agradecerlo.







Otro de los rincones es el manantial de agua en el que hay un túnel que cruza la Isla de San Simón de una punta a otra , aunque hay quien ha llegado a decir que por ese túnel se podía llegar al Monasterio de Poio, lo cual es evidentemente falso. 


Una vez recorridas las dos islas nos dirigimos al barco con la sensación casi incrédula de haber estado en un lugar único en el que cada época de la historia ha dejado su marca. Sin duda es de esos lugares que sorprende a todo el que lo visita.

De vuelta al barco la tripulación nos sorprende con las mesas del interior preparadas para degustar una estupenda comida con platos típicos : empanada, mejillones al vapor y paella, regados con un vino blanco de la zona y de postre, como no podía ser de otra forma, la típica tarta de Santiago, un cafecito y a disfrutar del viaje hacia las Islas Cíes. En esta ocasión el tiempo no nos acompañó mucho e hicimos el trayecto rodeados de una espesa capa de niebla que nos impedia disfrutar de las maravillosas vistas de la Ría, y en algún momento hasta hizo que más de uno bromease con el hecho de que estábamos perdidos en el Atlántico. Pero el ambiente era estupendo y lo disfrutamos mucho.











ISLAS CÍES

Y llegamos a las Islas Cíes, las más conocidas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas, formadas por Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada.




 Nada más bajar del barco nos maravillamos con la ya calificada como “la mejor playa del mundo” desde que el prestigioso diario británico  The Guardian la colocó en el 2007 encabezando un listado de las 10 mejores del mundo. Pero una vez allí nos damos cuenta de que es un lugar único. Aún envuelto en niebla como estaba ese día, no deja de maravillarnos. Decenas de gaviotas sobrevuelan la playa y toda la Isla, por algo en las Islas Cíes habita una de las más numerosas colonias mundiales de gaviota patiamarilla (Larus cachinnans), con más de 18.000 parejas reproductoras, que constituyen también probablemente la mayor concentración de Europa.




 Avanzamos por las pasarelas de madera, construidas para que podamos cruzar las dunas sin destrozar fauna y flora. En algunas zonas fueron eliminadas porque se dieron cuenta que al estar apoyadas en la arena la zona quedaba seriamente afectada. Actualmente las Islas cuentan con tres zonas delimitadas: una de acceso libre para los visitantes, otra solo accesible para biólogos y diferentes profesionales que desean estudiar la zona y otra totalmente inaccesible para preservar su estado natural.
Aunque la mayoría de la gente acude a las Islas para disfrutar de la playa con su arena blanca y sus aguas turquesas, las diferentes rutas te dejarán impresionado, especialmente si son guiadas y te van descubriendo secretos de la isla.








Iniciamos la ruta  en la Playa de Rodas y pasamos por el lado de lo que a priori parece un simple montículo de arena y que, seguramente, muchos de los que van a Cíes no imaginan que son los restos de la primera taberna que existió en las Islas Cíes y donde se reunáan los marineros.


Llegamos a la zona del Lago, aquí el océano penetra en la isla por los dos flancos dejándola casi partida en dos. Entre ambas sólo hay una lengua de dunas y un dique artificial que nos comunica con el camping y permite pasar al extremo sur. En este punto nos encontramos con un acuario natural, antiguamente el agua del océano pasaba por encima del dique con las mareas y mantenía el lago en continuo movimiento, en la actualidad eso ya no ocurre y hace que plantee un problema para las especies del lago. 








Aquí podremos contemplar la fauna marina de forma directa y sorprendernos con su variedad de especies.

Al cruzar el dique nos encontramos con el camping, con una ubicación envidiable es la mejor forma de visitar la Isla y hacer las rutas con calma en dos o tres días. En temporada alta está muy solicitado y se suele reservar con bastante antelación aunque si llevas tienda propia y reservas la parcela es más probable encontrar algo libre, de hecho el día que estuvimos nosotros había varias parcelas libres. En el camping hay un bar con vistas a la playa . Es importante destacar que no hay ni una sola papelera en toda la isla, la basura que se genera hay que llevársela de vuelta. 






En la Isla se mantienen algunas propiedades que son utilizadas en su totalidad por sus propietarios. Una de las más antiguas, bastante deteriorada, es propiedad de un señor mayor, ciego que sigue paseando sólo por la Isla y conoce cada rincón de esta.
En nuestra ruta no nos dió tiempo a pasar de la iglesia porque el barco tenia horario fijo de vuelta, pero nos hemos quedado con tan buen sabor de boca que, sin duda, repetiremos y con visita guiada. Aunque no lo creáis, visitar estas Islas, al menos la primera vez, con una buena guía como la nuestra que te descubra toda su historia y secretos, no tiene nada que ver con hacer la visita por libre. Os lo recomiendo convencida de que os encantará.





Un gran día de crucero en el que todos de vuelta al barco camino al Puerto de Vigo, mientras tomamos un refresco que nos ofrece la tripulación,  coincidimos en lo mismo: Se nos ha quedado corta, nos pasaríamos dos días descubriendo historias de las Islas. Y eso ya lo dice todo. Una maravilla de ruta. 









Os dejo el folleto de los mini cruceros realizado por N8Comunicaion :

 Encantados de haber compartido el viaje con un grupo estupendo de asociaciones y bloggers.






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