Sabías que Códoba es la ciudad de España con más Patrimonios de la Humanidad? En la actualidad cuenta con nada más y nada menos que 4: La Mezquita Catedral , El Conjunto histórico que la rodea, el Conjunto Arqueológico. ciudad califal, Madinat Al-Zahra ( Medina Azahara) y la fiesta de los Patios. Como siempre, para familiarizarte con la ciudad, te recomendamos un Free Tour en el que recorrerás las calles mas destacadas y te descubrirán los rincones y monumentos más importantes. Puedes reservarlo AQUÍ.
Y una vez hayas tenido tu primer contacto con la ciudad, vamos con los lugares que no te puedes perder y que a nosotros nos parecen imprescindibles.
1.- QUE VER EN CÓRDOBA:
LA MEZQUITA CATEDRAL DE CÓRDOBA
8 siglos de historia en uno de los edificicos más bellos y singulares del mundo, un templo monumento declarado en 1984 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que ratifica su calificación como Bien de Valor Universal Execpiconal en junio de 2014.
Como comprendás, no podía dejar pasar la oportunidad de visitar esta maravilla que combina diversos estilos artísticos desde el Helenismo al Barroco pasando por el esplendor califal. Había leido que su visita provoca emoción y perplejidad a todo el que la contempla y así fué el momento en el que me vi en el interior de esta joya. Pensareis que exagero pero casi se me saltan las lágrimas de la emoción por eso os recomiendo visitarla si teneis oportunidad, por más fotos que veais nada es comparable a sentirla allí mismo. De hecho he vuelto un par de veces y siempre te sobrecoge recorrer su interior.






Visitar la Mezquita-Catedral de Córdoba es adentrarse en un espacio único donde siglos de historia, arte y espiritualidad conviven en perfecta armonía. El recorrido comienza en el Patio de los Naranjos, un lugar luminoso y sereno que aún conserva el trazado original islámico. El sonido del agua de sus fuentes y el aroma de los naranjos preparan al visitante para lo que está por venir.
Al cruzar al interior, el impactante bosque de columnas se despliega ante nuestros ojos. Cientos de pilastras sostienen una sucesión infinita de arcos de herradura y de medio punto, con sus inconfundibles dovelas rojas y blancas, creando una sensación hipnótica que se ha convertido en la imagen más reconocible del monumento.
Avanzando por la antigua mezquita, llegamos al mihrab, uno de los espacios más sagrados y bellos. Su forma octogonal y la rica decoración, coronada por una cúpula dorada en forma de concha, reflejan el esplendor del arte califal.
El contraste llega con la Capilla Mayor, el Crucero y el Coro, auténtico corazón cristiano del edificio, donde la Catedral se integra de manera sorprendente en la antigua mezquita. A lo largo del recorrido también descubrimos otros espacios católicos de gran valor, como la Capilla Real, la Capilla de Villaviciosa o la Parroquia del Sagrario, que completan una visita tan fascinante como irrepetible.
Si quieres disfrutar de esta visita guíada puedes reservarla AQUI.
Alcázar de los Reyes Cristianos
Visitar el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba es recorrer, paso a paso, buena parte de la historia de la ciudad. Esta imponente fortaleza-palacio, situada muy cerca del casco histórico y de la Mezquita-Catedral, fue residencia de distintos gobernantes y conserva en su interior la evolución arquitectónica de Córdoba a lo largo de los siglos.
El Alcázar se levanta sobre lo que fue el antiguo Palacio Califal, gravemente dañado tras la conquista cristiana de la ciudad en 1236. Sería Alfonso X el Sabio quien iniciara su restauración, completada más tarde por Alfonso XI. A lo largo del tiempo, el edificio ha tenido múltiples usos: residencia real, sede de la Inquisición y cárcel durante la primera mitad del siglo XIX, lo que explica la riqueza y diversidad de los espacios que hoy se pueden visitar.



Desde el exterior, llama la atención su planta casi rectangular, protegida por sólidos muros de piedra y cuatro torres que marcan sus esquinas: la Torre de los Leones, la Torre del Homenaje, la Torre de la Inquisición y la Torre de las Palomas. Subir a alguna de ellas es imprescindible para disfrutar de unas vistas privilegiadas de Córdoba, el río Guadalquivir y los jardines del Alcázar.
En el interior, las estancias se organizan en torno a patios llenos de naranjos, flores exóticas y vegetación, creando espacios frescos y luminosos que invitan a pasear sin prisas. En una de las galerías de acceso se conserva un sarcófago pagano del siglo III, decorado con un delicado relieve que representa el tránsito hacia el más allá.
Uno de los espacios más singulares es el Salón de los Mosaicos, una antigua capilla barroca donde se exponen mosaicos romanos hallados en la zona de la Corredera. Bajo esta sala se encuentran los baños de inspiración árabe, formados por tres salas abovedadas con tragaluces en forma de estrella, conectadas con la antigua caldera situada bajo la Torre del Homenaje.
El gran protagonista del recorrido es el Patio Mudéjar, un auténtico remanso de paz donde el mármol, el agua que fluye por canales y albercas y el cuidado diseño del jardín crean una de las estampas más bellas del Alcázar. Un lugar perfecto para detenerse, observar y entender por qué el Alcázar de los Reyes Cristianos es uno de los imprescindibles que ver en Córdoba.
IMPORTANTE: El Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba cerrará temporalmente a las visitas turísticas hasta el 27 de febrero de 2026 por obras destinadas a la conservación, mejora y modernización de este enclave patrimonial
Si vas después de esa fecha, podrás reservar la entrada AQUI.
Otra actividad que a muchos le fascina es el espectáculo ecuestre en las caballerizas reales, puedes reservarla AQUI:
Madinat Al-Zahra, La Ciudad Brillante
La ciudad brillante, significado de Madinat Al-Zahra , fué mandada contruir por el primer califa de al-Andalus, Abd al-Rahman III a partir del año 940 con la intención de que se convirtiese en la capital política y administrativa del Califato omeya de Occidente. En un enclave privilegiado, al pie de Sierra Morena con amplias perspectivas sobre el valle del Guadalquivir y la campiña. Se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más grandes de toda España.
Una muralla de planta rectangular, con un perímetro de cerca de 4500metros, dividida en dos partes diferenciadas: El Alcázar y La Medina.
Todo esto y más lo podreis ver en la visita al Museo, muy recomendable hacerla por orden para no perderse nada:
En el Auditorio se proyecta el audiovisual Madinat al-Zahra con una duración de 15 minutos en el que podreis ver una recreación de como era la ciudad en su origen, con personajes en movimiento que os transportarán a la época.
Después de la proyección en el auditorio, la visita al museo donde os encontrareis una exposición permanente articulada en cuatro bloques: la fundación, la construcción, la ciudad y sus habitantes y la recuperación de Madinat Al-Zahra.
Y después de la visita al museo nos dirigimos al yacimiento arqueológico. Para ello debemos coger un autobús lanzadera que realiza viajes de forma continua, durante el horario de apertura del centro cada 15/20 minutos, entre el museo y el yacimiento. El precio incluye ida y vuelta (3€), esto no es opcional, si quieres visitar el yacimiento debes dirigirte primero al museo para adquirir tu entrada, gratuita, y después con esa entrada tendrás acceso al autobús que te llevará hasta la entrada , aquí tendrás que pagar 3 euros que cubren el trayecto de ida y vuelta. No subas con el coche porque no tendrás donde aparcar. Además de esto si no disponemos de coche para llegar al museo podemos hacerlo en el autobús turístico del Consorcio de Córdoba, este realiza los viajes dos veces al día, de martes a domingo desde dos puntos: Paseo e la Victoria (Glorieta Hospital Cruz Roja) y Paseo de la Victoria (frente al Mausoleo Romano). Los sábados, según la temporada, se realiza la salida tres veces al día.
Visitar Medina Azahara, a tan solo ocho kilómetros de Córdoba, es descubrir uno de los yacimientos arqueológicos más fascinantes de Europa y una de las grandes joyas del Califato de Córdoba. Esta ciudad palatina, mandada construir por Abd al-Rahman III a los pies de Sierra Morena, sigue envuelta en un halo de misterio que cautiva a todo el que la recorre.
Conocida como la ciudad brillante, Medina Azahara no solo fue un homenaje personal, sino sobre todo una declaración de poder. El califa quiso levantar un complejo monumental que reflejara la grandeza del recién proclamado Califato Independiente de Occidente, uno de los reinos más influyentes de la Europa medieval. Para ello, no escatimó en medios: se calcula que unas diez mil personas trabajaron a diario en su construcción, utilizando mármoles de tonos rojizos y violáceos, oro y materiales de enorme riqueza.
La ciudad se organiza en tres grandes terrazas escalonadas, protegidas por murallas. En la zona superior se encontraba el Alcázar real, reservado a la vida política y ceremonial. Aquí destacan espacios tan impresionantes como el Salón Alto, con sus arcadas distribuidas en cinco naves, y el legendario Salón Rico, el corazón simbólico de Medina Azahara. Este salón, abierto al Jardín Alto, deslumbra por sus arcos de mármol rojo y azulado y por la exquisita decoración vegetal tallada en piedra. La tradición cuenta que una de las albercas del jardín contenía mercurio, creando reflejos luminosos que multiplicaban la sensación de lujo y esplendor.





Un sistema de calles en rampa conducía al gran pórtico oriental, acceso reservado a embajadas y visitas oficiales, que desembocaba en una amplia plaza destinada a ceremonias y formaciones militares. Fuera del recinto principal se situaba la mezquita, levantada en un tiempo sorprendentemente breve.
La historia de Medina Azahara fue tan brillante como breve. Las guerras del siglo XI provocaron su destrucción y abandono, reduciendo a ruinas la que fue la ciudad soñada del primer califa. Hoy, pasear por sus restos permite imaginar durante un instante la grandeza efímera de uno de los conjuntos arqueológicos más espectaculares que ver en Córdoba.
Un lugar increible y muy bien conservado. Recomiendo la visita guiada en las que os explicarán cada detalle del yacimiento. Puedes reservar un Free Tour por Medina Azhara AQUI. y si no dispones de coche y quieres realizar una visita guiada , puedes reservar una que te llevará desde el centro de la ciudad a Medina Azahara. Reserva tu visita guiada desde Còrdoba AQUI.
Ruta Teatralizada 4 Culturas por la Judería
Esta si que fué toda una sorpesa!! Lo que en principio se preveía una visita guida por La Juderia ( Que ya es toda una experiencia) , se convirtió esa tarde en una visita guiada única y diferente con la que nos obsequiaron las chicas de Eventour Córdoba ; una empresa de profesionales dedicados al turismo de calidad que intentan adaptarse al máximo a las necesidades de cada cliente y que logran con ello que la experiencia sea inolvidable.
No os voy a contar toda la ruta porque os estaría haciendo spoiler y es tan buena que no os mereceis eso. Solo os diré que además de pasear por las maravillosas calles de la Juderia , con su explicación correspondiente, hasta ahí podriamos decir que es una visita guiada al uso…. os encontrareis con varios personajes históricos que os contarán sus vivencias en primera persona , interactuando con vosotros y haciendo que paseis un rato estupendo. Las risas están aseguradas en esta visita.


Si os pasais por Córdoba no dudeis en poneros en contacto con ellos para disfrutar de una visita guiada que os sorprenderá, sin duda.
También puedes reservar un Free Tour por las 3 culturas AQUI.
La Judería
Pasear por la Judería de Córdoba es adentrarse en uno de los barrios con más historia y encanto del casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este antiguo barrio judío conserva un trazado urbano que invita a perderse sin rumbo, entre calles estrechas, adarves y pequeños callejones que mantienen intacta la esencia medieval de la ciudad.
Desde el punto de vista urbanístico, la Judería responde al modelo islámico, con un entramado irregular pensado para proteger del sol y del calor. Sus límites se extienden desde la Puerta de Almodóvar hasta la Mezquita-Catedral, formando un laberinto de calles emblemáticas que conectan plazas llenas de historia. Caminar por esta zona es hacerlo por uno de los espacios más antiguos y mejor conservados de Córdoba.
Durante la Edad Media, el barrio estuvo amurallado, separando a la comunidad judía del resto de la ciudad y ofreciendo, al mismo tiempo, protección. Una de las puertas de acceso se situaba frente a la Mezquita-Catedral, en la actual calle Judería. Con el paso del tiempo, los judíos cordobeses se fueron asentando también en otras zonas, lo que demuestra la importancia y movilidad de esta comunidad dentro de la ciudad.
Uno de los episodios más destacados de su historia tiene lugar en el siglo XIII, cuando Alfonso X el Sabio autorizó la ocupación de nuevas áreas, configurando la Judería tal y como la conocemos hoy. A finales del siglo XV, tras un breve traslado forzoso, la comunidad consiguió regresar a su antiguo emplazamiento, reafirmando el peso histórico del barrio. En las inmediaciones de la antigua Puerta de los Judíos, hoy junto a la iglesia de San Miguel, se conserva incluso una inscripción hebrea funeraria, testimonio silencioso del pasado sefardí de Córdoba.
En la actualidad, recorrer la Judería es sencillo gracias a la señalización de los Caminos de Sefarad, un itinerario cultural común a las ciudades que formaron parte de la historia judía en España. Siguiendo estas placas, el visitante puede descubrir uno de los rincones más evocadores que ver en Córdoba, donde cada calle parece contar una historia.
Si no quieres perderte nada, puedes reservar un Tour por la Judería AQUI.
El Zoco :
En pleno entramado de callejuelas de la Judería de Córdoba, entre Judíos y Averroes, se esconde uno de esos lugares que pasan desapercibidos y que, precisamente por eso, merecen una visita sin prisas: el Zoco Municipal. Más que un mercado, es un patio con alma, un espacio pensado para preservar y mostrar la artesanía tradicional cordobesa en su forma más auténtica.
Este rincón nació a mediados del siglo XX con una idea muy clara: dar visibilidad a los oficios artesanos, permitir que el visitante pudiera ver cómo se trabajan las piezas y, si lo desea, llevárselas a casa como recuerdo. No se buscaba crear un espacio turístico al uso, sino recuperar la esencia del patio cordobés como lugar de encuentro, trabajo y vida cotidiana.
El Zoco ocupa uno de los patios de la antigua Casa de las Bulas y mantiene la estructura clásica: un espacio cuadrado, de dos alturas, con galerías porticadas en la planta baja que invitan a resguardarse del sol y pasear tranquilamente entre talleres. La planta superior, más discreta, se integra con naturalidad en el conjunto, compartiendo entorno con el cercano Museo Taurino.
La estética es sencilla y honesta. Ladrillo visto, líneas limpias y elementos arqueológicos integrados en el espacio refuerzan esa sensación de lugar vivido, sin artificios. Aquí no hay grandes escaparates ni prisas: lo interesante es observar, charlar con los artesanos y entender el valor del trabajo hecho a mano.




Llegar hasta el Zoco ya forma parte de la experiencia. Se puede acceder directamente desde la calle Averroes o dejarse llevar por un estrecho callejón con arcos desde la calle Judíos, uno de esos recorridos que hacen que perderse por Córdoba siempre sea buena idea.
El Zoco Municipal de Córdoba es una parada perfecta para quienes buscan conocer la ciudad desde dentro, apoyar la artesanía local y descubrir uno de los patios más tranquilos y con más encanto del casco histórico. Un lugar que invita a bajar el ritmo y a mirar con otros ojos la tradición cordobesa.
La Calleja de las Flores
La Calleja de las Flores de Córdoba es uno de esos lugares que resumen, en apenas unos metros, la esencia más fotogénica de la ciudad. Situada en pleno barrio de la Judería, a escasos pasos de la Mezquita-Catedral, esta estrecha y sinuosa calle se ha convertido en uno de los rincones más visitados y reconocibles que ver en Córdoba.
El recorrido por la calleja es breve, pero lleno de encanto. A medida que se avanza por su suave pendiente, los balcones enrejados repletos de flores acompañan el paseo con color y aroma, creando una atmósfera íntima y muy andaluza. El camino desemboca en una pequeña plazoleta con una fuente central, desde la que se obtiene una de las vistas más bonitas de la torre de la Mezquita-Catedral, encuadrada entre fachadas blancas y macetas azules.
Nada más entrar, un detalle suele pasar desapercibido para muchos visitantes: un pequeño capitel de avispero, incrustado en una de las esquinas, dedicado al arqueólogo Ricardo Velázquez Bosco, responsable de importantes trabajos de restauración en el monumento más emblemático de la ciudad.


Hoy, la Calleja de las Flores es todo un símbolo de Córdoba y uno de los puntos más fotografiados del casco histórico. Por ello, si quieres disfrutarla con calma y sin aglomeraciones, lo mejor es visitarla a primera hora de la mañana o al caer la noche. En cualquier época del año resulta especial, aunque en primavera, cuando las flores lucen en todo su esplendor, la experiencia es sencillamente inolvidable. Debido a su fama, ten en cuenta que durante el día la encontrarás abarrotada de gente, nosotros solo pudimos hacer fotos por la noche. Seguramente a primera hora de la mañana también es buen momento.
Los Patios de Córdoba
Hablar de los Patios de Córdoba es hablar de una de las tradiciones más arraigadas y singulares de la ciudad. Estos espacios interiores, pensados originalmente para dar luz, frescor y agua a las viviendas, se han convertido con el paso de los siglos en auténticos lugares de convivencia, donde la vida cotidiana gira en torno a la naturaleza y al cuidado del detalle.
El momento de mayor esplendor llega cada año con el Festival de los Patios Cordobeses, que se celebra desde 1921 y tiene lugar, generalmente, durante la primera quincena de mayo. Durante estos días, los propietarios abren gratuitamente sus patios para que puedan ser visitados, engalanándolos con macetas rebosantes de geranios, claveles y jazmines que cubren las paredes encaladas. Esta fiesta fue reconocida en 2012 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, consolidándose como uno de los grandes atractivos turísticos que ver en Córdoba.




Más allá de las flores, los patios destacan por su cuidada estética: empedrados tradicionales, fuentes que aportan frescor, muebles antiguos y enseres cotidianos que refuerzan la sensación de estar entrando en una casa viva, heredada generación tras generación. Historia, agua, luz y vegetación se combinan para crear un ambiente único y difícil de olvidar.
Aunque mayo es el mes más popular para visitarlos, lo que muchos viajeros no saben es que es posible ver patios de Córdoba durante todo el año, y hacerlo fuera del festival permite disfrutarlos con mucha más calma. Uno de los ejemplos más representativos es el Palacio de Viana, un espectacular edificio del siglo XIV organizado en torno a doce patios y un gran jardín, donde diferentes especies florales llenan de color y aroma cada estancia.
Además, existen patios de acceso gratuito que mantienen horarios estables a lo largo del año, así como visitas guiadas que permiten conocer en profundidad esta tradición. Recorrer barrios como San Basilio o el Alcázar Viejo, de la mano de quienes cuidan estos espacios, es una forma excelente de entender su origen, descubrir curiosidades y escuchar las historias de las familias que aún viven en ellos.
Puedes reservar una visita guiada por los Patios de Córdoba AQUI.
Capilla de San Bartolomé
Dentro de los rincones menos conocidos pero más especiales que ver en Córdoba, la Capilla de San Bartolomé es una auténtica sorpresa. Integrada en la Facultad de Filosofía y Letras, antiguo Hospital del Cardenal Salazar, esta pequeña capilla pasa fácilmente desapercibida desde el exterior, pero guarda en su interior uno de los mejores ejemplos de arquitectura mudéjar de la ciudad.
Su origen se sitúa entre los siglos XIV y XV, cuando fue parroquia independiente bajo la advocación de San Bartolomé. Con el paso del tiempo, y especialmente en época barroca, el edificio quedó anexionado al hospital, lo que motivó diversas transformaciones, siendo las más relevantes las acometidas durante el siglo XIX. Aun así, la capilla ha sabido conservar su esencia y buena parte de su riqueza original.
La portada principal, protegida por un pórtico de triple arcada, da paso a un interior sobrio y elegante. La capilla cuenta con una sola nave, cubierta por una bóveda de crucería que aporta verticalidad y equilibrio al espacio. Al alzar la vista, llaman la atención las delicadas yeserías mudéjares, finamente trabajadas, y el zócalo de azulejos, que aporta color y textura sin romper la armonía del conjunto. En la cabecera se conservan restos de pintura mural, testigos silenciosos de su pasado medieval.


El edificio ha sido objeto de varias restauraciones a lo largo del tiempo. La más importante tuvo lugar en la década de 1960, y más recientemente se ha llevado a cabo una intervención para recuperar la capilla exenta del siglo XIX, donde se conserva un interesante retablo barroco que completa la visita.
La Capilla de San Bartolomé es uno de esos lugares que demuestran que Córdoba siempre guarda secretos para quien se toma el tiempo de mirar con calma. Un espacio íntimo y lleno de historia, ideal para completar una ruta cultural diferente, lejos de los recorridos más masificados, y descubrir otra cara del patrimonio cordobés.
Palacio de los Páez de Castillejo y Museo Arqueológico de Córdoba
En pleno corazón del casco histórico de Córdoba, a un paso de la Judería, se alza uno de esos lugares que permiten comprender la ciudad capa a capa: el Museo Arqueológico de Córdoba, ubicado en el imponente Palacio de los Páez de Castillejo. Un espacio donde arquitectura, arqueología y vida cultural se dan la mano en un entorno privilegiado.
El palacio, construido en el siglo XVI y proyectado por Hernán Ruiz II, es uno de los mejores ejemplos del Renacimiento civil cordobés. Su fachada principal, monumental y equilibrada, recuerda inevitablemente a la cercana Puerta del Puente y preside la plaza de Jerónimo Páez, convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles del museo desde que este se instaló aquí de forma definitiva en 1961.
Nada más cruzar la portada, el edificio se descubre a través de sus tres patios, auténticas joyas que combinan restos arqueológicos con la arquitectura tradicional cordobesa. Fuentes, escaleras, artesonados y ornamentación vegetal crean un ambiente sereno, ideal para recorrer sin prisas. En uno de estos patios sorprenden los restos de un teatro romano, con gradas perfectamente integradas en el conjunto, que recuerdan la importancia de la Córdoba romana.

Declarado Monumento Histórico-Artístico, el palacio es un auténtico compendio de estilos. En él conviven elementos romanos, mudéjares y góticos, visibles especialmente en arcos con yeserías y ventanas decoradas con azulejos, junto a una espectacular escalera renacentista rematada por un artesonado de madera en forma de cúpula, una de las piezas más llamativas del edificio.
El museo alberga además una colección arqueológica de primer nivel, con piezas clave para entender la evolución histórica de la ciudad. Destacan el capitel del templo romano de la calle Claudio Marcelo, varios capiteles andalusíes, una schola o asiento de basílica romana y la impresionante escultura Thoracata, datada a comienzos del siglo I d.C., procedente del foro de la antigua Colonia Patricia Corduba.
Durante el mes de mayo, cuando Córdoba celebra la primavera, los patios del museo cobran especial protagonismo como escenario cultural. Conciertos, visitas teatralizadas, actividades vinculadas al Día Internacional de los Museos, la Noche del Patrimonio o instalaciones artísticas del Festival Flora convierten este espacio en un punto de encuentro entre pasado y presente.
Información práctica para visitar el Museo Arqueológico de Córdoba
- Horario
- Martes a sábado: 9:00 – 21:00 h
- Domingos y festivos: 9:00 – 15:00 h
- Lunes: cerrado
- Lunes festivos y vísperas de festivo: consultar
- Julio y agosto: martes a domingo, de 9:00 a 15:00 h
- Precio
- Entrada gratuita para ciudadanos y ciudadanas de la Unión Europea.
- Visitas guiadas
- Disponibles para público general, centros escolares y asociaciones.
- Es necesario reservar previamente.
Un lugar imprescindible para quienes buscan qué ver en Córdoba más allá de lo habitual, combinando patrimonio, cultura y uno de los entornos más especiales del casco histórico.
El Templo Romano de Cordoba
Junto al Ayuntamiento de Córdoba, casi sin previo aviso y plenamente integrado en la vida cotidiana de la ciudad, se alza el Templo Romano, uno de los vestigios más representativos del pasado imperial cordobés. Es el único templo romano del que se conservan evidencias arqueológicas en la ciudad, un detalle que ya anticipa su valor histórico y su importancia dentro del conjunto monumental de la antigua Córdoba romana.
Este templo estuvo dedicado al culto imperial y formaba parte del gran Foro Provincial, un espacio que concentraba el poder político, religioso y social, y que incluía también un circo. En su origen, el edificio se levantaba sobre un podio elevado, lo que reforzaba su carácter simbólico y lo hacía visible desde distintos puntos. La entrada estaba presidida por seis columnas exentas de orden corintio, esbeltas y monumentales, que marcaban el acceso al recinto sagrado. Frente a ellas se situaba el altar, donde se celebraban los rituales en honor al emperador, subrayando la estrecha relación entre religión y poder en época romana.


La imagen que hoy podemos contemplar es el resultado de una reconstrucción llevada a cabo por el arquitecto Félix Hernández, un trabajo fundamental para devolver a la ciudad parte de la monumentalidad que tuvo durante el Imperio romano. Aunque solo se conserva una parte del conjunto original, las proporciones y los restos actuales permiten imaginar fácilmente la grandiosidad del templo y el papel destacado que jugó dentro del urbanismo romano de Córdoba.
Algunas de las piezas originales del templo se encuentran expuestas en el Museo Arqueológico, pero otras han sido integradas en distintos rincones de la ciudad, aportando un valor añadido al paseo urbano. Un ejemplo muy especial es la columna estriada que puede verse en la plaza de la Doblas, una muestra de cómo la historia romana de Córdoba sigue apareciendo, casi por sorpresa, entre calles y plazas.
La visita al Templo Romano es breve, pero muy reveladora. Es una parada imprescindible para comprender la importancia de Córdoba en época romana y una forma sencilla y visual de conectar el presente de la ciudad con un pasado que aún sigue marcando su identidad. Un lugar que se descubre casi sin buscarlo y que invita a mirar Córdoba con otros ojos.
Casa del Indiano
Conocida como la Casa del Indiano, esta singular vivienda es uno de esos rincones de Córdoba que pasan fácilmente desapercibidos si no se sabe lo que se está mirando. Su nombre se debe a don Juan Cosme, quien la adquirió en el siglo XVIII tras hacer fortuna en América, una historia muy ligada a la de tantos indianos que regresaron enriquecidos y dejaron su huella en la arquitectura urbana.
De la construcción medieval original apenas se conserva la fachada, orientada a la plaza Ángel de Torres, pero es más que suficiente para captar la atención. El acceso se organiza en torno a un vano adintelado sobre el que se apoya una delicada balconada, ricamente decorada con motivos de inspiración mudéjar. Un conjunto elegante y proporcionado que refleja la convivencia de estilos tan característica de la arquitectura cordobesa.

Aunque el edificio ha sido objeto de diversas restauraciones a lo largo del siglo XX, mantiene todavía la estructura correspondiente a finales del siglo XV, lo que le aporta un notable valor histórico. La Casa del Indiano es un buen ejemplo de cómo en Córdoba las distintas épocas se superponen de forma natural, dejando pequeños tesoros arquitectónicos integrados en el día a día de la ciudad y convirtiendo cualquier paseo en una auténtica lección de historia al aire libre.
Puerta de Almodóvar
Desde la tranquila y evocadora calle Cairuán, muy cerca del Alcázar de los Reyes Cristianos, se llega a la Puerta de Almodóvar, uno de los accesos históricos más emblemáticos de Córdoba. Aunque su aspecto actual responde en gran parte a una construcción cristiana del siglo XIV, este lugar hunde sus raíces en la etapa musulmana de la ciudad, cuando era conocida como Bad al-Yawz.
La Puerta de Almodóvar tiene un valor excepcional, ya que es el único acceso que se conserva de los nueve que mandó edificar Abd al-Rahman I, lo que la convierte en un auténtico testigo del sistema defensivo original de la Córdoba islámica. A lo largo de los siglos ha sufrido diversas intervenciones, siendo una de las más destacadas la restauración realizada en 1802. Aun así, ha logrado mantener casi intactos elementos tan característicos como las almenas y el adarve, que permiten imaginar con facilidad su función defensiva y estratégica.


Hoy, este espacio no solo conecta con el pasado amurallado de la ciudad, sino que también dialoga con la Córdoba más cultural y reflexiva. Justo frente a la puerta se alza la escultura dedicada a Séneca, filósofo y dramaturgo nacido en la ciudad, creando un contraste muy sugerente entre la solidez de la muralla y el legado intelectual cordobés. Un lugar perfecto para detenerse, observar y entender cómo la historia de Córdoba se ha ido construyendo capa a capa, sin perder su esencia.
Iglesia de San Pablo
Justo frente al Ayuntamiento de Córdoba, en la animada calle Capitulares, se alza la Iglesia de San Pablo, uno de esos templos que pasan a menudo desapercibidos para el visitante apresurado, pero que esconden un patrimonio sorprendente. Su silueta imponente y su rica mezcla de estilos la convierten en una parada muy recomendable dentro de cualquier ruta cultural por el centro histórico.
La iglesia fue construida entre los siglos XIII y XIV, aunque su aspecto actual es fruto de importantes reformas realizadas en el siglo XVIII, que aportaron nuevos elementos decorativos sin borrar su esencia medieval. La fachada principal se abre a la calle con una portada barroca muy reconocible, en la que destacan las columnas salomónicas, dinámicas y ornamentadas, que atraen la mirada desde lejos.
Uno de los grandes orgullos del templo es su torre, que conserva uno de los carillones mejor conservados de España, un detalle poco conocido pero de gran valor patrimonial. Tras atravesar el compás, aparece una segunda portada, de estilo manierista, que da acceso al interior del templo y marca el tránsito hacia un espacio cargado de historia.




El interior de la Iglesia de San Pablo se estructura en tres naves, y guarda elementos de gran interés. Sobresale el artesonado con decoración mudéjar, que aporta calidez y riqueza visual al conjunto, así como el retablo mayor, pieza central del templo. Uno de los espacios más singulares es la qubba, una estructura abovedada que se interpreta como posible resto de un antiguo palacio almohade, sobre el que posteriormente se levantó la iglesia, un claro ejemplo de cómo Córdoba superpone épocas y culturas en un mismo lugar.
La Iglesia de San Pablo es una muestra más del carácter histórico de la ciudad, donde lo cristiano, lo islámico y lo mudéjar conviven de forma natural. Un lugar ideal para detenerse unos minutos, levantar la vista y dejarse llevar por los detalles, especialmente si se está recorriendo la zona de Capitulares y el entorno del Ayuntamiento, uno de los ejes más vivos del casco histórico cordobés.
Iglesia de Santa Victoria
Muy cerca de la plaza de la Compañía, en una zona llena de historia y vida cultural, se encuentra la Iglesia de Santa Victoria, uno de los ejemplos más singulares del neoclasicismo en Córdoba. A diferencia de otros templos de la ciudad, marcados por estilos medievales o barrocos, aquí el protagonismo lo tiene la armonía, la proporción y la elegancia propias del siglo XVIII.
El edificio fue levantado en el último tercio del siglo XVIII y es obra del arquitecto francés Baltasar Drevetón, una figura clave para entender esta estética en la ciudad. Desde el exterior, la iglesia impone por su portada monumental, concebida como un gran pórtico curvo sostenido por seis columnas de orden compuesto. Sobre ellas se alzan la cornisa y un frontón triangular, en cuyo centro destacan las armas del obispo Francisco Pacheco, impulsor de la construcción.



Al cruzar la entrada, el interior sorprende por su originalidad. El templo se organiza como una rotonda, una tipología poco habitual en Córdoba, rodeada por un entablamento que descansa sobre dieciséis columnas de orden corintio. El espacio resulta equilibrado y luminoso, invitando a recorrerlo con calma y a fijarse en cada detalle.
La iglesia cuenta con cinco altares, siendo el principal uno de los grandes focos de atención. Realizado en madera dorada, preside el espacio la imagen de Santa Victoria, mártir y patrona de Córdoba, una obra atribuida a Gómez de Sandoval. Las paredes se completan con pinturas de Francisco Agustín Grande, uno de los representantes del neoclasicismo pictórico, que refuerzan la coherencia estilística del conjunto.
Uno de los detalles más curiosos del templo es la conocida como “piedra de los secretos”, famosa por sus peculiares condiciones acústicas. Basta situarse en puntos opuestos de la rotonda y hablar en voz baja para comprobar cómo el sonido viaja de forma sorprendente, un pequeño juego que añade un toque diferente a la visita.
La Iglesia de Santa Victoria es una parada muy recomendable para quienes quieren descubrir otra cara del patrimonio cordobés, menos conocida pero igualmente fascinante. Un templo que combina arte, historia y curiosidades, perfecto para completar una ruta por el centro histórico con una mirada distinta.
La Puerta del Puente
La Puerta del Puente de Córdoba es uno de los accesos históricos más emblemáticos de la ciudad y un lugar clave para entender su pasado defensivo y monumental. Situada junto al Puente Romano y muy cerca de la Mezquita-Catedral, este monumento marca desde hace siglos la entrada sur al casco histórico.
En origen, la Puerta del Puente formaba parte de las murallas que protegían Córdoba, y durante la Reconquista fue conocida como Puerta de Algeciras, ya que por aquí llegaba la ruta procedente del sur. Su aspecto actual se debe a la profunda remodelación llevada a cabo en el siglo XVI, cuando Hernán Ruiz III la transformó con motivo de la visita de Felipe II, dotándola del carácter monumental que hoy la define.
Arquitectónicamente, la puerta se organiza en tres cuerpos. Los laterales están rematados por columnas estriadas, mientras que el eje central se abre mediante un vano adintelado coronado por un elegante frontón curvo, un diseño que refuerza su función representativa más allá del mero uso defensivo.
A comienzos del siglo XX, la Puerta del Puente fue liberada de las edificaciones adosadas que la rodeaban y se rebajó el nivel del terreno para recuperar su altura original, permitiendo apreciar mejor sus proporciones y su integración en el conjunto monumental.




Hoy en día, la Puerta del Puente es visitable y ofrece una experiencia muy completa. Además , de forma gratuita. En su interior alberga una sala de exposiciones permanente que recorre su historia a través de textos e imágenes, y en la parte superior se encuentra un mirador, desde el que se disfrutan de unas vistas privilegiadas del Puente Romano, el río Guadalquivir y el entorno histórico de Córdoba. Un lugar imprescindible para completar cualquier ruta por la ciudad.
El Puente Romano
Esta maravilla de Puente Romano del S.I a.C. , considerado Bien de Interés Cultural, es una de las cosas que no os debeis perder de Córdoba.
Formó parte de la Nacional IV durante años, soportando el tráfico que eso conlleva y también tuvo su papel en películas como Carmen en 2002 , además de aparecer también en la famosa serie Juego de Tronos, pues lo utilizaron para grabar escenas de la quinta temporada (2014). Fué el único puente que tuvo Córdoba durante 20 siglos hasta la construcción del puente de San Rafael a mediados del s.XX.



Y no es para menos, el Puente es una joya que yo personalmente quise ver por la noche y con la luz del día… una maravilla desde cualquier ángulo y en cualquier momento.
Torre de Calahorra
Una vez vista la Puerta del Puente y el Puente Romano ni se os ocurra marcharos sin cruzar el puente. Además de que las vistas a la ciudad son excepcionales desde el puente, una vez al otro lado os encontrareis La Torre de Calahorra, uno de los monumentos menos conocidos de la ciudad que forma junto con la Puerta y el Puente el entorno monumental del río Guadalquivir.
La torre fué construida por los árabes para defender la cabecera del puente y en su origen estaba formada por dos torres unidas por un arco que permitia el acceso al Puente.


Aunque yo no pude verlo, fuí a primera hora de la mañana, entre sus muros se encuentra el museo vivo de Al-Andalus, donde os sorprenderán con técnicas avanzadas para mostraros diferentes momentos e incluso personajes , en la planta baja, que os hablarán del pasado de la ciudad, además de poder subir a la Torre y maravillarse con las vistas sobre el casco antiguo de Córdoba… otro motivo para volver.
Los Sotos de la Albolafia
Otra de las sorpresas que os encontrareis al cruzar el puente son los llamados Sotos de la Albolafia, patrimonio natural.
Los Sotos de la Albolafia toman su nombre de una antigua noria árabe que se encuentra en el lugar, exactamente al otro lado del rio, casi oculta e increíblemente en estado de abandono. La verdad es que me llamó la atención cuando estaba cruzando el puente y la vi entre la maleza y al regresar intenté acercarme aunque lo más que pude fue fotografiarla desde arriba. Había demasiada maleza y estaba prohibido el paso a la zona. Una pena porque , al parecer, la noria fue integrada en el escudo de la ciudad tras la conquista cristiana por ser una de las maravillas que encontraron durante su toma. Hoy sigue de resguardo a, al menos, una docena de gatos.
Pero volvamos a la margen derecha del rio Guadalquivir. Muy cerca de la Torre de Calahorra nos encontramos el Molino de San Antonio , los primeros datos sobre su existencia se remontan a los siglos XIV-XV , aunque es probable que proceda de la época islámica.





La zona de los sotos de la Albolafia es una maravilla, natural. Contrariamente a lo que se pueda pensar por su localización ( en zona urbana) es un paraje estupendamente conservado en el que podemos encontrar 120 especies de aves en sus poco más de dos hectáreas, una colonia de garzas de 350 parejas, 60 de martinetes, 5 de garcetas comunes, garza real y garcilla cangrejera.
En cuanto a la fauna, encontramos una gran variedad de especies como arajes, álamos, fresnos, eucaliptos, incluso alisos, entre los que crecen adelfas y zarzas. En las orillas y, sobre todo, en las islas dominan especies más típicamente acuáticas, tales como eneas, esparganios y lirios de agua.
Vamos, que ya veis todo lo que hay al otro lado del Puente. No os lo perdais.
Fundación Antonio Gala
Entre los espacios culturales que merece la pena visitar en Córdoba, la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores ocupa un lugar muy especial. No solo por la figura del escritor, profundamente ligada a la ciudad, sino por el entorno y la sensibilidad con la que se ha concebido su exposición permanente “Recuerdos de Antonio Gala”, una visita que invita a conocer al autor desde una perspectiva cercana y humana.
El acceso a la Fundación ya es, en sí mismo, una pequeña experiencia. Se realiza a través del Compás del Corpus Christi, un espacio lleno de calma donde una arcada con frescos del siglo XVII da la bienvenida al visitante. Antes incluso de llegar a la sala expositiva, el recorrido permite admirar un mosaico romano conservado en lo que fue la antigua capilla del convento del Corpus Christi, hoy reconvertida en salón de actos. Historia y cultura se superponen de forma natural, como ocurre en tantos rincones de Córdoba.
La exposición se ubica en la Sala Capitular del antiguo convento y propone un recorrido pausado por la vida y la obra de Antonio Gala. A lo largo del itinerario se pueden descubrir primeras ediciones de sus libros, manuscritos inéditos, entrevistas, fotografías, premios y objetos personales, piezas que ayudan a entender tanto al escritor como a la persona. No es una muestra fría ni académica, sino un relato construido desde la emoción y el recuerdo.





Antes de acceder a la sala principal, el visitante se encuentra con un audiovisual introductorio que contextualiza la figura de Antonio Gala y con varios paneles que recogen su extensa producción literaria. Ya en el interior, la exposición se apoya en citas del propio autor, que acompañan y guían el recorrido, haciendo que sea el mismo Gala quien dialogue con quien visita la muestra.
La Fundación Antonio Gala es, por tanto, mucho más que un espacio expositivo. Es un lugar de memoria, creación y reflexión, que conecta pasado y presente y que encaja a la perfección en una ruta cultural por Córdoba. Una visita recomendable para amantes de la literatura, pero también para quienes quieren conocer la ciudad desde su vertiente más intelectual y sensible.
Planta de Reciclaje Sadeco
Sadeco es la empresa municipal de saneamientos de Córdoba y ofrece multitud de servicios enfocados a mejorar la vida de los ciudadanos,de Córdoba, en particular, y del medio ambiente en general.
Esta no es una planta de reciclaje al uso, no, es una empresa que se ha propuesto que los habitantes de Córdoba colaboren y participen para conseguir una ciudad más saludable. Y para ello organizan diferentes actividades como la visita a la planta de reciclaje que hicimos nosotros.
La actividad comienza con una charla para dar a conocer la empresa y su funcionamiento así como la importancia del reciclaje. Después se realiza una visita a la planta por una pasarela desde la que se puede ver el funcionamiento de la misma durante todo el proceso.


Y para finalizar nos obsequian con una merienda de producción ecológica y sostenible con productos de la zona, en este caso: zumo natural de manzana, frambuesa y granda; otro de naranja, limón y miel ecológica y unas torras artesanas de aceite con azúcar y una almendra en medio , elaboradas por la panaderia San Francisco de Córdoba. Una de las más antiguas de la capital que lleva desde las décadas de los 50 elaborando exquisiteces como sus famosas tortas de aceite. Os dejo el enlace por si quereis pasaros a degustar esa y otras maravillas que preparan.Panaderia San Francisco .
Es una actividad estupenda, especialmente para grupos escolares. Os dejo enlace por si os animais a realizarla. Info: Servicio Educativo Sadeco .
2.- Dónde Comer en Córdoba:
Restaurante La Taberna del Río
Situada a orillas del río Guadalquivir , se trata de un lugar especial y no solamente porque su terraza haya sido reconocida como la mejor de la ciudad, lo que no nos sorprende después de saber que desde allí se disfruta de unas vistas privilegiadas sobre el Puente Romano. Localización Taberna del Rio .
La Taberna del Río es un restaurante con encanto y con unas propuestas culinarias que encantarán a cualquier comensal. A nosotros nos sorprendieron con una degustación de varios platos a cada cual más exquisito:
- Mazanorra de almendra con salmorejo
- Ensaladilla rusa
- Variedad de 4 quesos con fermentaciones diferentes.
- Salmorejo cordobés
- Humus de garbanzos
- Falafel de garbanzos con salsa de yogurt
- Croquetas de puchero tradicionales
- Taco de mogote ibérico
- Costilla ibérica a la brasa a baja temperatura con tempira de verduras, curry verde y salsa de coco.
- Cucurucho de hojaldre con gel de lima, yogurt y chococalete negro de postre.
Todo ello maridado, en mi caso que soy muy de tinto, con un Vega Izan D.O Ribera del Duero.
Reservas Taberna del Río Córdoba.




Y además con una clase magistral sobre el mundo del pan de la mano de Antonio Fernández, de Panaderia Hermanos Fernández. Una panaderia con estrella.
Pues si, habeis leido bien, la Panaderia Hermanos Fernández de Córdoba es una panaderia con estrella, pero no una estrella cualquiera, es una estrella que la situa como una de las mejores panaderias de España y le permite formar parte de la ruta española del Buen Pan después de haber pasado una selección previa entre los 250 panaderos más valorados en las catas realizadas durante todo el año en seis semifinales, atendiendo a criterios de calidad, tanto en su vista exterior como la interior, el aroma, sabor y textura en boca, así como la buena presentación y la atención al público en los establecimientos .
El secreto de su éxito: Una elaboración tradicional con su propia masa madre a partir de productos naturales: Harina, agua y sal.
Elaboran una gran variedad de pan, a mi personalmente me sorprendió el Pan de Algas que estaba exquisito, el de cebolla, el de pasas y el de maiz. Este último no es como el gallego, aquí lo elaboran con el 50% de trigo.
Y para que podais probarlo os dejo enlace a su página web desde donde poeis adquirirlo vía internet: Panaderia Hermanos Fernández
Agradecimiento especial para a Emilio por la estupenda atención que nos prestó, pendiente de cada detalle siempre con una sonrisa . Volveremos seguro!
Mercado de la Victoria
El Mercado de la Victoria es otro imperdible, en cuanto a gastronomía se reefiere, de Córdoba.
Inaugurado en mayo del 2013, fué el primer mercado gastronómico de Andalucia. Se encuentra en el Paseo de la Victoria, dentro de una estructura de forjado cubirta de zinc que data de 1877 y albergó la caseta más antigua de la Feria de Córdoba. Localización
Está formado por 20 en los que podrás disfrutar de una amplia variadad de especialidades locales, nacionales e internacionales.
También cuenta con un restaurante, El Invernadero, con una gran variedad de referencias gastronómicas locales, y a través de sus cuatro menús temáticos puedes realizar un viaje alrededor del mundo.
Reservas Restaurante Invernadero
En esta ocasión no teniamos un menú preestablecido y cada uno de nosotros decidimos que tomar. La elección fué difícil porque por cada puesto que pasaba todo tenia una pinta estupenda…
Aunque mi sorpresa fué encontrarme con O´Pulpiño , ya podeis deducir por el nombre la especialidad de este puesto… si, gastronomía gallega! . En un principio no os voy a negar que mi primer pensamiento fué: «uff pulpo á feira en Córdoba… no se yo » , pero mis dudas se disiparon cuando conocí al propietario del puesto: Eladio, de Verín que trae todo el producto de Galicia. Y si, no me pude resistir , lo de la morriña los gallegos lo llevamos muy adentro, mi elección fué probar ese pulpo gallego en Andalucia para saber que impresión se pueden llevar de nuestra joya por el sur… Como si lo comieras en Galicia, de lujo!
Por supuesto el pulpo no es el único producto gallego que podeis degustar en este puesto… Eladio tenia una buena selección…
El maridaje, de La Vinoteca , otro de los puestos del Mercado con más de 90 referencias de vino, de las que 55 las puedes disfrutar por copeo y cuenta con 62 caldos de diferentes denominaciones de origen como la Denominación de Origen Montilla- Moriles, la Denominación de Origen Ribera del Duero o de la Denominación de Origen Rioja. Además de vinos internacionales.




Además de disfrutar de la gastronomía, cuenta con espacios para tomar una copa o un café y organizan diferentes actividades a lo largo del mes como exposiciones fotográficas , talleres de dulces, actividades infantiles como cuentacuentos, pintacaras, exposiciones de pintura, exhibiciones de baile etc. Os dejo enlace de este mes por si os interesa alguna. Actividades Mercado de la Victoria .
Tiene capacidad para 300 personas y podeis reservar para eventos de empresa, cumpleaños, congresos, cursos … Reserva Mercado de la Victoria.
Agradecimiento especial a Francisco José Mulero Molino, gerente del Mercado de la Victoria, por la estupenda atención.
Los Patios de La Marquesa
Una casa palacio del siglo XVII convertida en mercado gastronómico.
Los Patios de la Marquesa es un espacio gastronómico en una ubicación de excepción, La Juderia, a escasos metros de la Mezquita Catedral de Córdoba.
Localización Los Patios de la Marquesa
Aquí nos encontramos con 16 puestos, repartidos en 1000 metros cuadrados, de diferentes especialidades como es cocina cordobesa, arroces, pizzas, kebab, productos ibéricos, comida mejicana, comida árabe, carnes a la brasa, dulces… vinoteca, salón de té y dulces árabes y una estupenda terraza con música en directo.



La Terraza es un lugar estupendo para relajarse acompañados de muy buen ambiente y buena música, además de estar especializada en cócteles y combinados para disfrutar de una noche perfecta.
Y en un ambiente tan estupendo degustamos una serie de platos como:
- Empanada de atún
- Salmorejo
- Tortilla con salsa alioli
- Pincho árabe de pollo
- Filete de lomo con queso
- Flamenquín
Y para acabar la noche de la mejor forma, té y dulces árabes en un espacio precioso para disfrutarlo.
Un espacio único que no os debeis perder. Contacto Los Patios de la Marquesa
Agradecimiento especial a Pedro Pablo Fernández, director del espacio gastronómico Los Patios de la Marquesa.
Restaurante El Rancho – Grupo La Carbonería
El Restaurante El Rancho, en Córdoba, es el noveno restaurante del grupo la Carboneria, actualmente un grupo referencia de la ciudad.
Es un lugar ideal para familias ya que cuentan con una zona infantil donde los niños podrán disfrutar ya que además cuentan con personas que estarán pendientes de los peques mientras su padres pasán un buen rato, además de una zona Chill-out con coctelería en verano.
Tiene capacidad y espacios diferentes para organizar diferentes tipos de eventos como cumpleaños, comuniones, comidas de empresa etc. El interior del local es muy luminoso y acogedor.



El Rancho tiene capacidad para más de 400 comensales y cuenta con un parking gratuito para facilitar su acceso .
El horario de este restaurantes es de lunes a domingos a partir de las 12:00. Se pueden realizar las reservas a través del teléfono 957273415.
Aquí probamos una selección de platos como :
- Bacalao en tempura
- Rollitos de jamón y queso
- Croquetas de jamón
- Aceitunas con anchoa
- Paella
Están especializados en carnes a la brasa, asadas en horno de leña, cochinillo de Segovia certificado y buey Tomahawk entre otros.
Voltereta Toscana:
Si te fascinan los restaurantes instagrameables, este es uno que no te puedes perder.
Comer en Voltereta Toscana, en Córdoba, es viajar a Italia sin salir de la ciudad. Este restaurante, situado en pleno casco histórico, propone una experiencia que va mucho más allá de lo gastronómico y que encaja a la perfección con quienes buscan lugares especiales y diferentes donde comer en Córdoba.
Desde que cruzas la puerta, el ambiente lo envuelve todo. El espacio está diseñado como un recorrido sensorial por distintos rincones italianos, con patios llenos de flores y limoneros, pasadizos que recuerdan a antiguas ciudades italianas y una terraza que evoca los paisajes suaves y luminosos de la Toscana. Cada sala tiene personalidad propia y está cuidada al detalle, creando esa sensación tan característica de Voltereta de estar dentro de un pequeño escenario.
La propuesta gastronómica acompaña a la perfección a la escenografía. La carta se inspira en la cocina italiana, con platos pensados para compartir y disfrutar sin prisas, reinterpretando sabores clásicos con un punto creativo. Todo está pensado para que la experiencia sea completa: desde la presentación hasta el ritmo de la comida, ideal para una ocasión especial, una cena en pareja o una celebración diferente.




Voltereta Toscana es uno de esos restaurantes que se recuerdan más por lo que se vive que por lo que se come, aunque la cocina está a la altura del entorno. Un lugar que invita a dejarse llevar, a saborear y a disfrutar con calma, muy en la línea de descubrir Córdoba a través de experiencias que suman y se quedan en la memoria.
Uno de los grandes atractivos de Voltereta Toscana, en Córdoba, es la forma en la que el espacio se convierte en parte esencial de la experiencia. El restaurante no se limita a una única sala, sino que propone un recorrido por distintos ambientes, cada uno inspirado en rincones muy concretos de la Toscana italiana.
Nada más entrar, los patios interiores sorprenden por su luz y su frescura, con vegetación, flores y limoneros que recuerdan a las casas tradicionales del sur de Italia. Son espacios acogedores, pensados para disfrutar con calma y dejarse llevar por esa sensación de verano eterno tan característica de la Toscana rural.
A medida que avanzas, aparecen zonas más íntimas y envolventes, con pasadizos y rincones que evocan antiguos pueblos de piedra, donde la iluminación suave y los materiales naturales crean una atmósfera muy especial. Cada detalle está cuidado para que el comensal sienta que se mueve entre escenarios diferentes, como si estuviera recorriendo pequeñas localidades toscanas.




El recorrido culmina en la terraza inspirada en la Toscana, uno de los espacios más llamativos. Aquí predominan los tonos cálidos, la vegetación y una estética que recuerda a los paisajes ondulados y a las villas italianas entre viñedos. Es, sin duda, uno de los rincones más demandados y el lugar perfecto para alargar la sobremesa.
Esta variedad de espacios convierte a Voltereta Toscana en mucho más que un restaurante: es una experiencia inmersiva donde cada sala cuenta una parte del viaje, haciendo que comer en Córdoba se transforme en una escapada sensorial al corazón de Italia.
Cervecería La Gloria
Hablar de restaurantes recomendados en Córdoba y no mencionar Cervecería La Gloria sería dejar fuera uno de esos lugares que explican la ciudad por sí solos. Situada en la céntrica calle Claudio Marcelo, esta taberna es desde hace casi dos décadas un punto de encuentro imprescindible tanto para cordobeses como para viajeros que buscan comer bien, sin artificios, y empaparse de la vida local.
Nada más entrar, La Gloria transmite historia. Su estética de inspiración modernista, con una amplia barra, mesas de mármol blanco y estructura de hierro fundido, se ve arropada por una impresionante colección de carteles antiguos. Ferias, toros, cine y teatro cubren las paredes, con especial protagonismo del mundo taurino y de Manolete, figura muy ligada a la historia familiar del local. No es una decoración impostada: es memoria viva de Córdoba expuesta con orgullo.
Es un lugar agradable para desayunar, tomar un café a cualquier hora o dejarse caer al mediodía para unas tapas con cerveza bien fría o vino de la tierra. A esa hora se mezcla el bullicio de turistas con parroquianos de toda la vida, señal inequívoca de que aquí se hacen las cosas bien. También cuentan con platos combinados y menús del día, variados y a precios ajustados, lo que refuerza esa sensación de bar de confianza al que siempre apetece volver.






La cocina es uno de sus grandes pilares. Cocina casera, reconocible y honesta, de las que no necesitan adornos. En la barra y en las mesas desfilan algunos de los platos más representativos de la gastronomía cordobesa: salmorejo, tortilla de patatas, bacalao a la cordobesa, alcachofas salteadas o patatas bravas. Mención especial merece el rabo de toro, elaborado con una receta de siempre, a fuego lento y sin excesos, respetando el sabor del buen producto. No es casualidad que haya quien venga expresamente a probarlo.
Otro de los imprescindibles es el flamenquín, especialmente el recuperado “a la cordobesa”, con lomo, jamón, pimiento rojo y huevo duro, además de las versiones más clásicas. Y si hay un plato que sorprende por su mezcla de sabores es la Torre Califal, con berenjena frita, salmorejo, huevos y jamón, uno de esos bocados que resumen la cocina local en un solo plato.
La Gloria es también reflejo de las tradiciones cordobesas. El mundo cofrade tiene aquí un lugar especial, con tertulias que se reúnen periódicamente y un ambiente muy ligado a la Semana Santa. Todo suma para que el visitante no solo coma bien, sino que entienda un poco mejor la ciudad que está recorriendo.
En definitiva, Cervecería La Gloria es uno de esos sitios donde se cumple la regla de las tres bes: bueno, bonito y con precios ajustados. Menú del día de lunes a viernes por 10,50€ ( precio octubre 2025) y menú especial con pan bebida y postre por 15,50€. Un bar de los de siempre, donde el trato cercano, la cocina casera y la identidad cordobesa hacen que sentarse a la mesa sea casi como estar en casa. Un imprescindible para quienes quieren descubrir Córdoba a través de su gastronomía más auténtica.
3. Dónde Dormir en Córdoba:
Hotel Eurostars Conquistador
Cuando llegué a Córdoba, como es lógico, lo primero que hice fué dirigirme al hotel. Como me desplazé en autobús desde Madrid y no conocía nada la ciudad fuí en taxi. Pues bien, cuando vi que el taxi se metia por la calle que rodea la Mezquita Catedral de Córdoba no daba credito y no os cuento cuando se detuvo. El hotel está al ladito mismo de la Mezquita Catedral, vamos que das tres pasos para cruzar la calle y estás dentro de los jardines de la Mezquita. Como os he comentado, yo no me desplacé en coche pero si lo hubiera hecho cuenta con un aparcamiento interior ( de pago) para dejarlo y olvidarse de él los días que esteis allí.
Las habitaciones son una preciosidad decoradas en estilo mozárabe, la que yo tenía concretamente estaba orientada a la Mezquita, abrir esa ventana por las mañanas fué un auténtica maravilla.




Y otra sorpresa es la que me llevé al descubrir el precioso patio que tiene este hotel en su interior, una joya ideal para pasar la velada.
En cuanto al desayuno… perfecto! variedad y sobre todo calidad con propuestas para todos los gustos.
La atención exquisita. Sin duda será mi primera opción cuando vuelva a Córdoba. Os dejo el enlace para reservas ( yo ya me lo guardo bien guardado para la próxima). Reservas Eurostars Conquistador Córdoba.
3. Un lugar especial:
Hamman Al Ándalus Córdoba
Entre las experiencias imprescindibles que hacer en Córdoba, un baño en el Hammam Al Ándalus ocupa un lugar destacado. A escasos metros de la Mezquita-Catedral, este hammam tradicional invita a revivir el esplendor de la antigua capital del califato omeya a través del agua, el silencio y los sentidos. Una propuesta perfecta para bajar el ritmo tras recorrer la ciudad y regalarse un momento de auténtico bienestar.
La experiencia se disfruta a tu propio ritmo, sin prisas ni recorridos guiados. Todo comienza con una ducha de agua templada que prepara el cuerpo para adentrarse en el circuito. La primera parada suele ser la sala templada, donde el calor suave ayuda a relajar los músculos y desconectar. Desde ahí, el paso a la sala caliente y al baño turco intensifica la sensación de calma, favoreciendo la eliminación de toxinas y liberando tensiones acumuladas. El recorrido finaliza en la sala fría, un contraste que activa el cuerpo y devuelve la temperatura natural, dejando una agradable sensación de ligereza.
Más allá del agua, el Hammam Al Ándalus cuida cada detalle. La arquitectura de inspiración andalusí, la luz tenue, el aroma delicado que flota en el ambiente y la música suave crean un entorno envolvente que transporta a otra época. Todo está pensado para que la experiencia sea sensorial y profundamente relajante.
Tras el circuito, la sala de descanso se convierte en el broche perfecto. Allí se sirve un tradicional té verde con menta, ideal para hidratarse y prolongar esa sensación de calma que acompaña durante toda la visita.



Para quienes quieran ir un paso más allá, el hammam ofrece diferentes modalidades que combinan el baño con tratamientos corporales. Desde el baño con masaje relajante, con aceites esenciales que dejan la piel suave y perfumada, hasta la opción más completa que incluye limpieza de piel tradicional sobre la piedra caliente, utilizando el guante kessa y un jabón natural de uvas rojas, seguida de un masaje que termina de redondear la experiencia.
El Hammam Al Ándalus Córdoba no es solo un plan de relax, es una forma de conectar con la historia de la ciudad desde el cuidado personal. Una experiencia altamente recomendable para quienes buscan qué hacer en Córdoba más allá de lo habitual y quieren vivirla con los cinco sentidos.
Puedes reservar tu entrada AQUI.
Si tienes más tiempo para disfrutar de la ciudad, te dejamos enlace a muchas más actividades y experiencias AQUI. Y si buscas más destinos por la zona, no dejes de echar un vistazo a nuestro artículo de Andújar, en Jaén, a 1 hora de Córdoba, es un lugar precioso que te recomendamos visitar. Artículo completo aquí.
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Si tienes alguna duda o sugerencia, déjalo en comentarios e intentaremos responderte lo antes posible.

Buenas noches Beatriz, es un post estupendo, las fotografías son preciosas y es que Córdoba nos enamora.
Bicos.
Juan Carlos.
Cuando se comparte, se gana. https://gastronomiaenverso.es
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Muchas gracias Juan Carlos, me alegra que te guste. Buen día!
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Beatriz
no hay un restaurante de toda la vida que se llama El Caballo rojo? En la juderia
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Si, lo hay. En este viaje no estuvimos pero es un lugar a tener en cuenta.
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Vivimos en Madrid y nos has descubierto bastantes sitios que no hemos visitado
Me encanta vuestra propuesta
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Muchas gracias!
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