Cuando pensamos en La Rioja, es inevitable asociarla a sus prestigiosos vinos. Sin embargo, esta comunidad también alberga destinos capaces de sorprender por su riqueza histórica, natural y cultural. Uno de ellos es Alfaro, una ciudad con más de dos mil años de historia situada en el extremo oriental de La Rioja, a orillas del río Ebro, donde el legado romano, el patrimonio monumental y la naturaleza conviven en perfecta armonía.
Alfaro es conocida por albergar la mayor colonia urbana de cigüeña blanca de Europa, un espectáculo natural único que convierte su cielo y sus tejados en un auténtico santuario para estas majestuosas aves. La imagen de decenas de cigüeñas sobrevolando la ciudad o anidando sobre la imponente Colegiata de San Miguel Arcángel es una de las estampas más icónicas de La Rioja y una experiencia que sorprende a todo aquel que la visita.

Y si lo que buscas es conectar con la naturaleza, Alfaro también tiene mucho que ofrecer. A pocos minutos del casco urbano se encuentra la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro, uno de los bosques de ribera mejor conservados de La Rioja. Este espacio protegido, bañado por las aguas del río Ebro, es un auténtico refugio para la biodiversidad y el lugar perfecto para pasear entre álamos y sauces, observar aves o simplemente disfrutar de la tranquilidad de un entorno natural excepcional.
Pero Alfaro es mucho más que naturaleza. Pocas ciudades pueden presumir de ser el lugar donde se encuentran dos grandes caminos de peregrinación: el Camino Ignaciano y la Ruta Jacobea del Ebro. Ese encuentro convierte a la ciudad en un destino de especial significado para peregrinos y viajeros que buscan descubrir la historia a través de sus caminos.
Historia, patrimonio, naturaleza y gastronomía se unen en un destino que invita a recorrer sus calles con calma, descubrir monumentos únicos, disfrutar de espacios naturales de gran valor ecológico y saborear la esencia de La Rioja más auténtica. Si estás planeando una escapada diferente, en este artículo te mostramos todo lo que ver y hacer en Alfaro para descubrir una de las joyas más sorprendentes y desconocidas del valle del Ebro.
1. LA CIUDAD DE LAS CIGÜEÑAS:
Pocas ciudades en el mundo pueden presumir de un espectáculo como este: la mayor colonia urbana de cigüeña blanca del planeta, con cientos de ejemplares y nidos que coronan la histórica Colegiata de San Miguel. Un récord del que muy pocos viajeros conocen. Cada primavera, cientos de estas majestuosas aves convierten la silueta de la impresionante Colegiata de San Miguel Arcángel en una imagen difícil de olvidar.
Sin embargo, el verdadero secreto de este fenómeno se encuentra a escasos metros del casco histórico. La cercana Reserva Natural de los Sotos de Alfaro proporciona el alimento y el entorno perfecto para que estas aves hayan elegido este lugar como uno de los más importantes de Europa para reproducirse.
La mayor colonia urbana de cigüeña blanca del mundo
La imagen de la Colegiata de San Miguel repleta de enormes nidos de cigüeña es, sin duda, uno de los iconos de Alfaro. Sobre sus torres, cubiertas y contrafuertes pueden encontrarse alrededor de 120 nidos. Durante la temporada de cría es posible observar entre 500 y 700 cigüeñas blancas, una cifra que convierte a Alfaro en la mayor colonia urbana de esta especie del planeta.
En torno a 100 o 140 parejas reproductoras utilizan la colegiata como lugar de nidificación. Muchas permanecen durante todo el año gracias al clima y a la abundancia de alimento, mientras que otras regresan cada final de invierno tras recorrer más de 3.000 kilómetros desde sus zonas de invernada en el Sahel africano. La mejor época para verlas es entre febrero y junio aunque los meses en los que la colonia está más espectacular son abril y mayo. Con el 100% de la colonia podrás ver entre 500 y 700 ejemplares. Y si buscas el mejor punto de vista y la fotografía que no podrás dejar de hacer, debes dirigirte al mirador de las cigüeñas, justo detrás de la Colegiata hay unas escaleras que suben hasta el para situarte a la atura del tejado de la Colegiata. La estampa es impresionante.


Uno de los aspectos más sorprendentes de las cigüeñas es su extraordinaria fidelidad. Cada temporada vuelven prácticamente al mismo nido y a la misma pareja, reparando la estructura con nuevas ramas hasta convertirla en una auténtica fortaleza que puede alcanzar los 500 kilos de peso.
¿Por qué hay tantas cigüeñas en Alfaro? La respuesta está en la combinación perfecta entre patrimonio y naturaleza.
Por un lado, la monumental Colegiata de San Miguel ofrece una estructura elevada, sólida y segura para construir los nidos. Sus torres y cubiertas permiten a las cigüeñas vigilar el entorno y proteger a sus polluelos de posibles depredadores.
Pero el verdadero motivo de su éxito se encuentra muy cerca. A escasos minutos del casco urbano se extiende la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro, un extraordinario bosque de ribera donde las cigüeñas encuentran alimento en abundancia durante todo el año. Cada mañana abandonan la colegiata para dirigirse a los humedales, campos y meandros del río Ebro. Allí buscan peces, anfibios, insectos, pequeños mamíferos y reptiles. Al caer la tarde regresan de nuevo a sus nidos, ofreciendo uno de los espectáculos naturales más impresionantes que pueden contemplarse en España. Precisamente ese regreso al atardecer es el momento más recomendable para ver decenas de cigüeñas planeando sobre la colegiata mientras buscan su nido, una experiencia que difícilmente se olvida.
2. Reserva Natural de los Sotos de Alfaro
Como os podréis imaginar, la reina de los Sotos es, sin duda, la cigüeña, pero en esta reserva natural hay mucho, mucho más. La Reserva Natural de los Sotos de Alfaro es un lugar de visita imprescindible ya sea para disfrutar de una tranquila ruta de senderismo, practicar fotografía de naturaleza o simplemente desconectar rodeado de biodiversidad . A orillas del río Ebro se extiende uno de los bosques de ribera mejor conservados de La Rioja, un espacio protegido donde la naturaleza sigue marcando el ritmo y cada paseo invita a detenerse, observar y disfrutar. Sus caminos, prácticamente llanos, son ideales para recorrerlos sin prisas, no te olvides la cámara porque te hará falta seguro. Cada estación transforma el paisaje y ofrece una luz diferente, convirtiendo los Sotos en un escenario perfecto para la fotografía de naturaleza. Aquí es fácil entender por qué Alfaro se ha convertido en un referente para los amantes del birdwatching: el silencio del bosque solo se rompe por el canto de las aves y el sonido del agua, creando un entorno privilegiado para la observación de fauna.





La riqueza natural de este espacio es extraordinaria. Solo en la reserva se han catalogado 172 especies de aves, además de decenas de mamíferos, peces, anfibios y reptiles. Entre las más emblemáticas destacan las inconfundibles cigüeñas blancas, las elegantes garzas, el martinete, el milano negro, el aguilucho lagunero o los discretos bigotudos, ligados a los carrizales. Muy cerca, en las zonas esteparias del municipio, también encuentra refugio la ganga ibérica, cuya población es la más importante de La Rioja, junto a especies como la calandria.
Los Sotos también esconden una fauna difícil de ver, pero que deja huella en este ecosistema. La nutria, que estuvo a punto de desaparecer del río Ebro, vuelve poco a poco a ocupar sus aguas gracias a la mejora del hábitat y hoy es uno de los grandes símbolos de la recuperación ambiental de la zona. En el bosque tampoco es extraño encontrar rastros de zorros y conejos, mientras que el río alberga peces como las carpas y una gran variedad de anfibios e insectos, entre ellos numerosas libélulas, que llenan de color las orillas durante los meses más cálidos. Te recomiendo ir a primera hora de la mañana o al atardecer, es más fácil ver animales en esa franja.
3. Centro de Interpretación de los Sotos de Alfaro y sus cigüeñas
No te puedes perder una visita al Centro de Interpretación de los Sotos de Alfaro, situado en la misma Plaza de España, en el edificio de la antigua Casa Consistorial. Es el lugar perfecto para comprender la extraordinaria riqueza natural que rodea la ciudad y descubrir por qué Alfaro es uno de los destinos más importantes de España para los amantes de las aves. Te recomiendo ir antes de visitar los Sotos de Alfaro porque te darán información sobre las rutas que puedes hacer allí y todo lo que puedes ver.
El recorrido comienza con un espacio de bienvenida donde recibir información sobre la reserva y continúa con una completa exposición dividida en diferentes áreas temáticas. A través de paneles, recreaciones y recursos interactivos, el visitante puede conocer cómo el río Ebro ha modelado este paisaje durante siglos, entender la importancia de los bosques de ribera como refugio de biodiversidad y descubrir la flora y fauna que habitan en los Sotos de Alfaro.
Uno de los espacios más llamativos está dedicado a las protagonistas indiscutibles de la ciudad: las cigüeñas blancas. Gracias a un sistema de cámaras instaladas en distintos puntos de la Colegiata de San Miguel Arcángel, es posible observar en tiempo real la actividad de sus nidos. Desde las pantallas interactivas del centro podrás ver cómo alimentan a sus pollos, preparan los nidos o emprenden el vuelo, una experiencia especialmente interesante si visitas Alfaro durante la época de cría.



Otro de los grandes atractivos del centro es la zona dedicada a la migración de las aves. Mediante una aplicación interactiva basada en imágenes de satélite, podrás seguir el impresionante viaje que realizan especies como la cigüeña blanca, el milano negro, el avión zapador o la grulla europea, recorriendo miles de kilómetros entre Europa y África en cada migración.
La visita se completa con una sala audiovisual donde se proyectan documentales sobre la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro y la espectacular colonia de cigüeña blanca de la Colegiata, permitiendo conocer con mayor profundidad el valor ambiental de este rincón de La Rioja. Te recomiendo verlos , las imágenes son espectaculares .
Si tienes previsto recorrer los Sotos o contemplar la colonia de cigüeñas, dedicar unos minutos a visitar este centro hará que la experiencia cobre un significado completamente diferente. Entender el funcionamiento de este ecosistema y conocer la historia de sus habitantes convierte después cada paseo y cada avistamiento en algo mucho más especial.
4. Carrizal de Cofín: Un humedal único para observar aves en Alfaro
Si después de recorrer los Sotos de Alfaro te quedas con ganas de seguir disfrutando de la naturaleza, muy cerca encontrarás otro espacio que merece una visita: el Carrizal de Cofín. Aunque suele pasar desapercibido para muchos viajeros, este humedal protegido es uno de los rincones con mayor valor ecológico de Alfaro y un auténtico paraíso para los aficionados a la observación de aves.
Declarado Área Natural Singular, el Carrizal de Cofín conserva uno de los carrizales mejor representados de La Rioja. Sus lagunas, carrizos, juncales y saladares forman un paisaje muy diferente al bosque de ribera de los Sotos, creando un refugio ideal para numerosas especies de fauna. De hecho, el propio Ayuntamiento de Alfaro lo define como una auténtica marisma de interior, un ecosistema poco habitual que aporta una enorme riqueza natural al municipio.
Este espacio es especialmente conocido entre los amantes del birdwatching. Desde sus senderos y observatorios es posible avistar especies tan interesantes como el bigotudo, el aguilucho lagunero, la garza real, la garza imperial, el milano negro, el avión zapador o diferentes aves acuáticas y migratorias que encuentran aquí un lugar de descanso durante sus largos viajes. Con un poco de paciencia y unos prismáticos, cada visita puede convertirse en una experiencia diferente.
Además de las aves, el Carrizal de Cofín también alberga una rica biodiversidad. Entre su vegetación encuentran refugio mamíferos como la nutria, el zorro o el conejo, mientras que sus aguas y orillas son el hábitat perfecto para anfibios, reptiles, libélulas y una gran variedad de insectos que completan este valioso ecosistema. El espacio cuenta con rutas señalizadas y un observatorio que permiten recorrerlo de forma cómoda y respetuosa con el entorno, convirtiéndolo en una propuesta ideal tanto para quienes disfrutan de un paseo tranquilo como para los aficionados a la fotografía de naturaleza.
Junto con la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro, el Carrizal de Cofín demuestra que la ciudad es mucho más que su impresionante colonia de cigüeñas. En apenas unos kilómetros, Alfaro reúne algunos de los espacios naturales más interesantes del valle del Ebro, convirtiéndose en un destino perfecto para quienes buscan combinar patrimonio, senderismo y turismo de naturaleza.
5. Estepas de Rihuelo y Monte Yerga: Otros dos paisajes por descubrir
La naturaleza en Alfaro va mucho más allá de los Sotos del Ebro y el Carrizal de Cofín. A pocos kilómetros de la ciudad aparecen otros dos espacios completamente distintos que demuestran la enorme diversidad paisajística del municipio.
Las Estepas de Rihuelo conservan uno de los últimos grandes paisajes esteparios de La Rioja. Aquí predominan las lomas de vegetación baja, los suelos salinos y los campos abiertos, un hábitat tan singular como valioso para la fauna. Es uno de los mejores lugares para observar aves esteparias como la ganga ibérica, la ganga ortega, el alcaraván o el amenazado sisón, además de calandrias, cogujadas y otras especies perfectamente adaptadas a este tipo de paisaje. Si disfrutas del birdwatching o de la fotografía de naturaleza, este rincón merece una visita.
El contraste llega al acercarse al Monte Yerga, el punto más elevado del entorno de Alfaro. Sus laderas, cubiertas por bosque mediterráneo, ofrecen un paisaje completamente diferente al del valle del Ebro. Entre encinas, quejigos, pinos y matorral mediterráneo habitan especies como el águila real, el buitre leonado, el azor, el busardo ratonero o el gavilán, además de mamíferos como corzos, jabalíes, zorros, ginetas o tejones. Sus rutas permiten disfrutar de un entorno tranquilo donde la naturaleza es la auténtica protagonista.
Lo más sorprendente es que todos estos espacios se encuentran a muy poca distancia entre sí. En apenas unos kilómetros es posible pasar de un bosque de ribera a un humedal, recorrer una estepa o adentrarse en un bosque mediterráneo. Una diversidad de ecosistemas poco habitual que convierte a Alfaro en uno de los destinos de naturaleza y turismo ornitológico más interesantes de La Rioja.
6. Colegiata de San Miguel Arcángel: el gran símbolo de Alfaro
La Colegiata de San Miguel Arcángel situada en la Plaza de España y precedida por una elegante escalinata en forma de concha, es un impresionante templo barroco que domina el paisaje urbano con una de las fachadas más espectaculares de La Rioja y considerada una auténtica obra maestra del barroco aragonés de finales del siglo XVII. Todo el conjunto convierte a la Colegiata de San Miguel Arcángel en uno de los templos barrocos más importantes del norte de España y en una visita imprescindible para comprender la historia y el patrimonio de Alfaro.



Sus dos esbeltas torres, que alcanzan los 50 metros de altura ( una de ellas restaurada hace años después de la caída de un rayo) enmarcan una monumental fachada de ladrillo que llama la atención desde el primer momento. Pero además de su belleza arquitectónica, como os hemos contado, la Colegiata es conocida por albergar la mayor colonia urbana de cigüeña blanca del mundo sobre un único edificio, ver a estas majestuosas aves sobrevolando el templo o regresando a sus nidos es uno de los grandes espectáculos naturales que ofrece Alfaro.
Al cruzar sus puertas, el edificio sorprende por sus enormes dimensiones. Sus tres naves, de la misma altura y sostenidas por robustos pilares de ladrillo, crean una sensación de amplitud difícil de imaginar desde el exterior. A ambos lados se distribuyen numerosas capillas que conservan valiosos retablos, esculturas y obras de arte, reflejo de la importancia histórica y religiosa que siempre ha tenido este templo.
Entre las piezas más destacadas sobresale el espectacular retablo mayor, concebido como una gran custodia procesional barroca y presidido por una magnífica talla de San Miguel Arcángel, realizada por el célebre escultor Gregorio Fernández. Tampoco pasa desapercibido el impresionante coro, considerado una de las grandes joyas de la colegiata. Protegido por una monumental reja barroca de hierro forjado, conserva una extraordinaria sillería de madera de nogal ricamente tallada, donde cada asiento está decorado con delicados relieves de santos y santas siguiendo el orden de las letanías.



La visita también permite descubrir una valiosa sacristía, donde se conservan piezas de gran interés artístico, como un delicado crucifijo de marfil del siglo XVII con peana de ébano y remates de plata.
Aunque la imponente Colegiata de San Miguel Arcángel suele acaparar todas las miradas, Alfaro esconde otros templos que bien merecen una visita. Uno de ellos es la Iglesia de Nuestra Señora del Burgo, un edificio cargado de historia cuya devoción se remonta a muchos siglos atrás.
7. Iglesia de Nuestra Señora del Burgo: Uno de los templos con más historia de Alfaro
La Iglesia de Nuestra Señora del Burgo, un edificio cargado de historia cuya devoción se remonta a muchos siglos atrás. Lo curioso es que esta iglesia no siempre estuvo en su ubicación actual. Sus orígenes se sitúan extramuros de la ciudad, en el lugar donde hoy se encuentra el Hotel Palacios. Según la tradición, aquella primera construcción pudo ser una ermita mozárabe levantada por los cristianos durante la dominación islámica. Con el paso del tiempo, el templo fue trasladado a su emplazamiento actual, en la calle del Burgo, donde aún hoy continúa siendo uno de los referentes religiosos de Alfaro.
La devoción a la Virgen del Burgo también está rodeada de una de las leyendas más conocidas de Alfaro. Cuenta la tradición que, tras el asedio de la ciudad en el siglo XV, los soldados navarros del conde Gastón de Foix se llevaron la imagen de la Virgen hasta la iglesia de San Cernin, en Pamplona. Al enterarse de lo sucedido, los vecinos de Alfaro viajaron hasta la capital navarra y presentaron un pleito para reclamar lo que consideraban suyo. La justicia les dio la razón y la imagen regresó a la ciudad.



Pero la historia no termina ahí. La leyenda cuenta que, durante la noche, la Virgen desapareció misteriosamente y volvió por sí sola a Pamplona. Los alfareños regresaron una vez más para recuperarla, aunque el prodigio volvió a repetirse. Desde entonces, la tradición popular asegura que la imagen permaneció definitivamente en Pamplona, donde hoy es venerada como la Virgen del Camino, dando origen al conocido dicho: «La Virgen del Camino, que de Alfaro vino».
No existen documentos históricos que demuestren que estos hechos ocurrieran realmente y los investigadores consideran que se trata de una leyenda nacida siglos después. Sin embargo, forma parte del patrimonio inmaterial de Alfaro y sigue transmitiéndose de generación en generación, convirtiéndose en una de las historias más curiosas ligadas a la ciudad y a la devoción por la Virgen del Burgo.
El edificio que podemos contemplar en la actualidad fue construido en el siglo XVII siguiendo las líneas del clasicismo y el barroco, utilizando el ladrillo como principal material. En el exterior destaca su esbelta torre, mientras que en el interior sorprende una amplia nave organizada en varios tramos que conduce hasta el crucero, coronado por una elegante cúpula que aporta luminosidad y sensación de amplitud al conjunto. Durante la visita merece la pena detenerse en sus capillas y, especialmente, en las dedicadas a la Virgen del Burgo, patrona de gran devoción en la ciudad. Aquí se conserva uno de los conjuntos artísticos más interesantes del templo, junto con el retablo mayor. A la entrada de esta capilla también llama la atención un lienzo barroco que representa el Juicio de Salomón, una obra de la segunda mitad del siglo XVII inspirada en un original de Rubens y perteneciente a la escuela sevillana.
8. Pasear por las calles de Alfaro: Un viaje entre historia y patrimonio por la ciudad de los cuatro Reyes
Una de las mejores formas de descubrir Alfaro es olvidarse por un momento del mapa y dejarse llevar por sus calles. El casco histórico invita a pasear sin prisas, mirando hacia arriba para descubrir fachadas centenarias, escudos nobiliarios y edificios que guardan siglos de historia. Cada rincón cuenta algo diferente y, a medida que avanzas, es fácil entender por qué esta ciudad fue uno de los núcleos más importantes del valle del Ebro.
Durante el recorrido encontrarás la Casa de San Ezequiel Moreno, lugar vinculado al nacimiento del santo alfareño y una parada imprescindible para quienes desean conocer una de las figuras más universales de la ciudad. Muy cerca aparecen algunos de los edificios civiles más representativos de Alfaro, como el Palacio Sáenz de Heredia, una elegante residencia levantada a finales del siglo XIX sobre una antigua casona que llegó a recibir la visita del rey Felipe V en 1715. Frente a su entrada aún pueden verse las gruesas cadenas que recuerdan aquel acontecimiento histórico.
El paseo también conduce hasta la Iglesia de San Francisco, un sobrio templo barroco del siglo XVII situado en la plaza del mismo nombre. Su fachada de ladrillo, flanqueada por dos torres, es una de las más reconocibles de la ciudad, mientras que en su interior destacan el retablo mayor y las imágenes dedicadas a San Francisco de Asís. Muy cerca se encuentra el antiguo Convento de la Inmaculada Concepción ( en a actualidad cerrado por restauración) considerado uno de los conjuntos conventuales mejor conservados de La Rioja. Construido entre los siglos XVII y XVIII, mantiene prácticamente intacta su configuración original y está reconocido como Bien de Interés Cultural.
Siguiendo la ruta aparecen otros edificios que forman parte de la memoria de Alfaro, como el histórico Edificio Semillas La Florida, testimonio del pasado agrícola de la ciudad; la Antigua Cárcel, construida en 1867 y hoy completamente rehabilitada como albergue juvenil o el Palacio Ramírez, otra de las elegantes construcciones señoriales que recuerdan el esplendor de la Alfaro de otros tiempos.




Mientras recorres el casco histórico de Alfaro, merece la pena fijarse en los nombres de sus calles. Una de las más curiosas es la calle Cuatro Reyes, cuyo nombre recuerda uno de los episodios históricos más importantes vividos por la ciudad.
Según la tradición histórica, fue aquí donde, en el año 1208, se reunieron Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra, Pedro II de Aragón y Alfonso IX de León para negociar la paz entre sus reinos y poner fin a diversos enfrentamientos. Antes del encuentro, los cuatro monarcas asistieron a misa en la antigua iglesia de San Miguel, donde escucharon predicar a San Juan de Mata, fundador de la Orden Trinitaria.
Aquella reunión convirtió a Alfaro en escenario de uno de los grandes acontecimientos políticos de la Edad Media peninsular. Los acuerdos alcanzados ayudaron a fortalecer la colaboración entre los reinos cristianos y sentaron las bases de la unión que, pocos años después, haría posible la victoria en la Batalla de las Navas de Tolosa, uno de los episodios más decisivos de la Reconquista.
Hoy la calle conserva un ambiente tranquilo, pero pasear por ella es hacerlo por un lugar que fue testigo de una reunión que marcó el rumbo de la historia. Es uno de esos rincones que suelen pasar desapercibidos y que demuestran que Alfaro guarda mucho más de lo que aparenta a primera vista.
9. El legado romano de Alfaro: Un viaje hasta la antigua Graccurris
Mucho antes de convertirse en la ciudad que conocemos hoy, Alfaro fue Graccurris, una de las primeras ciudades romanas fundadas en el valle del Ebro. Su origen se remonta al año 179 a. C., cuando Tiberio Sempronio Graco estableció aquí una nueva ciudad sobre un asentamiento que ya llevaba siglos habitado. Aquel momento marcó el inicio de la romanización de esta zona del valle del Ebro y dejó una huella que todavía hoy puede descubrirse recorriendo algunos de los lugares más interesantes de Alfaro.
El mejor punto para comenzar este viaje al pasado es el yacimiento arqueológico de las Eras de San Martín, donde nació la antigua Graccurris. Tras un importante proyecto de cubrición, conservación y musealización, el yacimiento está preparado para ofrecer una visita mucho más completa, permitiendo comprender mejor cómo evolucionó este enclave desde sus orígenes prerromanos hasta convertirse en una destacada ciudad romana. Los paneles interpretativos y las actuaciones realizadas ayudan a imaginar cómo era este lugar hace más de dos mil años y a poner en valor uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de La Rioja. Cuando lo visitamos, el pasado 1 de Agosto todavía estaba cerrado, solo se puede ver desde la valla , pero se prevé su inauguración y apertura para este mes de Agosto.



Muy cerca se encuentra otro de los grandes tesoros históricos de Alfaro: el Ninfeo Romano. Aunque a simple vista pueda parecer una antigua fuente, en realidad formaba parte de un conjunto monumental mucho más amplio, integrado por un puente, la calzada que lo atravesaba y una presa situada aguas arriba. El ninfeo, que abastecía de agua a los viajeros y cumplía una función ornamental, es el elemento mejor conservado de este complejo y uno de los ejemplos más singulares de ingeniería hidráulica romana que pueden visitarse en La Rioja.
Para comprender mejor todo este legado, merece la pena acercarse a la Sala Museográfica Graccurris, situada en el Palacio Abacial. Este espacio reúne una cuidada selección de piezas arqueológicas recuperadas durante las excavaciones, además de paneles, maquetas y recursos audiovisuales que ayudan a entender cómo era la vida en la antigua ciudad romana y la importancia que tuvo Graccurris en el desarrollo del valle del Ebro.
10. La única tumba vertical de España: una leyenda de amor eterno
Entre los lugares más curiosos que puedes visitar en Alfaro se encuentra el Cementerio de San Martín, donde se esconde una de las historias más sorprendentes y románticas de la ciudad. Aquí se encuentra la que está considerada como la única tumba vertical de España, un sepulcro que ha convertido este camposanto en un lugar de interés para viajeros atraídos por las leyendas y las historias con alma.
Su protagonista fue José Mauleón y Giménez, un joven fallecido en 1869 con tan solo 28 años. La tradición, recogida por el Ayuntamiento de Alfaro, cuenta que estaba profundamente enamorado de una joven que trabajaba para la familia Sáenz de Heredia. Las diferencias sociales hicieron imposible aquella relación y, poco después de que ella falleciera, José también murió. Según la investigación histórica difundida por el Ayuntamiento, la joven falleció de viruela y José, que había contraído la enfermedad, murió poco tiempo después. Antes de partir dejó un último deseo: quería ser enterrado mirando hacia el lugar donde descansaba su amada para poder velarla eternamente.


Cumplir aquella voluntad solo era posible de una forma: enterrándolo de pie. Por eso, su cuerpo reposa en posición vertical dentro de un panteón de mármol, orientado hacia el mausoleo de la familia Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, donde descansa la mujer a la que amó. Esa singularidad convierte a esta tumba en un caso único en España y en uno de los rincones más singulares de Alfaro.
11. Rotonda Caminos de Encuentro: El lugar donde se cruzan dos grandes rutas de peregrinación
A la entrada de Alfaro, una rotonda da la bienvenida a quienes llegan a la ciudad con un monumento cargado de simbolismo. Se trata de Caminos de Encuentro, una escultura que recuerda el papel de Alfaro como punto de unión entre dos grandes itinerarios de peregrinación: el Camino Ignaciano y la Ruta Jacobea del Ebro. No es casual que se encuentre aquí, ya que la ciudad marca la entrada del Camino Jacobeo del Ebro en La Rioja y, al mismo tiempo, es el punto desde el que el Camino Ignaciano abandona la comunidad rumbo a Aragón.

La obra representa a dos peregrinos que caminan en direcciones opuestas. Uno de ellos, de mayor edad, simboliza al peregrino jacobeo que se dirige hacia Santiago de Compostela. El otro, más joven, representa a quienes recorren el Camino Ignaciano siguiendo los pasos de San Ignacio de Loyola hasta Manresa. Juntos transmiten una idea muy sencilla, pero llena de significado: los caminos pueden tener destinos diferentes, pero comparten un mismo espíritu de encuentro, intercambio y descubrimiento.
12. Ermita de Nuestra Señora del Pilar: Una parada en el Camino Ignaciano
A unos tres kilómetros del casco urbano, rodeada de un entorno tranquilo, se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Pilar, uno de esos lugares que forman parte de la historia y de la vida cotidiana de los alfareños. Construida en el siglo XVI y levantada en ladrillo siguiendo un estilo clasicista, destaca por la sencillez de su arquitectura y por el valor simbólico que ha adquirido con el paso de los siglos.
La ermita ocupa además un lugar privilegiado para quienes recorren el Camino Ignaciano. Situada junto al itinerario que sigue los pasos de san Ignacio de Loyola, muchos peregrinos hacen aquí una breve parada antes de llegar a Alfaro. Es un rincón que invita al descanso y a la reflexión, manteniendo viva la tradición de acoger a los caminantes que atraviesan el valle del Ebro.


Pero si hay un momento especial para conocer este lugar es el 12 de octubre, festividad de la Virgen del Pilar. Ese día, la ermita se convierte en el centro de una de las celebraciones más arraigadas de la ciudad. Desde hace generaciones, los vecinos se acercan en romería para participar en los actos religiosos y compartir una jornada de convivencia, manteniendo una tradición que sigue muy viva y que forma parte de la identidad de Alfaro.
13. La Cruz del Castillo: El mejor mirador de Alfaro
Si buscas una de las mejores panorámicas de Alfaro, merece la pena subir hasta la Cruz del Castillo. Desde este punto elevado se obtiene una magnífica vista del casco histórico, la imponente silueta de la Colegiata de San Miguel Arcángel, la fértil vega del Ebro y, en los días más despejados, buena parte del paisaje que rodea la ciudad. Es un lugar perfecto para detenerse unos minutos, hacer fotografías o simplemente disfrutar de la tranquilidad del entorno.
Pero este mirador también ayuda a comprender por qué Alfaro nació y evolucionó donde lo hizo. Los estudios arqueológicos realizados en la ciudad explican que, tras el desarrollo del asentamiento romano de Graccurris en las Eras de San Martín, la población fue desplazándose hacia este cerro, que ofrecía una posición mucho más favorable para controlar visualmente el territorio y las principales vías de comunicación del valle del Ebro. Esa privilegiada situación estratégica convirtió la Cruz del Castillo en un enclave clave para el desarrollo de la Alfaro medieval.



Hoy apenas quedan restos visibles de aquel pasado, pero el verdadero atractivo del lugar está en las vistas. Desde aquí resulta fácil identificar algunos de los grandes iconos de la ciudad y comprender la estrecha relación entre Alfaro, el río Ebro y los Sotos que la rodean. Si además tienes la suerte de subir al atardecer, podrás contemplar cómo las cigüeñas regresan a sus nidos sobre la Colegiata, ofreciendo una de las imágenes más bonitas y características de la ciudad.
14. Bodegas en la calle: La gran fiesta del vino de la Rioja Oriental
Si visitas Alfaro durante el verano y te gusta el enoturismo, hay una cita que merece un hueco en tu agenda: Bodegas en la Calle. Este evento, organizado por el Ayuntamiento de Alfaro, transforma cada año el Paseo de La Florida en un gran espacio al aire libre donde el vino, la gastronomía y la música se convierten en los grandes protagonistas.
La edición de 2026, celebrada el 1 de agosto, reunió a varias bodegas de la Rioja Oriental, que ofrecieron una selección de sus vinos para degustar en un ambiente distendido y muy cercano. La propuesta se completa con pinchos y tapas elaborados por establecimientos locales y música en directo .



Uno de los aspectos que más llama la atención es su formato. Con una copa y un bono de degustación, los asistentes pueden recorrer los diferentes puestos a su ritmo, descubriendo blancos, rosados y tintos de algunas de las bodegas más representativas de la zona. Es una forma sencilla y muy agradable de acercarse a la cultura del vino y conocer la personalidad de los vinos de Rioja Oriental directamente de quienes los elaboran.
Más allá del vino, Bodegas en la Calle se ha convertido en una auténtica fiesta para vecinos y visitantes. El ambiente que se crea durante la tarde y la noche, con el Paseo de La Florida lleno de gente brindando, compartiendo tapas y disfrutando de la música, hace que esta cita sea uno de los eventos más esperados del calendario estival de Alfaro.



Si tienes la oportunidad de hacer coincidir tu viaje con esta celebración, no lo dudes. Es una magnífica ocasión para descubrir el carácter acogedor de Alfaro, conocer de cerca el trabajo de las bodegas de la comarca y disfrutar de una de las mejores experiencias enogastronómicas de la Rioja Oriental.
Y hablando de vinos, no podía faltar en nuestra visita a Alfaro una cata en una bodega.
15. Bodegas Campoameno: Una experiencia entre viñedos en el corazón de la antigua azucarera
Si hay una visita que no puede faltar en una escapada a Alfaro es la de Bodegas Campoameno. Situada a las puertas de la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro, la bodega ocupa las instalaciones de una antigua azucarera, un edificio que forma parte de la historia industrial de la ciudad y que hoy ha encontrado una nueva vida ligada al mundo del vino. Entre los viñedos aún se conserva la inconfundible chimenea de casi cien metros de altura, uno de los símbolos de este singular conjunto.



Nuestra experiencia comenzó recorriendo los viñedos que rodean la bodega, un primer contacto perfecto para comprender la estrecha relación entre el paisaje de Alfaro y la elaboración de sus vinos. Después llegó el turno de conocer las instalaciones, siguiendo el mismo recorrido que realiza la uva desde que entra en la bodega hasta que el vino está listo para salir embotellado. Durante la visita descubrimos las salas de elaboración, los depósitos, la nave de barricas y cada una de las fases que intervienen en el proceso, siempre con explicaciones claras y muy amenas.
El broche final lo puso una cata de varios vinos de la bodega, una oportunidad para descubrir el carácter de los vinos de Rioja Oriental y apreciar el trabajo que hay detrás de cada botella. Más allá de la calidad de los vinos, uno de los aspectos que más disfrutamos fue la forma de transmitirlos. Y si hubo alguien que hizo que la visita fuera todavía más especial, esa fue Blanca. Su cercanía, su pasión por el vino y la manera tan natural de explicar cada detalle consiguieron que la experiencia resultara muy entretenida de principio a fin. Es de esas personas que no solo responden a las preguntas, sino que consiguen contagiar su entusiasmo y hacer que la visita se disfrute incluso si no eres un gran conocedor del mundo del vino.




Si te gusta el enoturismo o simplemente quieres descubrir una faceta diferente de Alfaro, la visita a Bodegas Campoameno es una apuesta segura. La combinación de historia, patrimonio industrial, viñedos, una bodega moderna y una excelente cata convierte esta experiencia en una de las más recomendables para completar cualquier viaje a la ciudad.
16. La tradicional quema de los Judas de Alfaro
Si hay una tradición que sorprende por su originalidad, esa es la de Los Judas de Alfaro, una celebración que tiene más de un siglo de historia y que cada año convierte las calles de la localidad en un particular escenario de sátira y creatividad.
Se celebra el Domingo de Resurrección, cuando los vecinos colocan en diferentes calles grandes muñecos que representan, con mucho sentido del humor, a personajes o acontecimientos de actualidad relacionados con la vida política, social y cultural. Antes de su quema, los Judas permanecen expuestos para que vecinos y visitantes puedan recorrer las calles y descubrirlos.



La tradición, que fue reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional en 2005, tiene además una parte que nos pareció especialmente interesante: todo el trabajo que hay detrás de cada figura. Nosotros tuvimos la oportunidad de visitar el taller donde se elaboran los Judas, conocer a algunas de las personas que participan en su creación y descubrir de primera mano cómo se trabaja durante buena parte del año para que todo esté preparado cuando llegue el Domingo de Resurrección.
El momento más esperado llega al mediodía, cuando los Judas arden en distintos puntos de Alfaro. La jornada continúa después de la quema en el campo, donde es tradicional reunirse para compartir una comida protagonizada por las tortillas, preparadas con productos como espárragos, ajos tiernos, chorizo o setas. De ahí que el Domingo de Resurrección sea conocido también en Alfaro como el “Día de las Tortillas
Una tradición muy particular que merece la pena conocer en Alfaro, no solo por el espectáculo de la quema, sino por la creatividad, el trabajo artesanal y la participación de los vecinos que hacen posible que Los Judas sigan formando parte de la identidad de la localidad.
17. Donde alojarse en Alfaro: Hotel Palacios
Durante nuestra escapada a Alfaro nos alojamos en el Hotel Palacios, una opción que nos pareció muy acertada tanto por su ubicación como por la comodidad de sus instalaciones. Está situado a pocos minutos a pie del casco histórico, así que pudimos recorrer tranquilamente los principales lugares de interés de la ciudad sin necesidad de mover el coche.
Precisamente, otro de sus grandes puntos fuertes es que dispone de aparcamiento gratuito en el propio hotel, algo que siempre se agradece cuando viajas. Desde allí, en apenas unos pasos, también llegarás a las populares letras de ALFARO, uno de los rincones más fotografiados de la ciudad, y a Ninfeo del Vino, una tienda imprescindible para los amantes de la gastronomía riojana. Allí encontrarás vinos de Rioja Oriental, conservas, aceites, dulces y un montón de productos locales que son perfectos para llevarte un recuerdo de tu viaje o hacer un regalo.




Las habitaciones nos parecieron amplias, cómodas y muy limpias, ideales para descansar después de un día recorriendo la ciudad. Otro detalle que nos gustó fue que, junto a la recepción, el hotel dispone de una zona con cafetera, infusiones y máquinas de bebidas y snacks, muy práctica si te apetece tomar un café o un tentempié a cualquier hora del día.
Uno de los momentos que más disfrutamos fue el desayuno. El buffet es muy completo y ofrece una amplia variedad de productos para todos los gustos. Además de fruta fresca, panes, bollería, cereales, embutidos, quesos y bebidas calientes, durante nuestra estancia también había opciones recién preparadas como huevos revueltos, bacon y salchichas, un plus que siempre se agradece para empezar el día con energía antes de seguir descubriendo Alfaro.
En la planta baja se encuentra el bar-restaurante , una opción muy cómoda si no quieres desplazarte para comer o cenar. Cuenta con comedor interior, terraza y una zona de juegos para niños, además de ofrecer un menú del día por 15 € (precio durante nuestra visita), con una excelente relación calidad-precio.
Y para los amantes del enoturismo, el Hotel Palacios guarda una última sorpresa: su enoteca, un espacio donde se organizan catas de vinos y experiencias enológicas que permiten descubrir la personalidad de los vinos de Rioja Oriental sin salir del propio hotel.



En definitiva, si buscas un alojamiento cómodo, bien situado y con todos los servicios necesarios para visitar Alfaro, el Hotel Palacios nos pareció una opción muy recomendable. Su excelente ubicación, el aparcamiento gratuito, el completo desayuno y esos pequeños detalles que hacen la estancia más agradable lo convierten en una magnífica base para explorar la ciudad y sus alrededores.
18. Donde comer en Alfaro: cuatro restaurantes para disfrutar de la gastronomía local
Una escapada a Alfaro no estaría completa sin sentarse a la mesa. La ciudad cuenta con una interesante oferta gastronómica donde el producto de la huerta, las verduras de temporada, las carnes y los vinos de Rioja Oriental son los grandes protagonistas. Durante nuestra estancia tuvimos la oportunidad de probar varios restaurantes y cada uno de ellos ofrece una propuesta diferente.

Si buscas una cocina que combine tradición y un toque más actual, una excelente opción es Restaurante Graccurris. Su carta y sus menús reinterpretan la gastronomía riojana con presentaciones más contemporáneas, siempre elaboradas con productos frescos y de temporada. Además, dispone de varios salones y una agradable terraza, lo que lo convierte en una buena elección tanto para una comida tranquila como para una celebración especial.
Muy diferente, pero igual de recomendable, es Restaurante Morro Tango. Incluido en la Guía Michelin con la distinción Bib Gourmand, destaca por una cocina creativa que pone en valor la huerta riojana y el producto de proximidad. Detrás de los fogones se encuentra un chef con una larga trayectoria junto a Francis Paniego, y eso se refleja en una propuesta cuidada, actual y con una excelente relación calidad-precio.

Otra apuesta segura es Asador San Roque, un auténtico clásico de Alfaro con más de medio siglo de historia. Aquí la protagonista es la cocina tradicional riojana, con especial atención a las verduras de la huerta riojana y navarra, las carnes a la brasa y una cuidada selección de vinos con Denominación de Origen Rioja. Es uno de esos restaurantes donde apetece disfrutar de una comida sin prisas y saborear las recetas de siempre.

Nuestra última recomendación es Restaurante La Fonda, una opción muy agradable para quienes buscan un ambiente más familiar y una cocina casera bien elaborada. Su ubicación, muy cerca del centro histórico, hace que sea una alternativa perfecta para reponer fuerzas después de recorrer la ciudad.
Lo mejor es que cualquiera de estas propuestas te permitirá descubrir una parte importante de la identidad de Alfaro a través de su gastronomía. Porque aquí, además del patrimonio y la naturaleza, también se viaja con el paladar.
19. Un último consejo antes de irte…
Antes de despedirte de Alfaro, te propongo un pequeño reto: salir a buscar los tres murales que decoran la ciudad. No aparecen en todas las guías, pero son uno de esos detalles que terminan convirtiéndose en uno de los mejores recuerdos del viaje.
Justo detrás de la Colegiata de San Miguel Arcángel se encuentra otro de los murales más llamativos de Decor Alfaro, El Mural de las Cigüeñas.
La obra está dedicada al gran símbolo de Alfaro: la cigüeña blanca. Dos ejemplares, representados con un estilo muy realista, protagonizan un mural en el que también aparece el nombre de la ciudad, recordando el estrecho vínculo que existe entre Alfaro y estas emblemáticas aves. Los colores del mural evocan el entorno natural que rodea la ciudad, especialmente los Sotos del Ebro, donde las cigüeñas encuentran un lugar ideal para alimentarse y criar. De esta forma, la obra consigue unir en una sola imagen dos de las grandes señas de identidad de Alfaro: su extraordinario patrimonio natural y la importancia que estas aves tienen en la vida y la historia de la localidad.
En plena Plaza de España encontrarás otro de los murales más representativos de Alfaro. El Mural de las Danzas Regionales. Esta obra forma parte del proyecto de arte urbano Decor Alfaro, una iniciativa creada para llenar de color distintos rincones de la ciudad y acercar el arte a sus calles.
El mural está dedicado a una de las tradiciones más queridas por los alfareños: las danzas regionales. En él aparecen un hombre y una mujer bailando con los brazos en alto, acompañados por dos niñas vestidas con el traje tradicional, en un homenaje a todas las personas que, generación tras generación, han mantenido vivo el folclore local durante las fiestas y celebraciones de la ciudad.
La obra fue realizada en 2019 por el artista georgiano Zaza Papidze, con la colaboración de su hijo, durante la primera edición de Decor Alfaro. Uno de sus aspectos más curiosos es el efecto visual que crea con la perspectiva: si te colocas en el lugar adecuado, parece que los personajes salen del mural y continúan bailando en la propia calle. Sin duda, es uno de esos rincones donde merece la pena detenerse… y aprovechar para hacer una fotografía diferente.
El tercero se encuentra en la carretera que conduce hacia la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro. Es el Mural Fauna de los Sotos del Ebro. Muy cerca de la Reserva Natural de los Sotos del Ebro, en la calle San Antón, se encuentra uno de los murales más espectaculares de la ruta Decor Alfaro. Bajo el nombre Fauna de los Sotos del Ebro, esta obra pone en valor el extraordinario patrimonio natural que rodea la ciudad y sirve como antesala perfecta para descubrir uno de los espacios con mayor biodiversidad de La Rioja.
El mural reúne algunas de las especies más representativas de este ecosistema. La cigüeña blanca, gran emblema de Alfaro, ocupa un lugar destacado junto a otras aves como el ánade real, el gorrión y la águila imperial ibérica, reflejando la enorme riqueza ornitológica del entorno. En otra de las fachadas del edificio aparece una nutria europea, una especie cuya recuperación en el río Ebro se ha convertido en uno de los mejores indicadores de la mejora ambiental de este espacio natural.



La obra también incorpora una figura femenina con los ojos cerrados, un elemento que simboliza la conexión entre las personas y la naturaleza. El agua, el bosque de ribera y la fauna se integran en una misma composición para transmitir un mensaje de respeto, conservación y convivencia con el medio natural, recordando que el entorno de Alfaro es mucho más que un paisaje: es una parte esencial de su identidad.
Realizado por el muralista Cheto Verota, este mural forma parte de la ruta de arte urbano de Alfaro, un proyecto que ha convertido diferentes rincones de la ciudad en un museo al aire libre. Es, además, la mejor forma de terminar la ruta antes de adentrarse en los Sotos del Ebro y descubrir sobre el terreno el escenario natural que inspiró esta impresionante obra.
No hace falta seguir un itinerario concreto para encontrarlos. De hecho, esa es parte de la gracia: dejarse llevar por las calles de Alfaro y descubrir cómo el arte urbano también forma parte de su identidad. Si eres de los que siempre busca rincones diferentes para fotografiar durante un viaje, estos tres murales son un pequeño regalo que completa a la perfección la experiencia de conocer la ciudad.
Y hasta aquí nuestro recorrido por Alfaro. Este artículo ha sido posible gracias al Ayuntamiento de Alfaro y MDM agencia de comunicación.
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Te dejamos un mapa con todos los lugares que no te puedes perder en Alfaro.
