Sanabria es uno de esos rincones que se disfrutan sin prisas. Paisajes de postal, pueblos que conservan su esencia, un lago glaciar único en la Península y una gastronomía que deleitará tu paladar . Si buscas una escapada de fin de semana o tres días donde combinar naturaleza, historia, rutas panorámicas y buena mesa, Sanabria es tu destino. Y, si tienes tiempo extra, Zamora capital añade el broche final con su arte románico y la magia de Las Edades del Hombre.

Te dejo aquí una guía de viaje clara, completa y práctica para que puedas organizar tu ruta sin complicarte.
Qué ver en Sanabria: imprescindibles para tu escapada
- Puebla de Sanabria: uno de los pueblos más bonitos de España
Pasear por Puebla de Sanabria es viajar en el tiempo. Sus calles empedradas, casas tradicionales con balconadas de madera y el imponente castillo que domina la villa forman un conjunto medieval perfecto para una primera toma de contacto con la zona.
El casco histórico se disfruta a ritmo lento, descubriendo miradores sobre el río Tera, plazas tranquilas y pequeñas joyas como la iglesia de Santa María del Azogue. Un paseo imprescindible en cualquier escapada sanabresa.




La iglesia de Santa María del Azogue es uno de esos lugares que te sorprenden incluso antes de cruzar la puerta. Asomada en la parte más alta de Puebla de Sanabria, junto al castillo, parece custodiar el pueblo desde hace siglos. Su origen románico, del siglo XII, se aprecia en los muros de la nave y en las portadas, donde la piedra cuenta historias que el tiempo no ha borrado. La más llamativa es la portada principal, decorada con capiteles románicos que muestran motivos vegetales y escenas bíblicas como Adán y Eva tentados por la serpiente. En los fustes, las figuras humanas vestidas al estilo medieval te recuerdan que esta iglesia ha visto pasar generaciones enteras.
Al entrar, el ambiente cambia. La luz tenue se posa sobre el suelo y es entonces cuando el viajero descubre uno de sus secretos mejor guardados: bajo el solado aparecieron, durante una restauración en 1995, numerosas tumbas con escudos de las familias más destacadas de la villa. Caminar sobre ellas, sabiendo que estuvieron ocultas durante siglos, aporta una sensación especial de respeto e historia viva.
El interior combina la sobriedad románica con la elegancia del gótico. El crucero y la cabecera poligonal, cubiertos por bóvedas de crucería estrelladas, elevan la mirada casi de forma instintiva. Entre sus tesoros más importantes se encuentra la pila bautismal del siglo XIII, con figuras talladas que aún conservan una fuerza increíble, y un órgano barroco que preside el coro desde finales del siglo XVIII. Los retablos, algunos de principios y otros de finales de la época moderna, muestran imágenes devocionales que hablan de la profunda espiritualidad de la zona, entre ellas la Virgen de las Victorias, protagonista de las fiestas locales del 8 y 9 de septiembre.
Más allá de su valor artístico y arquitectónico, esta iglesia es un pilar para la comunidad. Aquí se celebran misas, encuentros y tradiciones que siguen muy vivas, lo que hace que el viajero no solo contemple un monumento, sino un lugar con alma. La encontrarás en la Plaza Mayor, uno de los lugares más bonitos de Puebla donde se ubica también el Ayuntamiento, con su fachada porticada.



Al lado de la Iglesia de Santa María del Azogue verás la Ermita de San Cayetano, suele pasar desapercibida a primera vista, pero en cuanto te acercas descubres que es uno de los rincones con más encanto de Puebla de Sanabria. Situada entre la iglesia de Santa María del Azogue y el castillo, parece colocada ahí a propósito, como un pequeño puente entre la solemnidad románica del templo principal y la fortaleza señorial que domina la villa. Su fachada barroca, de finales del siglo XVII y principios del XVIII, destaca por la sillería de granito y por una composición sobria, casi neoclásica, que llama la atención sin estridencias. Sobre la puerta, un frontón partido cobija el relieve de la cruz de Cristo con el sudario y lo remata un pequeño óculo lobulado, mientras que en el segundo cuerpo aparece el escudo familiar del fundador, Lucas García de Osorio.
Este sacerdote mandó construir la ermita como capilla de enterramiento para su linaje, y en cuanto se entra se entiende por qué quiso un espacio íntimo y recogido. El interior es muy reducido, formado por una sola nave cubierta con una bóveda de cañón casetonada en granito, que aporta una sensación de solidez y serenidad. Frente al altar, una pequeña cúpula sobre pechinas suaviza el conjunto y deja pasar una luz tranquila. A ambos lados se conservan los enterramientos familiares, incluido el del propio fundador a la derecha.
Aunque es un espacio pequeño, la ermita guarda piezas que conectan directamente con la tradición local. En sus altares descansan imágenes ligadas a la Semana Santa sanabresa, entre ellas la talla de Cristo Resucitado conocida cariñosamente como “El Pincha Tajadas”, uno de los grandes protagonistas del Domingo de Resurrección. En el centro del altar preside una figura de San Cayetano, el titular del templo, un santo italiano del siglo XVI que estudió en Padua, fue secretario del Papa Julio II y fundador de los teatinos; hoy es considerado patrono del trabajo.
El contraste entre la austeridad románica de la iglesia principal y el aire más decorativo de esta pequeña capilla hace que la ermita capture la mirada del viajero. No solo por su belleza, sino por la historia que guarda, la devoción que aún inspira y el papel que desempeña dentro del conjunto monumental.
Llegados a este punto de nuestra visita, se aparece ante nosotros el impresionante Castillo de Puebla de Sanabria, también conocido como Castillo de los Condes de Benavente, una visita obligada. No te puedes ir de Puebla sin visitar el Castillo. El castillo de Puebla de Sanabria es uno de esos lugares que impone desde el primer vistazo. Situado casi a mil metros de altitud, domina la villa desde su promontorio como si aún vigilara los valles y montañas que lo rodean. Construido en el siglo XV por Rodrigo Alonso Pimentel, IV Conde de Benavente, fue una fortaleza clave en la zona y su silueta irregular, con cubos circulares en las esquinas y una planta cuadrada poco habitual para la época, lo convierte en una rareza dentro de la arquitectura militar peninsular. En cuanto uno se acerca, la vista se va inevitablemente a su Torre del Homenaje, conocida como El Macho, un gigantesco torreón casi cuadrado que se alza con una presencia rotunda y desde el que hoy se contemplan algunas de las mejores panorámicas de Sanabria.



La fortaleza ha tenido muchas vidas. Durante siglos fue pieza estratégica en conflictos como la Guerra de Restauración portuguesa o la Guerra de Sucesión, donde llegó a ser ocupada durante años por tropas lusitanas. Más tarde perdió su función defensiva y, en uno de los capítulos menos conocidos de su historia, acabó siendo cárcel en época franquista. Hubo que esperar a la restauración completa del conjunto para que este castillo renaciera y volviera a ser lo que es hoy: el corazón cultural y turístico de Puebla de Sanabria.
Recorrerlo es una experiencia muy completa. Se puede subir a la Torre del Homenaje y asomarse a sus balcones para disfrutar de una vista espectacular sobre los tejados del casco histórico y las sierras que rodean la villa, como la de la Culebra o la del Atalaya. En el interior, el visitante encuentra el Centro de Interpretación de las Fortificaciones, un espacio moderno con varias plantas donde se explica de forma amena cómo se vivía en un castillo bajomedieval, cuáles eran sus sistemas defensivos y cómo evolucionó su uso con el paso del tiempo. Paneles, audiovisuales y pequeños juegos interactivos permiten entender la historia de la fortaleza sin necesidad de imaginar demasiado.
En la parte norte del recinto amurallado está la antigua Casa del Gobernador, hoy convertida en centro de recepción de visitantes y en sede del Ecomuseo de Sanabria, Carballeda y los Valles del Tera, además de ofrecer una mirada hacia el histórico viaje de los Pimentel desde Portugal hasta Sanabria. El castillo también acoge la Biblioteca Municipal, el salón de actos y salas de exposiciones, entre las que destaca una muestra permanente que reconstruye la indumentaria renacentista bajo el título Mujeres hacedoras de reyes.
En cuanto entras al patio del castillo de Puebla de Sanabria, entre murallas y piedra antigua, te encuentras con algo que no te esperas para nada: una estatua de Don Quijote mirándolo todo con aire solemne. Y claro, la pregunta sale sola: ¿qué pinta aquí el Quijote, tan lejos de La Mancha? Pues resulta que esta figura no es casualidad, ni un simple adorno. Es un pequeño guiño a una curiosidad que lleva años dando que hablar en Sanabria.



La escultura es obra de Pedro Requejo Novoa, un artista con raíces sanabresas, y es una réplica de la que hizo para Alcalá de Henares. Pero aquí, en pleno Patio de Armas del castillo, cobra un sentido diferente. Porque aunque parezca increíble, hay teorías que apuntan a que Cervantes podría tener más relación con Zamora de lo que pensamos.
Para empezar, en Sanabria hay un pueblito que se llama Cervantes, y el apellido Saavedra, el segundo de Miguel de Cervantes Saavedra, es bastante común por esta zona. No es prueba definitiva, pero sí hace que uno levante la ceja. Luego están los detalles que aparecen en sus textos: menciones a costumbres, paisajes y objetos muy típicos del noroeste, como la gaita zamorana, que describe con una precisión que sorprende. Incluso usa expresiones muy de la zona, como “poner los pies en polvorosa”, con origen en una batalla librada en tierras zamoranas.
Zamora, además, es una de las provincias que más veces aparece en El Quijote, y hay quien sostiene que Cervantes pudo haber vivido aquí una temporada. Y por si fuera poco, también incorpora versos del famoso Cerco de Zamora en la segunda parte de su obra.
¿Es todo casualidad? ¿Pistas? ¿Leyenda? Pues probablemente un poco de todo. Pero lo cierto es que estas conexiones han hecho que Sanabria adopte con humor y cariño la idea de que quizá, solo quizá, Cervantes tuvo algo que ver con estas tierras.
Continuamos nuestra visita y uno de los lugares que tienes que visitar es el Museo de Gigantes y Cabezudos: Un museo entrañable y original ubicado en Puebla de Sanabria, perfecto para quienes viajan en familia o quieren descubrir las tradiciones más festivas del municipio. Auténticas obras de arte que te dejarán sin palabras. Si tienes la ocasión de verlos en alguna de sus salidas, te impresionará mucho más.



A 5 minutos en coche de Puebla, nos encontramos un auténtico tesoro. La estación de tren de Puebla de Sanabria suele pasar desapercibida para muchos viajeros, pero en cuanto te plantas frente a ella entiendes por qué es un pequeño tesoro de la arquitectura industrial del siglo XX. Ojo, no es la de Alta Velocidad, nada que ver con esta. Inaugurada en 1952, fue durante décadas la puerta de entrada y salida de la comarca, un punto clave de conexión en la línea que une Zamora con Ourense. Y aunque hoy su actividad ya no es la de aquellos tiempos de grandes trayectos, conserva intacto ese encanto de las estaciones con historia. Hoy, más que un simple punto de tránsito, la estación se ha convertido en parte del patrimonio cultural de la comarca. Su arquitectura tradicional, su historia ligada al desarrollo de la zona y su ubicación privilegiada la convierten en un lugar que merece una parada, aunque solo sea para sentir ese encanto tan difícil de encontrar en las estaciones modernas.



Su edificio de piedra llama la atención nada más llegar. Construida con enormes sillares y rematada con esos tejados de pizarra que se integran tan bien en el paisaje sanabrés, la estación parece más una casona tradicional que un espacio ferroviario. Incluso los detalles : arcos, molduras, ventanas simétricas, están cuidados al milímetro, convirtiéndola en una pieza única dentro del patrimonio local. No es grande, pero está muy bien distribuida: taquilla, sala de espera, servicios… y andenes que se abren paso hacia un entorno natural que casi parece un decorado de película. En épocas tuvo cafetería, aunque en la actualidad no funciona.
- La iglesia de Santo Tomás en Otero de Sanabria
La iglesia de Santo Tomás Apóstol es uno de esos lugares que sorprenden incluso antes de cruzar el umbral, pero lo realmente impresionante empieza dentro. Desde fuera parece un templo discreto, con una puerta sencilla flanqueada por pilastras cuadrangulares y dos medallones que representan a San Pedro y San Pablo. Sin embargo, al entrar, el interior estalla en color: muros, columnas y bóvedas están completamente cubiertos de pinturas del siglo XVIII, un espectáculo que le ha valido el apodo popular de “la Capilla Sixtina sanabresa”.
Su historia se remonta al siglo XII, cuando se levantó el ábside románico que aún se conserva, con sus modillones originales y los sillares firmados por los seis maestros canteros que participaron en la obra. De aquella época queda también la pila del agua bendita. Ya en el siglo XVIII, la antigua nave románica fue demolida para construir las tres naves actuales, mucho más amplias y acordes con el estilo barroco que hoy domina el interior.
Las pinturas que decoran prácticamente todo el templo fueron realizadas en 1773 por Petrus Sopeña, un trabajo minucioso que mezcla motivos vegetales, animales, paisajes imaginarios, castillos y ciudades idealizadas. Esa mezcla de ingenuidad y detalle convierte la visita en un recorrido visual fascinante. El retablo mayor, renacentista y policromado, completa el conjunto: un impresionante panel de 63 metros cuadrados rematado por un Calvario y flanqueado por bajorrelieves que representan La Lanzada y el Descendimiento. Sobre el sagrario barroco se sitúa la imagen del santo titular.


Además de su valor artístico, la iglesia forma parte del Camino Sanabrés, la variante del Camino Mozárabe, por lo que muchos peregrinos hacen aquí una pausa para disfrutar de unos minutos de silencio y contemplación.
- La visita es gratuita . Horarios:
- En verano (del 2 de julio al 31 de agosto) abre de miércoles a domingo, en horario de 10:00 a 14:00 y 16:00 a 20:00.
- Del 1 de septiembre al 31 de octubre, puede visitarse los sábados y domingos, también de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00.
- Si necesitas más información o confirmar horarios, el teléfono de contacto es 980 62 00 24. Muy útil si quieres concertar una visita fuera de los días y horarios establecidos, especialmente en invierno.
- Parque Natural Lago de Sanabria:
El Parque Natural del Lago de Sanabria es uno de los tesoros de Castilla y León. Aquí el paisaje manda: aguas tranquilas, playas naturales, bosques y montañas que cambian de color según la estación. Alberga el lago de origen glaciar más grande de la Península Ibérica. Con 318 hectáreas de superficie y una profundidad que alcanza los 51 metros, su origen se remonta al Pleistoceno Superior, hace unos 100.000 años, cuando un glaciar de más de 20 kilómetros modeló este valle dejando lagunas, cañones y un paisaje de una belleza única.

En torno al lago dominan los bosques de roble melojo o rebollo, aunque también aparecen acebos, tejos, abedules y alisos que acompañan los cursos de agua. A mayor altitud, el bosque da paso a brezales y matorrales, y entre toda esta vegetación sobresalen especies exclusivas de la zona como la carqueixa sanabresa o el Geranium bohenicum. La fauna es igual de rica: aquí habitan el águila real, el lobo ibérico, corzos, la lagartija de Bocage o la víbora de Seoane.
Y si algo añade aún más carácter a este paisaje es la leyenda del Lago de Sanabria. Se cuenta que en el lugar donde hoy se extiende el lago estaba el pueblo de Valverde de Lucerna. Un día llegó un peregrino pidiendo ayuda, pero nadie quiso socorrerlo salvo una mujer pobre que le ofreció pan. Al despedirse, el peregrino clavó su bastón en el suelo y pronunció: «Aquí clavo mi bastón, aquí brote un gargallón». En ese momento brotó un torrente que acabó inundando el valle y cubriendo el pueblo entero, salvo la casa con el horno de la mujer que le ofreció pan. Los vecinos pudieron recuperar una de las dos campanas de la iglesia, pero la otra quedó para siempre bajo el agua.
La tradición dice que esa campana perdida solo suena una vez al año, la noche de San Juan, el 24 de junio, y que solo pueden escucharla las personas caritativas y generosas, como la mujer que ayudó al peregrino.
Monasterio de San Martín de Castañeda ( Galende):
El parque también guarda lugares cargados de historia, como el monasterio románico de Santa María de San Martín de Castañeda. Otro de los lugares que no te puedes perder. El Monasterio de Santa María de San Martín de Castañeda es uno de esos lugares que te transportan a otra época en cuanto cruzas la puerta. Levantado en el siglo XII y declarado Monumento Histórico–Artístico, es el único monasterio cisterciense zamorano que se conserva íntegro y uno de los grandes símbolos del Valle de Sanabria. Su ubicación, en plena ladera y con vistas al Lago de Sanabria, ya anticipa la importancia que tuvo en los siglos XII y XIII, cuando llegó a dominar buena parte de la vida espiritual y económica de la comarca.




Aunque del antiguo conjunto monástico solo han llegado hasta nuestros días la iglesia románica, parte del claustro reglar y un tramo del claustro de la hospedería, lo que se conserva es de un valor excepcional. El templo presenta una planta de cruz latina con tres naves, crucero cúbico y tres ábsides semicirculares escalonados, todo construido con la sobriedad y elegancia típica del granito y la pizarra propios del Císter. La decoración escultórica es sobria :capiteles, ménsulas, canecillos, y responde al gusto benedictino previo a la reforma cisterciense.
La iglesia conserva tres accesos románicos: la portada occidental, reformada en época renacentista e incrustada en 1571, y dos portadas laterales en la nave de la epístola. La más oriental destaca por su arco de medio punto y cuatro arquivoltas lisas; la otra, por su arco doblado sobre impostas de filete. En la fachada occidental aparece un pequeño rosetón protogótico y un relieve del santo titular, San Martín, compartiendo su capa con un mendigo junto a la inscripción de la fundación primitiva.
En el interior, la nave central está cubierta por una bóveda de cañón ligeramente apuntada, reforzada por fajones. Los ventanales de los ábsides se decoran con arquerías abocinadas sostenidas por columnillas. Aunque hoy no escuchamos los rezos de los monjes, el silencio, la piedra y la luz crean una atmósfera que invita a imaginar cómo era la vida monástica hace casi mil años.
El monasterio tiene también un importante papel cultural. Sus dependencias albergan una exposición sobre la historia del cenobio, etnografía de la zona, una muestra dedicada a Unamuno —quien escribió unos emotivos versos inspirados en este lugar—, arte sacro recuperado y parte del Plan Románico Atlántico.
- Horarios de visita
(se recomienda confirmarlos siempre con la Oficina de Turismo de Galende: 980 62 14 08) - 1 de marzo – 30 de junio
- Viernes: 16:00–20:00
- Sábados y domingos: 10:00–14:00 y 16:00–20:00
- Cerrado de lunes a jueves
(Abierto del 11 al 20 de abril en el mismo horario anteriormente indicado) - 1 de julio – 14 de septiembre
- Todos los días: 10:00–14:00 y 16:00–20:00
- 15 de septiembre – 31 de octubre
- Viernes: 16:00–20:00
- Sábados y domingos: 10:00–14:00 y 16:00–20:00
- Cerrado de lunes a jueves
- 1 de noviembre – 30 de diciembre
- Viernes: 15:30–19:30
- Sábados y domingos: 10:00–14:00 y 15:30–19:30
- 1 de enero – 8 de febrero
- Cerrado todos los días
- 9 de febrero – 28 de febrero
- Viernes: 15:30–19:30
- Sábados y domingos: 10:00–14:00 y 15:30–19:30
- Cerrado de lunes a jueves
- Tarifa: 1 €
Una ruta panorámica por los alrededores permite entender el origen glaciar del lago y descubrir enclaves con mucha historia. ¿Uno de los más impactantes? Ribadelago Viejo, un lugar que mantiene viva la memoria de la tragedia de 1959. Hay lugares donde el silencio pesa más que las palabras…
Y Ribadelago es uno de ellos.



El 9 de enero de 1959, la rotura de la presa de Vega de Tera arrasó el pequeño pueblo de Ribadelago, llevándose consigo la vida de 144 personas.
Una tragedia que no fue un accidente, sino el resultado de la negligencia y las prisas. Hoy, Ribadelago Viejo sigue ahí, sereno y melancólico, como un testigo del tiempo.
Caminar por sus calles es escuchar un eco del pasado, una historia que merece ser contada y recordada. Si visitas Sanabria, no te vayas sin conocer este rincón lleno de memoria y respeto.
Porque recordar no es revivir el dolor… es mantener viva la voz de quienes el agua quiso borra. Te aconsejo la visita al Museo de la Memoria, en el que podrás descubrir toda la historia del lugar. Este museo rinde homenaje a las víctimas y explica de forma clara y emotiva la rotura de la presa de Vega de Tera. Una visita corta pero fundamental para comprender la importancia de este episodio en la identidad sanabresa. Podrás visitar también Ribadelago nuevo, el pueblo que construyeron para compensar a las victimas y que sigue ahí, como parado en el tiempo, testigo de una tragedia que no se podía compensar.



Casa del Parque Natural Lago de Sanabria y Sierras de Segundera y de Porto:
La Casa del Parque del Lago de Sanabria y alrededores es el mejor punto de partida para conocer este espacio natural antes de salir a explorarlo. En la zona de recepción y atención al público encontrarás información actualizada sobre el Parque Natural y otros espacios protegidos de Castilla y León, además de mapas, guías y asesoramiento directo de los monitores. Aquí también puedes resolver cualquier duda y usar la conexión a Internet gratuita para organizar tu ruta.
El recorrido comienza en el espacio “Conoce el Parque Natural”, una zona pensada para comprender cómo cambia el paisaje según la altitud. Paneles y maquetas explican los distintos hábitats que forman el parque, con especial atención al Lago de Sanabria, su elemento más emblemático. Además, en la sección “Descúbrelo en Sanabria” es posible “visitar” virtualmente rincones del parque que, por su ubicación o dificultad de acceso, muchas veces pasan desapercibidos para el viajero.
La siguiente parada es la sala “Geología y glaciarismo”, dedicada a entender el origen glaciar del entorno. Aquí se explica de manera sencilla cómo se formó este valle y por qué el Lago de Sanabria es el mayor lago de origen glaciar de toda la Península Ibérica.
Uno de los espacios más especiales es “El rincón de la memoria”, que invita a viajar a un pasado reciente y, en ocasiones, olvidado. Es también el lugar donde la leyenda del lago, cobra protagonismo y se presenta de forma accesible para todos los públicos.
Al final del recorrido, junto a la recepción, se ofrece información sobre la Red de Espacios Naturales de Castilla y León, a la que pertenece este parque, así como paneles que permiten descubrir otros enclaves protegidos de la comunidad. Muy cerca se encuentra la zona audiovisual, donde se proyecta de manera periódica un vídeo que resume la riqueza paisajística y natural del Lago de Sanabria y su entorno.


Antes de salir, la Tienda Verde permite llevarse algún recuerdo y materiales divulgativos del parque. Además de las salas expositivas, el edificio cuenta con una sala de juntas y un Centro de Información y Documentación Ambiental (CIDA), abiertos también a los visitantes, así como un laboratorio de limnología, encargado de controlar parámetros ambientales y garantizar la calidad del ecosistema.
En el exterior se encuentra uno de los espacios más agradables: la senda botánica. Este sendero interpretativo, totalmente adaptado a personas con discapacidad, recorre 650 metros entre más de 80 especies botánicas que representan la vegetación típica del parque. El paseo termina con una pequeña recreación de un huerto ecológico sanabrés, una forma sencilla y bonita de acercarse a las tradiciones agrícolas de la zona.
Laguna de los Peces y balcón de Sanabria ( Galende):
Si te gusta la montaña, esta ruta es para ti. Desde la Laguna de los Peces, a más de 1.600 metros de altitud, parten senderos sencillos hacia pequeñas lagunas glaciares y miradores naturales.
Entre ellos, el Balcón de Sanabria, un punto panorámico con vistas espectaculares sobre el valle y el parque natural. Es una de las experiencias más inolvidables de todo el viaje. Toda la carretera de ascenso a la laguna es un auténtico espectáculo de vistas impresionantes aunque el mirador más espectacular quizás sea este, lo verás a tu izquierda desde la carretera de ascenso a la Laguna de los Peces justo después de pasar el pueblo de San Martín de Castañeda y cuenta con espacio para dejar el coche. Una vez en la cumbre puedes hacer la ruta a la laguna de los peces, es muy fácil y pocos metros de paseo, o si eres de los más expertos la ruta larga que te sorprenderá con paisajes impresionantes. La Laguna de los peces en invierno se convierte en una auténtica postal nevada.


Las 5 playas del Lago de Sanabria: qué ofrece cada una
El Lago de Sanabria cuenta con varias playas de fácil acceso, cada una con su propio carácter. Desde arenales familiares hasta zonas profundas ideales para quienes buscan más tranquilidad, así es el recorrido por sus cinco playas principales.


Rocas Negras
Es la playa más próxima a Ribadelago Nuevo, el pueblo levantado tras la catástrofe que destruyó el antiguo asentamiento. Su nombre hace referencia a la escasez de arena y a la gran profundidad de sus aguas, algo que la diferencia del resto. Es una zona más tranquila y menos masificada, perfecta para quienes prefieren un entorno más natural y silencioso.
Custa Llago (Playa Chica)
Situada en el extremo oeste del lago, se la conoce como playa chica o pequeña. Combina arena y piedra y mantiene un ambiente calmado, ideal para quienes buscan un rincón más recogido. Se accede fácilmente cruzando la carretera desde el parking, lo que la convierte en una opción cómoda incluso en temporada alta.
Viquiella (Playa Grande)
Es la playa más amplia y completa del Lago de Sanabria, motivo por el que suele llenar su aparcamiento antes del mediodía. Dispone de chiringuito, parque infantil, merendero y un largo malecón, además de ser la más accesible gracias a sus rampas de madera y zonas reservadas para personas con discapacidad. Una opción muy familiar y con todos los servicios.
Los Enanos
Para llegar a esta playa hay que cruzar un pequeño puente sobre el río Tera, adentrándose en los arenales de Vigo. Es una de las dos playas principales de esta zona y cuenta con gran zona de aparcamiento, aseos y chiringuito, lo que la convierte en una de las más cómodas para pasar todo el día.
El Folgoso
Más pequeña que Los Enanos, recibe su nombre del camping El Folgoso, situado a unos 100 metros de la entrada. Aquí se encuentran los baños, el parking, un merendero y un chiringuito con vistas más abiertas. Es una playa muy vinculada al ambiente deportivo, ya que allí se ofrece alquiler de patines a pedales y canoas, gestionado por Esteban. Una forma perfecta de remar, relajarse y descubrir rincones menos accesibles como las playas de Dos Bahías o Sirenas.
Vigo de Sanabria y el entorno del Valverde de Lucerna
En Vigo de Sanabria, justo a la entrada del pueblo, se encuentra uno de esos lugares que ayudan a entender el alma de la comarca: el Museo de la Visparra. Es pequeño, sencillo y cercano, instalado en las antiguas escuelas, pero guarda una de las tradiciones más sorprendentes del invierno sanabrés. Dentro podrás ver de cerca los trajes, máscaras y personajes que dan vida a esta mascarada única, además de herramientas y objetos relacionados con el trabajo del lino, tan presente en la fiesta. Para visitarlo solo tienes que pedir la llave en el bar La Escuela, como se hace en los pueblos donde todo sigue funcionando a la vieja usanza.



La Visparra forma parte de las mascaradas de invierno, celebraciones que se mantienen desde tiempos ancestrales y que tienen lugar entre Navidad y Reyes, durante los llamados Doce Días Mágicos. Lejos de ser simples desfiles, estas fiestas eran el momento en que los mozos solteros demostraban su capacidad para organizar, mandar y formar parte activa de la comunidad. Entre el ruido, las bromas y los pequeños sobresaltos que provocaban en las calles, también se esconde un simbolismo ligado a la fertilidad y a la renovación que trae cada invierno.
En la comarca aún sobreviven varias mascaradas: la Talanqueira de San Martín de Castañeda, el antruejo de Galende , que se está recuperando y, por supuesto, la Visparra de Vigo de Sanabria, que toma las calles cada 26 de diciembre.
El desfile es una mezcla de personajes, música y color. Abre la comitiva el fraile, representación del poder, vestido con sotana y capa, escoltado por los morenos, que llevan atuendo militar. Tras ellos aparece la filandorra, el personaje más reconocible: un hombre vestido con ropa femenina, portando la rueca y el huso que simbolizan la riqueza del lino. Le siguen los ciegos, figuras casi grotescas vestidas con harapos, máscaras de cuero, gafas oscuras y jorobas, que se mueven apoyados en bastones.
Uno de los elementos más vistosos son las talanqueiras, vecinos disfrazados de toros o vacas bajo grandes sábanas blancas o rojas decoradas con telas de colores. Avanzan montados sobre un palo rematado en una cola de pelo, listos para “torear” a los visparros. Y son precisamente los visparros quienes ponen el ruido: cubiertos con máscaras altas en forma de capirote y túnicas llenas de tiras de colores, avanzan con cencerros, carracas y palos, creando un ambiente tan caótico como festivo.
La música de gaita y tamboril acompaña todo el recorrido .Tras varias horas de desfile, la fiesta se cierra con dos actos muy esperados: los casamientos burlescos que se celebran ante la iglesia de San Miguel y la quema del ciego, un muñeco de paja que simboliza el final de la Visparra.
Nosotros tuvimos la suerte de visitarlo justo el día que celebran el Magosto (mes de Noviembre) : castañas asadas, vino caliente y sopa de ajo para compartir junto a vecinos y visitantes en un ambiente fantástico.
Villa Lucerna Sports & Hotel Resort:
En pleno corazón del Parque Natural del Lago de Sanabria, rodeado de bosque, silencio y vistas abiertas al agua, se encuentra Villa Lucerna Sports & Hotel Resort, un alojamiento que combina descanso, naturaleza y aventura en un mismo espacio. Ubicado en una finca de 1,2 hectáreas y reconocido como una de las Posadas Reales de Castilla y León ,con la puntuación más alta alcanzada por la marca, este hotel rural se ha convertido en uno de los alojamientos con más encanto de la zona.
El edificio fue en su día la casona principal de la finca, un lugar por el que llegó a pasar incluso Alfonso XIII. Tras su rehabilitación, mantiene la arquitectura tradicional sanabresa, con piedra, pizarra y un estilo cálido que encaja perfectamente con el paisaje. Hoy ofrece 11 habitaciones muy cómodas, algunas comunicadas entre sí, ideales para familias o grupos. La sensación de desconexión empieza en cuanto uno llega: el entorno es tranquilo, el aire huele a montaña y las vistas al lago crean un marco perfecto para cualquier escapada. No puedes dejar de subir al mirador del árbol, las vistas desde arriba son un auténtico espectáculo.


Pero Villa Lucerna no es solo un lugar donde dormir bien: es un punto de encuentro para quienes buscan aventura al aire libre. En el bosque que rodea la finca se encuentra su parque de tirolinas, que presume de tener la tirolina más larga del Lago de Sanabria, con 40 metros de recorrido. Para quienes prefieren algo más suave hay cuatro circuitos diferentes, adaptados a todas las edades y niveles. Todo el material está homologado y la actividad se realiza siempre con monitores especializados. Los niños, además, pueden disfrutar del miniclub, donde un adulto responsable les propone juegos y actividades según su edad.


El hotel también cuenta con una terraza climatizada, zona chill out, amplios jardines y un espacio para eventos de más de 600 metros cuadrados, perfecto para celebraciones o reuniones rodeadas de naturaleza. Y, si el día invita a algo más relajado, las terrazas exteriores ofrecen un ambiente informal para tomar algo después de una ruta de senderismo o una actividad en el lago.
La gastronomía es otro de los pilares de Villa Lucerna. Su restaurante acristalado, rodeado de árboles, ocupa lo que antiguamente fueron las caballerizas y almacenes de la finca. Restaurados con mimo, mantienen la arquitectura original y ahora se dividen en diferentes ambientes perfectos para comidas especiales o eventos privados. La cocina apuesta por el producto local y las recetas tradicionales, con platos como la Cecina de León con queso zamorano, el Caldo Sanabrés, los Habones guisados con setas, el cachopo de cecina y queso de cabra o la chuleta de Sanabria. Para quienes prefieren algo más ligero, la zona exterior ofrece una carta de picoteo ideal para acompañar un día de actividades.


Astroturismo en Sanabria:
Si eres de los que miran hacia arriba en cuanto cae la noche, Zamora puede convertirse en tu próximo flechazo viajero. Esta provincia, famosa por su historia, sus vinos y su cocina con alma, guarda también uno de sus mayores tesoros cuando anochece: cielos limpios, poca contaminación lumínica y naturaleza abierta hasta donde alcanza la vista. Una combinación perfecta para quienes buscan vivir el astroturismo con calma, silencio y estrellas a la vista.

Pero hay más. El 12 de agosto de 2026, Zamora será uno de los mejores lugares de España para disfrutar del eclipse solar total, un fenómeno único que oscurecerá el día durante casi dos minutos en algunos puntos de la provincia. Miles de aficionados a la astronomía y curiosos del cosmos ya han puesto el foco en este destino, y no es para menos: será un espectáculo irrepetible. Zamora y sus alrededores ofrecen auténticos miradores naturales para observar el firmamento. Bosques, lagunas, pueblos con encanto y paisajes que se vuelven poesía cuando cae la noche. Aquí dos propuestas:
- Lago de Sanabria
El mayor lago glaciar de la península se transforma en un escenario mágico al caer la noche. Ideal para combinar rutas y naturaleza durante el día y acabar con una sesión astronómica mirando de frente la Vía Láctea. Cielos limpios, reflejos en el agua y silencio absoluto: un plan redondo.
2. Puebla de Sanabria
No solo es uno de los pueblos más bonitos de España; también un lugar perfecto para dejarse envolver por las estrellas. Su entorno natural, y la quietud nocturna lo convierten en un punto privilegiado para astroturismo en Zamora. Alejándote un poco del centro del pueblo, como en Vigo de Sanabria, en un lugar despejado y sin contaminación lumínica el cielo es un auténtico espectáculo.
Organizan actividades para poder disfrutarlo, aunque nosotros no tuvimos mucha suerte la noche que lo hicimos con las condiciones climáticas y la localización. Fuimos hasta el Alto de Santo Toribio pero no teníamos mucho campo de visión de cielo y la contaminación acústica con la autovía pasando cerca no hacía muy propicio el lugar para esa actividad. Nos quedaron ganas de hacerlo en un lugar despejado y sin ningún tipo de contaminación como la Laguna de los Peces. Si tienes oportunidad, debe ser una experiencia fantástica.
Otros lugares para alojarse en Sanabria:
Posada de las Misas (Puebla de Sanabria): dormir entre murallas y siglos de historia
En pleno corazón del pueblo, en su Plaza Mayor, encontramos La Posada de las Misas, un alojamiento con categoría de Posada Real que conserva el alma del siglo XV sin renunciar al confort actual.
Construida sobre la muralla y levantada con piedra pizarrosa sobre roca viva, esta casa fue una de las primeras edificaciones del núcleo sanabrés. Nació junto a la fortaleza medieval y, con el paso de los siglos, fue ampliándose, transformándose y acumulando historias. Durante siglos fue vivienda privada, pasó por manos de diferentes propietarios —uno llegó a adquirirla en pago por misas atrasadas—, figuró en planos defensivos y permaneció cerrada durante años, alimentando leyendas de pasadizos secretos que conectaban con el castillo o descendían hasta el río para escapar de asedios. Hoy luce restaurada, pero mantiene la estructura original y el carácter que la hace única.




La Posada cuenta con tres plantas y 14 habitaciones, todas diferentes y con baño privado. Cinco de ellas son suite, y desde cada ventana aparecen postales distintas: la Plaza Mayor, las montañas de la Sierra de la Culebra, el curso del Tera y el Castro, o la imponente silueta del Castillo de los Condes de Benavente. También se divisa la Iglesia de Santa María del Azogue y, al caer la tarde y al amanecer las vistas son una auténtica postal.
El contraste entre lo antiguo y lo contemporáneo marca su identidad. Madera, piedra, vidrio y acero conviven con mobiliario tradicional y piezas de diseño del siglo XX.
En planta baja se encuentra el salón de recepción y TV, de uso exclusivo para huéspedes. También un pequeño restaurante y bar, donde desayunar o cenar con calma. Cuando llega el buen tiempo, las terrazas se abren a la calle y el viajero puede sentarse al aire libre, con el castillo a un lado y el pueblo respirando al otro. En lo más alto del edificio, una sala de lectura invita a bajar revoluciones y mirar el paisaje sin prisa.
La Posada de las Misas es una base perfecta para descubrir Puebla de Sanabria, su castillo, su gastronomía y el entorno natural que la envuelve. Historia fuera y dentro de cada habitación.
Aguallevada (Paramio)
Un alojamiento rural rodeado de naturaleza, ideal para desconectar y disfrutar de la tranquilidad del bosque sanabrés. Perfecto para quienes buscan un ambiente íntimo y relajado. En su restaurante podrás saborear platos exquisitos con producto de temporada y de la zona.



Dónde comer en Sanabria: sabores que enamoran
Restaurante Casa Paca (Puebla de Sanabria):
Si lo que buscas es carne a la parrilla, el Restaurante Asador Casa Paca es una parada obligatoria. Está en el centro del pueblo, a pocos minutos del castillo, y es uno de esos lugares donde el aroma a carbón te recibe antes de cruzar la puerta.
Aquí, la protagonista es la ternera de Sanabria, conocida por su calidad y por ese punto jugoso que solo se consigue al asarla lentamente sobre brasas. El chuletón sanabrés, preparado frente al cliente gracias a una parrilla visible en sala, resume perfectamente lo que ofrece este asador: producto local, cocinado sin prisa y con el respeto de quien conoce su origen.
Además de las carnes, Casa Paca dispone de carta completa y platos típicos de la zona, pensados para compartir o disfrutar con calma tras una jornada de turismo. Y, como en toda buena mesa, el final merece mención aparte: postres caseros que cierran la comida con la misma sencillez y calidad con la que empieza.



El ambiente familiar, el trato cercano y la apuesta por ingredientes de primera hacen que comer aquí sea una experiencia relajada, auténtica, sin artificios.
Si estás planeando una escapada y quieres probar la mejor carne a la brasa en Puebla de Sanabria, Casa Paca es un acierto seguro. Buen producto, fuego lento y sabor a Sanabria en cada bocado.
La Terraza de San Martín de Castañeda
Un clásico con vistas y cocina contundente. No te vayas sin probar el pulpo a la sanabresa y el chuletón sanabrés. Un must es reservar mesa con vistas , hazlo con tiempo porque suele estar completo especialmente en temporada alta y fines de semana o festivos.



Restaurante Valverde de Lucerna
Perfecto para una cena o una comida relajada después de un día de ruta, o para deleitar tu paladar después de hacer alguna de las actividades que ofrecen . Menú cuidado, producto de calidad y un entorno precioso. Cuentan con un comedor exterior, acristalado, rodeado de naturaleza que es una maravilla.


- Propuesta de ruta de 3 días en Sanabria
Día 1 - Puebla de Sanabria
Iglesia de Santo Tomás
Lago de Sanabria + Ribadelago Viejo + Museo de la Memoria
Museo de Gigantes y Cabezudos
Cena y alojamiento rural - Día 2
- Ruta por la Laguna de los Peces
Balcón de Sanabria
Comida tradicional
Monasterio de San Martín de Castañeda
Vigo de Sanabria
Cena en Valverde de Lucerna - Día 3
- (Zona adicional para viajeros con tiempo extra)
Zamora capital: arte románico, catedral y exposición Las Edades del Hombre
Paseo por el casco histórico
Comida tradicional en el centro - Extra: visita a Zamora capital (para quienes disponen de más tiempo)
Si tu escapada dura tres días, o si quieres ampliar el viaje, añadir Zamora capital es un acierto total. La ciudad es un museo al aire libre gracias a su conjunto de iglesias románicas, uno de los más importantes de Europa.
Las Edades del Hombre
Las Edades del Hombre regresan a Zamora con una edición excepcional: “EsperanZa”
Más de dos décadas después, la prestigiosa muestra vuelve a la ciudad y lo hace con una de sus propuestas más potentes. La Catedral de Zamora se convierte en la sede principal, acompañada por el templo de San Cipriano, donde se desarrolla el preludio, y la iglesia del Carmen de San Isidoro, un espacio orientado a la divulgación y especialmente pensado para familias y público escolar.

Una edición que reúne más de 85 obras maestras
“EsperanZa” presenta piezas de enorme valor histórico y artístico. Entre ellas destacan la Inmaculada de Velázquez, una notable Anunciación de Picasso y obras de algunos de los grandes nombres del arte: El Greco, Goya, Zurbarán, Juan de Juni, Salzillo, Gregorio Fernández, Diego de Siloé, Venancio Blanco, Eduardo Barrón o Pablo Gargallo.
La pieza más antigua de la muestra data del siglo XI, y la selección incluye también obras contemporáneas nunca antes expuestas en Las Edades del Hombre.
- La exposición se estructura en cuatro partes:
- Preludio: en la iglesia de San Cipriano.
- Pasión, Resurrección y Misión: en la Catedral de Zamora.
Una propuesta alineada con el Año Jubilar
El tema central, la Esperanza, sigue la invitación del Papa Francisco para el Año Jubilar, concebido como un tiempo para reflexionar ante un mundo marcado por conflictos, las secuelas de la pandemia y la crisis climática.
El cartel oficial representa una corona de espinas de la que brotan flores de espino, una metáfora visual sobre cómo la esperanza surge incluso en las mayores adversidades. Los tonos verdes aluden al color tradicional de la esperanza, mientras que el magenta de las flores aporta un contraste simbólico. La última sílaba del título aparece destacada como guiño al nombre de Zamora y a la exposición RemembranZa celebrada en la ciudad en 2001.
Información práctica
- Lugar
Catedral de Zamora (sede principal)
Iglesia de San Cipriano (preludio)
Iglesia del Carmen de San Isidoro (espacio divulgativo) - Fechas
Abierta hasta mediados de 2026. - Horario
De martes a domingo.
Lunes cerrado.
- Entradas
- Exposición: 9 € general / 7,50 € reducida
- Experiencia de realidad virtual: 5 € general / 3 € reducida
- Combinada exposición + realidad virtual: 12 €
- Combinada exposición + realidad virtual + guía de mano: 14 €
- Visitas guiadas para grupos: 175 € (incluye entrada y monitor didáctico)
Entrada reducida para:
Pensionistas, mayores de 65 años, personas con discapacidad inferior al 33 %, menores de 18 años, titulares del carné joven, familias numerosas y personas en situación legal de desempleo (con acreditación).
Acceso gratuito:
Menores de 12 años y personas con discapacidad superior al 33 % (solo exposición, sin experiencia de realidad virtual).
Dónde comprar:
En la página oficial de Las Edades del Hombre o en taquilla.
Descubrir Zamora capital:
Si vas con tiempo te recomendamos hacer alguno de los tours por Zamora, te dejamos enlace para que reserves el que mejor se ajuste a tus gustos y tiempo en la ciudad, tienes free tours, visitas guiadas por Zamora y su castillo y hasta tours nocturnos y misterios y leyendas. Reservar tour en Zamora aquí.

Donde comer en Zamora capital:
Restaurante La Marina Sancho 2: gastronomía zamorana con arte en pleno centro de Zamora
Si visitas Zamora con motivo de Las Edades del Hombre, el Restaurante La Marina Sancho 2 es una parada imprescindible. Con más de 45 años de trayectoria, este clásico de la ciudad combina cocina tradicional, producto local y un toque actual que lo mantiene entre los favoritos tanto de zamoranos como de viajeros. Su ubicación en pleno centro permite disfrutar con calma, sin necesidad de coger el coche, y es perfecto tanto para una comida tranquila como para eventos familiares o de empresa.
La esencia de La Marina Sancho 2 está en su respeto por el producto de proximidad: más del 60% de su carta se elabora con ingredientes de kilómetro 0. A esto se suma un servicio cercano y una identidad muy ligada a la cultura. De hecho, su carta es una obra de arte en sí misma. Cada portada está ilustrada con una acuarela original del artista Sergio Ramos, mientras que la arquitecta Beatriz Barrio ha reinterpretado los platos desde una mirada arquitectónica para el interior. Una fusión perfecta entre gastronomía y creatividad.
Con motivo de Las Edades del Hombre, el restaurante ha diseñado dos menús especiales que resumen los sabores más reconocibles de la cocina zamorana. El Menú Las Edades (60 €) comienza con alcachofas de temporada salteadas con jamón, sigue con garbanzos I.G.P. Fuentesaúco con boletus y un canelón de rabo de ternera con parmentier de boniato. El plato principal es un bacalao a la tranca elaborado con receta tradicional y el broche final lo ponen las cañas zamoranas con helado de nata. Incluye agua Numen, vinos Jarreño Malvasía (D.O. Tierra del Vino) y Elías Mora (D.O. Toro), además de café o té. Para los más pequeños, el Menú Infantil Las Edades (37 €) ofrece croquetas melosas de jamón ibérico Joselito, escalope de ternera de Aliste con patatas y un coulant de chocolate con helado.


La Marina Sancho 2 es un reflejo de Zamora: tradición, autenticidad y una forma de entender la gastronomía que respeta el origen y mima cada detalle. Un lugar donde comer bien y disfrutar del ambiente de la ciudad mientras Las Edades del Hombre llenan Zamora de arte e historia.
Se encuentra en Plaza Marina Española, s/n, Zamora, y las reservas se pueden hacer en el 980 52 60 54.
Y hasta aquí nuestro viaje por Zamora. Si tienes cualquier sugerencia o duda puedes dejarlo en comentarios y te responderemos lo antes posible y recuerda que en nuestras redes sociales, nos encontrarás como @petiscosgalegos ( instagram, facebook, tiktok, threads, X y youtube) puedes ver videos de todos nuestros viajes y experiencias. Síguenos!
Este artículo forma parte de la acción #ZamoraEsencialmente, realizada en colaboración con la Diputación de Zamora.

