Si me preguntas cuál es el rincón de la República Checa que mas turistas conocen, es, sin duda, Praga. Pero, lo que más sorprende es que la República Checa cuenta con infinidad de lugares impresionantes y sorprendentes para visitar mas allá de Praga sin saturación , sin agobios y para recorrer y disfrutar con calma. El primero que visitamos fue la Región de Vysočina , puedes ver todos los detalles en nuestros artículos de la zona Pincha Aquí.
En este artículo te contaremos todo lo que ver y hacer en una ruta por una de las regiones más espectaculares de la República Checa, a un par de horas al sur de Praga ,hay una región de castillos color rosa metidos dentro de estanques, cervecerías con siete siglos de historia y un tren de vapor que todavía cruza bosques como si el siglo XX no hubiera pasado por allí. Hice esta ruta de cinco días y quiero contártela tal y como la viví, con los datos reales de cada lugar para que puedas planificarla sin sorpresas.
Día 1: Blatná, Strakonice y el castillo que fue refugio de las joyas de la corona:
La ruta empieza en Blatná, un castillo de agua que lleva en pie desde el siglo XIII. Se tiene constancia escrita de que ya en torno al año 1235 existía aquí una fortificación, propiedad del noble Vyšemír, y desde entonces el edificio ha ido cambiando de manos y de estilo: pasó por familias tan influyentes como los Rožmitál (de quienes salió una reina, esposa del rey Jorge de Poděbrady) y terminó en manos de los Hildprandt, que lo reformaron en clave neogótica en el siglo XIX y a quienes les fue devuelto en 1990 tras la restitución de bienes de la posguerra comunista. Junto al castillo de Švihov, Blatná está considerado uno de los castillos de agua mejor conservados de todo el país. Lo que más me sorprendió al llegar fue el parque, de estilo inglés y abierto todo el año: por él campan libremente gamos y alpacas, todo un contraste con la seriedad del edificio. El castillo se puede visitar de abril a octubre y, cuenta la leyenda, un fresco del siglo XVII esconde la pista de un tesoro templario, así que si vas con niños, tienes historia para rato. No es casualidad que se haya rodado aquí más de una película y cuento checo, como Šíleně smutná princezna o Bílá paní.






De camino puedes parar a comer en Strakonice, otra ciudad con más historia de la que aparenta a simple vista. Su castillo, construido en el siglo XIII por la familia noble de los Bavor sobre un espolón rocoso en la confluencia de los ríos Otava y Volyňka, alberga hoy el Museo del Pootaví Central, con la mayor colección de gaitas checas del país (más de 40 instrumentos completos). Y es que Strakonice es, desde tiempos inmemoriales, la «ciudad de los gaiteros»: la leyenda del gaitero Švanda, que tocaba primero para los diablos y luego purificó su instrumento en la iglesia local, sigue viva cada dos años en el Festival Internacional de la Gaita, que se celebra desde 1967 y reúne a gaiteros de más de una decena de países. Comimos en el restaurante Sůl a Řepa, reconocido con el sello Bib Gourmand de la Guía Michelin, una parada perfecta para reponer fuerzas antes de la tarde. Si buscas un lugar especial para comer durante una ruta por Bohemia del Sur, merece la pena hacer una parada en Sůl a Řepa, en Strakonice. Su propuesta parte de una idea sencilla: trabajar con productos locales y de temporada y sacarles el máximo partido. Aquí las verduras y otros ingredientes de los productores de la zona se convierten en platos creativos mediante técnicas como la fermentación, el secado o los encurtidos, sin que sea un restaurante exclusivamente vegetariano: también hay opciones para los amantes de la carne. Al frente de la cocina está el chef Pavel Drdel, cuya trayectoria incluye experiencia en Italia, Alemania y estancias en restaurantes con estrella Michelin.




Y la tarde la dedicamos al gran protagonista del día: el castillo de Zvíkov, asomado sobre la confluencia de los ríos Vltava y Otava. Su origen está ligado a la dinastía de los Přemyslidas, fue el rey Přemysl Otakar I quien dio los primeros pasos para construirlo, en la primera mitad del siglo XII, y llegó a ser tan importante que, mientras se terminaba de construir el castillo de Karlštejn, sirvió de refugio temporal para las joyas de la corona checa, sobre todo durante el reinado de Carlos IV, quien pasaba largas temporadas en él. Su torre más antigua, la Hlízová (o «torre de los Marcomanos»), es una construcción de sillares de granito de unos 20 metros de altura que ya existía antes que el propio castillo, hacia el año 1240. Tras la extinción de la línea masculina de los Přemyslidas en 1306 pasó a manos de los Rožmberk y, más tarde, de los Eggenberg y los Schwarzenberg, familia que lo conservó hasta 1948. Pasear sin prisa y asomarte a las vistas sobre el embalse de Orlík es, para mí, una de las mejores maneras de entender por qué a Zvíkov se le conoce como «el rey de los castillos checos».





Noche en České Budějovice, en el Grand Hotel Zvon, que será nuestra base también para el día siguiente. Si buscas alojamiento en České Budějovice, una opción con mucha historia es el Grand hotel Zvon, situado en plena plaza de Přemysl Otakar II., en el corazón de la ciudad. El edificio tiene sus orígenes en el siglo XVI y la primera referencia documentada de la casa actual es de 1533; además, desde 1663 está documentada aquí la existencia de una posada. Por sus habitaciones pasaron personajes como el historiador František Palacký y el emperador Francisco José I, y con el paso de los siglos el hotel fue incorporando edificios vecinos hasta convertirse en el complejo actual, formado por ocho casas históricas. Hoy cuenta con 80 habitaciones y apartamentos diferentes entre sí, una buena opción si, además de conocer Bohemia del Sur, te apetece dormir en un lugar que forma parte de la propia historia de České Budějovice.


No dejes de salir a disfrutar de la Plaza por la noche, te encontrarás una imagen de postal y cuidado porque puede haber sorpresas…. fíjate bien en el suelo que pisas y descubrirás La Piedra Errante (Bludný kámen) es uno de esos pequeños detalles que pasan desapercibidos en České Budějovice y que, cuando conoces su historia, hacen que mires el suelo con otros ojos. Se encuentra en la Plaza de Přemysl Otakar II., a unos cuatro metros de la Fuente de Sansón en dirección al Grand hotel Zvon, y es uno de los pocos restos del antiguo pavimento de adoquines. Una cruz grabada señala el lugar donde, según la tradición, estuvo el cadalso de la ciudad. Las crónicas recogen que en 1470 o 1478 fueron ejecutados allí diez jóvenes: uno de ellos habría matado al alguacil de la ciudad durante su detención y, al negarse los demás a señalar al culpable, todos fueron condenados a muerte. Con el tiempo, aquel episodio histórico acabó convertido en leyenda y nació la fama de la piedra: quien la pise sin darse cuenta después de las diez de la noche perderá la orientación y pasará la noche vagando por las calles de České Budějovice sin encontrar el camino de vuelta a casa. Así que, si visitas la plaza por la noche, quizá sea mejor mirar dónde pones los pies.



Žlutá Ponorka, un lugar diferente para cenar en České Budějovice
Para cenar en České Budějovice elegimos Žlutá Ponorka, que significa “Submarino Amarillo”, y es uno de esos lugares que sorprenden tanto por lo que hay en el plato como por el espacio en el que se encuentran. El proyecto nació en el año 2000 en un sótano de la calle Chelčického y, después de 16 años, se trasladó al centro de la ciudad, a un edificio histórico de la calle Česká que está declarado monumento cultural nacional. Su historia está ligada al antiguo comercio de la sal y a la línea de ferrocarril de caballos que unía České Budějovice con Linz. De hecho, donde hoy está el restaurante hubo antiguamente un almacén de sal y una oficina relacionada con este comercio.
Y el interior merece una mención aparte. La reforma se hizo bajo supervisión de los responsables de patrimonio y consiguió conservar elementos originales del edificio, como sus enormes pilares y vigas de madera. El espacio está presidido por una espectacular barra de madera de 13 metros de longitud, atravesada por una instalación de luz que también continúa en una gran mesa. Al fondo encontramos dos pequeños salones mucho más tranquilos, decorados con libros, frases literarias, alfombras y sillones diferentes entre sí . Es precisamente esta combinación entre el edificio histórico y una decoración muy personal la que da sentido a su nombre de Poetic Cocktail Bar.



Además de su carta de cócteles, con especial protagonismo para los rones, las ginebras y el champagne, también cuenta con restaurante. La cocina apuesta por platos con influencias escandinavas, asiáticas e indias. Como curiosidad os diré que me encontré en el menú un plato que nunca hubiese pensado encontrar aquí, pimientos de Padrón, si, el plato típico de Galicia lo tenían en este restaurante! Un sitio diferente y con mucha personalidad, perfecto para terminar el día en České Budějovice y disfrutar de una cena en un ambiente que no se parece demasiado al de un restaurante convencional.
Día 2: České Budějovice, la ciudad de la cerveza, y las rutas de senderismo de Prachatice:
Nada más salir del hotel, la Plaza de Přemysl Otakar II te deja con la boca abierta. Con unas dimensiones de 133 x 137 metros, es una de las plazas cuadradas más grandes de Europa Central, y no es casualidad: la ciudad fue fundada en 1265 por el rey Přemysl Otakar II, y la trazó el propio Hirzo, alcaide del castillo de Zvíkov que habíamos visitado el día anterior (curiosa conexión entre las dos primeras jornadas de la ruta). En el centro domina la fuente barroca de Sansón, construida entre 1721 y 1727 y considerada la mayor de su tipo en la República Checa, con capacidad para 237 m³ de agua. Te recomiendo salir a primera hora de la mañana cuando todavía está sin gente para verla y disfrutarla con calma, también es preciosa al atardecer y por la noche.



A un lado se alza la Torre Negra, de 72,29 metros y 225 escalones, levantada entre 1549 y 1577 como torre de vigilancia y hoy el mirador más alto de la ciudad; justo al lado, el ayuntamiento barroco (1727-1730) guarda un detalle curioso: en su tejado hay colmenas, y la miel se vende en la oficina de turismo instalada en el propio edificio. Subir hasta lo alto de la torre (si el día acompaña) regala una de las mejores panorámicas del sur de Bohemia.
La Torre Negra también tiene su lado más misterioso y está rodeada de varias leyendas y apariciones. Una de las más conocidas cuenta que un esqueleto se sentaba sobre la campana Bumerin y la hacía sonar para anunciar la muerte de alguien, porque el campanero era demasiado perezoso para subir hasta lo alto de la torre cada vez que tenía que tocarla. La tradición dice además que, aunque hoy nadie espera encontrárselo allí, solo los niños son capaces de ver al esqueleto.
Pero esta no es la única historia sobrenatural relacionada con la torre. Las leyendas locales cuentan que, durante la noche, podían producirse encuentros bastante más inquietantes: junto a la Torre Negra se decía que podía aparecer un carro fúnebre que se movía por sí solo, mientras que en otros rincones de la ciudad las historias hablaban de un gran perro negro o de un jinete sin cabeza. Estas historias formaban parte de las antiguas narraciones populares que advertían sobre los peligros de caminar por las calles a altas horas de la noche.
Hoy forman parte del folclore de České Budějovice y añaden un punto de misterio a uno de los grandes símbolos de la ciudad. Porque después de conocer estas leyendas, subir a la Torre Negra y escuchar el silencio que rodea sus campanas se disfruta de una manera un poco diferente.



Y ya que la ciudad nació justo en la confluencia de los ríos Vltava y Malše, no podíamos irnos sin verla desde el agua. Nos embarcamos en la Sv. Rozálie, una embarcación de doce plazas que ofrece paseos guiados por el casco histórico: unos 4 kilómetros y 40 minutos de recorrido en los que se navega el brazo muerto del Malše, se pasa bajo cinco puentes de interés arquitectónico y se bordean las murallas medievales de la ciudad con sus torres y bastiones, hasta llegar a la confluencia con el Vltava. Es una forma completamente distinta de fotografiar el perfil de České Budějovice, con la Torre Negra y las fachadas barrocas asomando sobre el agua, y un descanso agradable para las piernas después de la caminata por el casco histórico.





Y luego, claro, toca hablar de cerveza. La cervecería Budějovický Budvar elaboró su primera remesa el 7 de octubre de 1895, aunque la tradición cervecera de la ciudad se remonta al siglo XIII, cuando se le concedió el derecho a elaborar cerveza. Hoy exporta a más de 70 países y su ležák Budweiser Budvar Original tiene la denominación geográfica protegida «Českobudějovické pivo», que garantiza la calidad de las materias primas y el método de elaboración tradicional. Nosotros no tuvimos tiempo de hacer esta visita pero si te gusta la cerveza y su historia, la visita a la fábrica con la exposición multimedia «La historia de la cerveza de Budějovice» y cata incluida es de las paradas que no me perdería.
Si no te apetece visitar la fábrica o no tienes mucho tiempo pero te encanta la cerveza y su histgoria, Masné krámy es una parada imprescindible para los amantes de la cerveza
Si hay un lugar en České Budějovice donde la historia de la ciudad y su tradición cervecera se encuentran, ese es Masné krámy. Su nombre significa literalmente “puestos de carne” y tiene una explicación histórica: este edificio fue durante siglos el mercado de carne de la ciudad. La primera referencia escrita a este mercado aparece ya en 1336, aunque el edificio que podemos ver hoy probablemente fue construido hacia 1554.

Durante siglos, los puestos de los carniceros ocuparon este espacio y la actividad continuó hasta finales del siglo XIX. Después de la Segunda Guerra Mundial, el edificio se encontraba en un estado tan deteriorado que incluso se llegó a plantear su demolición. Finalmente fue restaurado y transformado en restaurante, abriendo sus puertas en 1954.
Pero si Masné krámy se ha convertido en un lugar tan especial para los habitantes de České Budějovice y, sobre todo, para los amantes de la cerveza, es por su estrecha relación con Budějovický Budvar, la histórica cervecería de la ciudad. Desde que abrió como restaurante, Masné krámy ha estado ligado a Budvar y siempre ha servido sus cervezas. De hecho, actualmente el establecimiento pertenece a la propia cervecería, por lo que sentarse aquí a tomar una cerveza es, de alguna manera, acercarse a una parte de la historia cervecera de České Budějovice.
Hay una historia curiosa detrás de una de las cervezas más famosas del mundo. En České Budějovice —Budweis en alemán— la tradición cervecera se remonta siglos atrás y la cerveza de la ciudad ya era conocida como Budweiser Bier, es decir, “cerveza de Budweis”. Cuando en 1895 nació la actual Budějovický Budvar, comenzó a utilizar también el término “Budweiser”. Pero al otro lado del Atlántico, la cervecera estadounidense Anheuser-Busch había empezado a comercializar una cerveza con ese mismo nombre en 1876 y registró la marca en Estados Unidos en 1878. Así comenzó una larguísima disputa por el nombre, la historia de Budweiser es también la historia de una batalla por un nombre que dura más de un siglo. En České Budějovice —Budweis en alemán— la tradición cervecera se remonta a la Edad Media y la cerveza producida en la ciudad era conocida como Budweiser Bier, literalmente “cerveza de Budweis”. Mucho después, en 1876, la cervecera estadounidense Anheuser-Busch comenzó a producir en Estados Unidos una cerveza llamada Budweiser, tomando precisamente el nombre de la ciudad bohemia. Cuando Anheuser-Busch registró la marca en Estados Unidos en 1907, las dos cervecerías de České Budějovice protestaron: una de ellas ya exportaba su cerveza a Estados Unidos desde 1906. Tras años de disputas, en 1911 se alcanzó un primer acuerdo por el que la cervecería checa reconocía la validez del registro estadounidense a cambio de una compensación, pero conservaba el derecho a utilizar Budweiser y “Original” en sus cervezas. En 1939 llegó un segundo acuerdo, mucho más desfavorable para los checos: ante la amenaza de que sus mercancías fueran confiscadas en Estados Unidos y en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, las dos cervecerías de České Budějovice aceptaron no utilizar Budweiser, Budweis ni otras variantes en Norteamérica, a cambio de una compensación económica. Documentos de un posterior proceso judicial estadounidense cifraron aquellos pagos en 127.000 dólares. Pero la historia no terminó ahí. Tras la caída del régimen comunista y la apertura económica de Checoslovaquia, Anheuser-Busch volvió a intentar resolver el conflicto y llegó a plantear la entrada en el capital de Budvar. En los años noventa se habló de una oferta estadounidense de alrededor de 200 millones de dólares —otras fuentes contemporáneas la situaron en hasta 232 millones—, pero el acuerdo no salió adelante. La parte checa no estaba dispuesta a renunciar al nombre que consideraba ligado al origen histórico de su cerveza ni a perder el control de Budvar. De hecho, en las negociaciones se llegó a valorar la solución desde perspectivas muy diferentes: mientras la oferta estadounidense se situaba en cientos de millones de dólares, desde el lado checo se manejó una valoración cercana a los 1.000 millones. Y así, dos cervezas nacidas a miles de kilómetros de distancia terminaron compartiendo un mismo nombre, convirtiendo a Budweiser en uno de los conflictos de marcas más célebres de la historia de la cerveza.
En el camino de vuelta desde el embarcadero te recomiendo aprovechar para caminar por las calles de la ciudad. Una de las mejores formas de conocer České Budějovice es simplemente caminar. Más allá de su famosa plaza de Přemysl Otakar II, merece la pena perderse por las calles del centro histórico y dejarse sorprender por sus edificios, sus fachadas de colores y esos pequeños rincones que aparecen cuando uno se aleja de las rutas más turísticas.
Durante el paseo encontrarás lugares como Piaristické náměstí, donde se encuentra la iglesia de la Presentación de la Virgen María, uno de los templos históricos más importantes de la ciudad, junto al antiguo convento dominicano. Allí también llama la atención el conjunto escultórico del Calvario, del siglo XVIII.

Otro de los edificios que merece la pena buscar es la antigua Komerční banka, en la calle Krajinská. Su llamativa fachada, los detalles escultóricos y sus característicos miradores verdes hacen que sea imposible pasar por delante sin detenerse a mirarla.
Y continúa caminando sin demasiada prisa. Las calles Krajinská y Česká, con sus casas burguesas, fachadas pastel y soportales, son perfectas para descubrir esa parte de České Budějovice que no aparece necesariamente en las primeras fotografías de la ciudad.
Si buscas un plan para desconectar, caminar con calma y disfrutar de la naturaleza, apunta Křišťanovický rybník. Este precioso estanque se encuentra entre los bosques de Šumava, muy cerca del pequeño pueblo de Křišťanovice, y es uno de esos lugares donde el paisaje invita a bajar el ritmo.
Con una superficie de 14 hectáreas, es además el estanque situado a mayor altitud de Bohemia. Para llegar hasta él solo hay que dejar el coche en Křišťanovice y caminar unos 500 metros, un paseo muy sencillo que enseguida te lleva hasta el agua.
Una vez allí, puedes disfrutar de su pequeña playa de arena y césped, darse un baño en los meses más cálidos o simplemente buscar un rincón tranquilo junto al agua. Hay también una zona de merendero y un puesto donde comprar comida y bebida, ( no está siempre abierto) además de una pista de vóley y un camping junto a la presa. Es, por tanto, un lugar perfecto para dedicarle unas horas y no limitarse a hacer una parada rápida.






Y si después de contemplar el paisaje te apetece alargar el paseo, aquí empieza una ruta muy bonita. Desde el estanque puedes enlazar con el sendero señalizado en azul y continuar entre bosques hasta la Kouzelná studánka, una fuente situada a unos 400 metros. Después, el camino continúa hacia las ruinas del castillo gótico de Hus, levantado a mediados del siglo XIV sobre un estrecho espolón rocoso junto al río Blanice. La ruta desde Křišťanovice hasta las ruinas ronda los 3 kilómetros. He de decirte que nosotros no conseguimos llegar, fuimos bordeando el rio y al final no había sendero y tuvimos que abortar la misión. Comprueba bien antes por donde ir si vas a hacer este tramo. El castillo tuvo una función defensiva y estuvo en uso durante aproximadamente un siglo antes de ser conquistado, incendiado y abandonado. Hoy quedan restos de sus muros y fosos, integrados completamente en el paisaje
A continuación pon rumbo a Prachatice, la llamada «puerta de Šumava«, una localidad que debe su riqueza histórica a la Zlatá stezka o «Senda Dorada», la ruta comercial medieval documentada ya desde el año 1010 que unía la ciudad bávara de Passau con Bohemia a través del transporte de sal a lomos de mula. En 1382 la ciudad obtuvo el derecho de almacén de sal, lo que obligaba a otras localidades a comprársela y trajo consigo un notable bienestar económico. Aquella prosperidad dejó un casco histórico renacentista, declarado zona de conservación monumental urbana en 1981 y premiado como «Ciudad Histórica del Año 2002», lleno de casas decoradas con esgrafiados que todavía hoy se puede recorrer a pie, con el antiguo ayuntamiento como su joya arquitectónica.

Si estás recorriendo Prachatice y buscas un lugar donde parar a comer, apunta este sitio: Pivovar Prachatice, una cervecería artesanal con restaurante situada en pleno centro histórico de la ciudad, en la calle Horní 174, con acceso también desde la plaza principal. Es una opción perfecta para hacer una pausa durante la visita y, de paso, probar algunos sabores típicos de la gastronomía checa acompañados de cerveza elaborada en la propia ciudad.
La historia de la cerveza en Prachatice viene de lejos. Según la propia cervecería, existen documentos que ya dejan constancia de la elaboración de cerveza en la ciudad en 1379, una tradición relacionada además con la antigua Ruta Dorada, la importante vía comercial que atravesaba Prachatice y que tuvo un papel fundamental en el desarrollo de la localidad. Hoy Pivovar Prachatice recupera parte de esa tradición elaborando sus propias cervezas artesanales sin filtrar y sin pasteurizar.
En el restaurante encontrarás principalmente cocina tradicional checa, con platos pensados para acompañar sus cervezas. La oferta cambia y cuentan tanto con menú diario como con una carta permanente en la que aparecen diferentes especialidades de la cocina local. Además, elaboran su propio pan y trabajan con productos frescos y proveedores de la región, dando protagonismo a los ingredientes disponibles según la temporada.

Y, por supuesto, la cerveza es una de las grandes protagonistas. Entre sus variedades habituales está la Prachatická světlá 11°, aunque también elaboran otras cervezas que pueden variar a lo largo del año. Si quieres conocer mejor este mundo, también puedes reservar una visita a la fábrica, donde explican el proceso de elaboración y ofrecen la posibilidad de terminar la visita con una degustación.
El espacio también merece la pena. El restaurante tiene capacidad para unas 50 personas en el interior y cuenta con un patio cervecero exterior para unas 30 personas, una opción especialmente agradable cuando hace buen tiempo. El interior tiene además una decoración muy particular, diseñada por el artista Jaromír 99, que le da al local una personalidad diferente.
Por su ubicación, es muy fácil incluir Pivovar Prachatice en una ruta por el centro histórico. Después de recorrer la plaza, admirar las casas renacentistas y pasear junto a las antiguas murallas, sentarse a comer un plato de cocina checa y acompañarlo con una cerveza elaborada allí mismo es una buena manera de seguir descubriendo Prachatice también a través de su gastronomía.
Si tienes pensado comer aquí, ten en cuenta que el menú de mediodía se sirve de 10:30 a 14:00, o hasta agotar existencias, y que la cocina cierra una hora y media antes del cierre del restaurante. También puedes reservar mesa con antelación, algo especialmente recomendable durante los meses de mayor afluencia turística. Pivovar Prachatice se encuentra en Horní 174, 383 01 Prachatice, en pleno centro histórico.
Por la tarde aprovechamos para recorrer sus maravillosas calles y visitar la Iglesia de Santiago el Mayor, no te puedes ir sin ver esta joya que data del siglo XIV. En la parte de atrás de la iglesia se puede ver una valiosa representación de la crucifixión de Cristo.¿Sabías que en la torre de la iglesia de Santiago el Mayor viven murciélagos?
Prachatice guarda una curiosidad que probablemente no esperes encontrar durante una visita al centro histórico: los espacios bajo la cubierta de la iglesia de Santiago el Mayor son el refugio habitual de una colonia estival de murciélago grande. Las hembras llegan durante los meses cálidos para criar a sus pequeños y llevan décadas utilizando este lugar como refugio.
La colonia está protegida dentro de la red Natura 2000 y es tan importante que, en determinadas temporadas, los murciélagos han llegado a ocupar parte del recorrido de acceso a la torre, obligando a cerrar temporalmente las visitas para no molestarlos.

Así que, cuando subas a la espectacular torre de Santiago el Mayor , si está abierta, además de disfrutar de las vistas sobre Prachatice y los alrededores de Šumava, recuerda que compartes este espacio con unos habitantes muy particulares Otro lugar que te recomiendo visitar es el Museo de Prachatice que alberga el reloj de sol más grande de Europa Central.
Ruta por las murallas de Prachatice: Desde este punto, junto a la Dolní brána o Puerta Baja, puedes comenzar una pequeña ruta señalizada que recorre las antiguas murallas de Prachatice. Es un paseo circular de aproximadamente 1,5 kilómetros, muy sencillo y apto para todas las edades, que se completa en unos 45 minutos. A lo largo del recorrido encontrarás cinco paradas con paneles informativos donde se explica la historia de las fortificaciones, sus diferentes elementos y los trabajos arqueológicos realizados en la zona. El camino rodea el centro histórico y permite descubrir las murallas desde diferentes perspectivas, pasando junto a torres, bastiones y otros restos del antiguo sistema defensivo. Es una ruta corta y fácil de incluir durante la visita a Prachatice y, además, una buena forma de conocer una parte de la ciudad que muchas veces pasa desapercibida cuando nos limitamos a recorrer su preciosa plaza y sus calles del centro histórico.

Si quieres llevarte de Prachatice un recuerdo diferente, de esos que no acaban olvidados en un cajón, apunta esta dirección: Nugátovník.
Este pequeño negocio familiar, situado en Solní 122, nació en el sur de Bohemia y está especializado en dulces artesanales, con el chocolate y el nugát como grandes protagonistas. Aquí encontrarás bombones, tabletas de chocolate, frutas bañadas en chocolate, macarons, tartas y, por supuesto, diferentes variedades de nugát. ¿Y qué es exactamente el nugát? Es un dulce de textura cremosa elaborado a base de chocolate y frutos secos, parecido a una mezcla entre praliné y turrón, aunque con una textura mucho más suave. En Nugátovník lo encontrarás en diferentes sabores, desde los clásicos de cacahuete y avellana hasta otros más originales como pistacho, chile o frambuesa y coco.

La historia de Nugátovník comenzó como una afición por la repostería y, poco a poco, fue creciendo hasta convertirse en un negocio familiar. Trabajan con chocolate belga y pastas de frutos secos y elaboran sus productos de forma artesanal, algo que se nota tanto en la presentación como, sobre todo, cuando los pruebas.
Pero si me preguntas qué compraría yo, lo tengo claro: una caja de nugát para llevar a casa. Hay sabores clásicos como cacahuete, avellana o almendra, pero también opciones más originales como pistacho, chile o frambuesa y coco. Algunas variedades vienen además en pequeñas cajas de regalo, por lo que me parece un souvenir perfecto de Prachatice.
Puedes encontrar los productos de Nugátovník en Deli Kuli, su pastelería en el centro de Prachatice, donde además puedes probar algunas de sus elaboraciones antes de decidir qué llevarte.
Segunda noche en el Grand Hotel Zvon de České Budějovice.
Día 3: Český Krumlov, el rincón que parece sacado de un cuento (y lo es, Patrimonio de la Humanidad)
Si tuviera que elegir un único día de esta ruta, sería este. Český Krumlov es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1992 y su conjunto de castillo y palacio, con más de 6 hectáreas, es el segundo complejo de este tipo más grande de la República Checa, solo por detrás del Castillo de Praga: unos 40 edificios y palacios distribuidos alrededor de cinco patios, con cerca de 300 salas y estancias. Su primera mención escrita data del 1 de abril de 1253, cuando aparece citado un tal Vítek de Krumlov entre los testigos de un documento del rey Přemysl Otakar II. Tras la extinción de esa rama familiar en 1302, el castillo pasó a los Rožmberk, que lo convirtieron en una espléndida residencia renacentista y lo gobernaron durante trescientos años, hasta que en 1602 lo vendieron al emperador Rodolfo II. En 2014 recibió casi 368.000 visitantes, lo que lo convierte en uno de los monumentos más visitados del país.
Aunque nosotros no tuvimos tiempo , te recomiendo no perderte el teatro barroco del castillo: se construyó en 1682 y se reformó entre 1765 y 1766 por encargo del príncipe Josef Adam de Schwarzenberg. Es uno de los únicos cuatro teatros del siglo XVIII en todo el mundo que conservan su edificio original, la maquinaria escénica, el vestuario y la decoración de época; su única comparación posible es el teatro real de Drottningholm, en Suecia.



Uno de los rincones que más me sorprendieron del castillo de Český Krumlov fue su segundo patio. Es aquí donde puedes contemplar de cerca algunos de los elementos más representativos del enorme complejo, con la espectacular torre del castillo elevándose sobre los tejados y las fachadas decoradas que recuerdan la época de esplendor de los Rosenberg.
La torre es, sin duda, la gran protagonista. Aunque sus orígenes son góticos, adquirió su aspecto renacentista durante las grandes reformas del siglo XVI y hoy es uno de los símbolos más reconocibles de Český Krumlov. Justo a su lado se encuentra el Hrádek o Pequeño Castillo, considerado, junto con la torre, una de las partes más antiguas de todo el conjunto.
En el centro del patio encontrarás además una fuente barroca de 1641, que pone el contrapunto a las fachadas renacentistas que la rodean. Merece la pena detenerse unos minutos aquí y mirar hacia arriba, porque cada edificio tiene una historia diferente y la decoración de las fachadas es uno de los grandes atractivos del castillo.
Y antes de continuar hacia el interior del complejo, fíjate también en el puente que conecta este patio con el anterior. Debajo se encuentra el famoso Foso de los Osos, una curiosidad en Český Krumlov que probablemente no esperes encontrar durante una visita a su impresionante castillo: un foso donde viven osos. Sí, has leído bien. El llamado Medvědí příkop, o Foso de los Osos, se encuentra entre el primer y el segundo patio del castillo y se ha convertido en uno de los rincones más singulares que ver en Český Krumlov.


Aunque hoy lo asociamos inmediatamente con los osos, el foso tenía originalmente una función muy diferente. Formaba parte del sistema defensivo medieval del castillo y protegía el acceso a la fortaleza. La presencia de estos animales está relacionada con la familia Rosenberg, una de las familias nobles más importantes de Bohemia y antigua propietaria del castillo. Los Rosenberg afirmaban tener parentesco con la familia italiana Orsini y, como orso significa «oso» en italiano, estos animales acabaron convirtiéndose en parte de su simbología y aparecen incluso como soportes de su escudo de armas.
La tradición de mantener osos en el castillo se remonta al siglo XVI, aunque la primera documentación que confirma su presencia en este foso corresponde a 1707, cuando se tiene constancia de cuatro ejemplares. Desde entonces, y con algunos periodos en los que el foso estuvo vacío, los osos han formado parte de la historia del castillo y se han convertido en una de sus señas de identidad.
Lo mejor es que no necesitas comprar una entrada para una visita guiada para acercarte al Foso de los Osos. Al recorrer los patios del castillo pasarás por el puente que cruza sobre él y podrás asomarte para intentar verlos. Eso sí, recuerda que son animales y no siempre están a la vista, así que tendrás que tener un poco de suerte para encontrarlos en el momento adecuado.
Además, el puente que atraviesa actualmente el foso no es el original. El antiguo puente levadizo de madera fue sustituido por uno de piedra en 1760, y todavía hoy puedes contemplar las esculturas de la Virgen María y San José que lo decoran. Si visitas el castillo, no te olvides de mirar hacia abajo al cruzar el puente. Quizá tengas suerte y alguno de sus habitantes salga a saludarte. Nosotros no pudimos verlos porque justo el día que fuimos estaban limpiando y acondicionando el foso y los osos no estaban fuera.

Entender que cientos de miles de visitantes recorren cada temporada los patios del castillo me ayudó a comprender por qué Český Krumlov es, además, el destino turístico más visitado de toda la región de Bohemia del Sur.
Después de perdernos por las callejuelas del casco histórico, cerramos el día con una cena en Krčma U dwau Maryí, una taberna tradicional situada en Parkán 104, en pleno casco histórico y junto al río Moldava. Y, además de la comida, lo que más nos gustó fue poder sentarnos en una mesa de su terraza, literalmente al lado del río, con unas vistas preciosas y un ambiente muy especial al caer la tarde.
El restaurante está ubicado en una antigua casa de la ciudad y su nombre, que significa “Las Dos Marías”, tiene su origen en dos pinturas de la Virgen María que aparecieron en la fachada durante unas obras de restauración. El establecimiento abrió sus puertas en 1990 y sus propietarios apostaron por recuperar el ambiente de una antigua taberna bohemia, utilizando incluso materiales históricos procedentes de edificios de Český Krumlov y de localidades cercanas.
La carta sigue esa misma filosofía y está basada en la cocina tradicional de Bohemia, con recetas y productos propios de la gastronomía checa. Entre sus platos encontramos sopas tradicionales, trucha preparada con vino y romero, carpa con salvia, pollo, carne ahumada con knedlíky de patata y col, gulash, costillas de cerdo asadas o pato con dumplings de patata y col. También cuentan con diferentes propuestas vegetarianas.
Uno de los platos más curiosos de la carta es la Staročeská hostina, un antiguo banquete de Bohemia que puede pedirse para entre una y ocho personas. Se prepara en diferentes versiones y combina carnes como pollo, conejo o faisán con acompañamientos tradicionales como mijo, trigo sarraceno, tortas de patata, dumplings, patatas y ensalada. También existe una versión vegetariana.
Para el postre también merece la pena echar un vistazo a la carta, donde aparecen elaboraciones tradicionales como el Žahour, unos dumplings dulces acompañados de salsa de arándanos, o las gachas de trigo sarraceno con miel, pasas, almendras y canela.



Pero, en nuestro caso, parte del encanto estuvo precisamente en el lugar. Cenar en la terraza junto al río Moldava, con el agua al lado y las casas históricas de Český Krumlov alrededor, fue una de esas experiencias que terminan formando parte del recuerdo del viaje. Después de pasar el día recorriendo las calles del casco antiguo y visitando el castillo, sentarse aquí sin prisas y disfrutar de la cena con estas vistas fue un broche perfecto para el día.
Así que, si estás buscando dónde comer en Český Krumlov, Krčma U dwau Maryí es una opción que merece la pena tener en cuenta, especialmente si puedes conseguir una mesa en la terraza. Más que limitarse a ser un restaurante donde parar a comer, aquí el entorno, la historia de la casa y la cocina tradicional hacen que la experiencia sea parte del propio viaje. Y aunque nosotros solo estuvimos aquí un día, mi recomendación es que te alojes una noche dentro del propio complejo del castillo y así podrás disfrutar con calma y con menos gente todos sus rincones a la mañana siguiente.
Día 4: El palacio más fotogénico de Chequia y la tercera fortaleza más grande del país
Toca moverse hacia el este, y la primera parada del día es puro cuento: el castillo de Červená Lhota:
Si hay un castillo en la República Checa que parece sacado directamente de un cuento, ese es Červená Lhota. Su imagen es difícil de olvidar: un pequeño palacio de color rojo intenso construido sobre una isla rocosa, rodeado por las aguas de un estanque y unido a tierra firme por un pequeño puente de piedra. Y aunque hoy nos parezca un escenario de fantasía, detrás de esta estampa hay más de cinco siglos de historia.

En este lugar existía una fortaleza medieval y la primera referencia escrita que se conserva es de 1465. Hacia 1530 fue adquirida por el caballero Jan Kába de Rybňany, que comenzó a transformarla en una residencia renacentista. El edificio fue adquiriendo poco a poco su aspecto actual y, para convertirlo en una residencia rodeada de agua, se modificó también el terreno que lo unía con tierra firme.
Pero hay algo que llama especialmente la atención: ¿por qué es rojo? El nombre Červená Lhota significa literalmente «Lhota Roja» y aparece documentado por primera vez en 1602. El castillo, que originalmente era blanco, adquirió entonces su característico color rojo.
Y aquí comienza una de las leyendas más curiosas del lugar. Según la tradición, una dama del castillo hizo un pacto con el diablo y terminó cayendo por una ventana. Una mancha de sangre habría quedado en la fachada y, al no poder eliminarla, decidieron pintar todo el edificio de rojo. ¿Ocurrió realmente? Todo apunta a que no. Los documentos históricos no cuentan que ninguna dama muriera al caer desde una de las ventanas, pero la propia historia oficial del castillo reconoce que la leyenda pudo inspirarse en hechos reales: los herederos de Jan Kába mantuvieron fuertes disputas por la propiedad y sus enfrentamientos llegaron incluso a las mujeres de ambas familias. Además, existía un conflicto religioso entre los hermanos.
Con el paso de los siglos, Červená Lhota fue cambiando de propietarios y de aspecto. En 1641 pasó a manos de Vilém Slavata y posteriormente sufrió diferentes reformas. En el siglo XIX llegó una importante transformación neogótica y, entre 1902 y 1910, el castillo fue remodelado de nuevo en estilo neorrenacentista. En 1835 había pasado a la familia de los príncipes Schönburg-Hartenstein, que serían sus últimos propietarios aristocráticos. Tras la confiscación de 1945, el castillo pasó a manos del Estado y abrió al público en 1949.
Una de las cosas más interesantes de visitarlo es que los interiores permiten conocer cómo era la residencia de los últimos propietarios. Las estancias que se pueden recorrer conservan la distribución y el ambiente de la vivienda de los Schönburg-Hartenstein después de la reforma de comienzos del siglo XX.




Y si al llegar tienes la sensación de haberlo visto antes, probablemente no te equivocas. La apariencia de cuento de Červená Lhota ha atraído a numerosos equipos de rodaje y aquí se grabó Zlatovláska, la popular película checa de 1973 basada en el cuento de Karel Jaromír Erben. En ella, el castillo aparece como la residencia del rey de las doce hijas.
Pero, sinceramente, no hace falta ninguna película para entender su encanto. Basta con verlo reflejado en el agua, cruzar el pequeño puente y caminar por los alrededores para comprender por qué este rincón de Bohemia parece sacado de un cuento. Červená Lhota es uno de esos lugares que merece la pena visitar no solo por su historia, sino simplemente por la imagen que tienes delante de los ojos.
Si estás pensando en visitarlo, ten en cuenta que actualmente el servicio de barcas está suspendido debido a los problemas estructurales de la presa renacentista del estanque, que deberá ser reconstruida. Conviene consultar la información oficial antes de viajar por si hubiera novedades.
Después nos dirigimos a Jindřichův Hradec y aprovechamos para hacer una parada para comer en Penzion Pod Zámkem, un restaurante situado en una casa histórica del siglo XVI, a orillas del río Nežárka y muy cerca del castillo de la ciudad. Su ubicación es, sin duda, uno de sus grandes atractivos: nosotros comimos en una de las mesas de la terraza de verano, justo al lado del río, un rincón tranquilo y agradable que invita a hacer una pausa durante la ruta. La terraza forma parte de la propuesta de verano del establecimiento con unas preciosas vistas hacia el río y el castillo.



En cuanto a la cocina, el restaurante ofrece cocina checa e internacional y explica que, siempre que es posible, trabaja con productos locales de proveedores de la zona. La carta cambia varias veces al año para adaptarse a la temporada, con propuestas específicas según la época del año.
Más allá de la comida, nos pareció un lugar especialmente agradable para sentarse sin prisas y disfrutar del entorno. Comer al lado del río, rodeados de edificios históricos y con el castillo como parte del paisaje, convierte la parada en una experiencia más que en una simple comida. Si estáis recorriendo Jindřichův Hradec, es una opción que merece la pena tener en cuenta, especialmente si podéis disfrutar de su terraza en los meses de buen tiempo.

Después de comer , un paseo por el Castillo de Jindřichův Hradec con sus más de tres hectáreas y media es el tercer complejo palaciego más grande de la República Checa, solo por detrás del Castillo de Praga y del propio Český Krumlov.
Fue fundado en el siglo XIII, probablemente por el rey Přemysl Otakar I, y perteneció después a los Vítkovci (que pasarían a llamarse «señores de Hradec») hasta 1604; más tarde fue de los Slavata y de los Černín, que lo enriquecieron con obras de arte, entre ellas piezas del gran pintor barroco checo Petr Brandl. Un enorme incendio lo dañó gravemente en 1773, y su restauración se prolongó prácticamente hasta 1993; en 1995 fue declarado monumento cultural nacional.

Y si hay una historia que merece la pena conocer durante la visita al castillo de Jindřichův Hradec, es la de su famosa Dama Blanca. Según la leyenda, el espíritu de esta misteriosa mujer seguirá apareciéndose hasta que todas las antiguas propiedades de su familia se hayan convertido en polvo. Su historia está relacionada con la maldición que, según la tradición, le lanzó su marido después de un matrimonio desgraciado. Lo curioso es que, en el caso de Jindřichův Hradec, el propio castillo identifica a esta Dama Blanca con Markéta de Hardegg, y no con Perchta de Rožmberk, como suele ocurrir en otras versiones de la leyenda.
Pero la historia no termina con su fantasma recorriendo los pasillos del castillo. La Dama Blanca también está ligada a uno de sus espacios más singulares: la Cocina Negra, una cocina de finales del siglo XV que se conserva extraordinariamente bien y que, más de 500 años después, continúa siendo funcional. Es uno de esos lugares en los que resulta fácil imaginar cómo debía ser la vida cotidiana en el castillo, entre el fuego, los grandes recipientes y el trabajo de cocineros y ayudantes.

Según la tradición, era precisamente allí donde la Dama Blanca preparaba unas gachas dulces que después se repartían entre los pobres. La costumbre acabó convirtiéndose en una auténtica tradición de la ciudad y se celebraba cada Jueves Santo, hasta convertirse en un acontecimiento multitudinario. El propio castillo cuenta que en algunos años históricos llegaron a reunirse más de 9.000 personas en un solo día.
Y lo más curioso es que esta tradición todavía se revive de alguna manera. Durante las celebraciones de Semana Santa, el castillo ha recuperado el reparto de las gachas dulces de la Dama Blanca en la Cocina Negra. En el programa oficial de Semana Santa de 2025, por ejemplo, se anunció expresamente el reparto de las gachas dulces de la Dama Blanca en la Cocina Negra, dentro de las actividades de Pascua.
La cocina también vuelve a ponerse literalmente en funcionamiento durante otros acontecimientos especiales. Por ejemplo, en los Días de Adviento del castillo, celebrados el primer fin de semana de diciembre, se realiza una demostración de cómo funcionaba la Cocina Negra, acompañada de un mercado tradicional y puestos de especialidades dulces y saladas. En 2025 estuvo abierta y en funcionamiento durante todo el sábado y el domingo, de 10:00 a 17:00.
Por tanto, sí merece la pena tener en cuenta estas fechas si queréis ver la cocina en funcionamiento: especialmente Semana Santa, alrededor del Jueves Santo, por la tradición de las gachas de la Dama Blanca, y el primer fin de semana de diciembre, durante los Días de Adviento. El resto del año también se puede visitar la Cocina Negra dentro de determinados recorridos del castillo, aunque eso no significa que esté encendida o cocinando. Actualmente, en septiembre, forma parte del recorrido de la Torre Negra + Cocina Negra, que se puede visitar los fines de semana.
Y junto a la Cocina Negra encontramos otra de las construcciones más antiguas del castillo: la Torre Negra. Con más de 800 años de historia, fue levantada a comienzos del siglo XIII como una torre de refugio para los defensores del castillo. Originalmente estaba separada del resto de las edificaciones y solo se podía acceder a ella a través de una pasarela de madera situada a unos 13 metros de altura, una solución pensada para convertirla en el último bastión en caso de ataque. Con sus 32 metros de altura y unos muros que llegan a alcanzar casi cuatro metros de grosor, resulta fácil imaginar la fortaleza que debió de representar en la Edad Media.


Pero la Torre Negra también tiene un pasado bastante más oscuro: durante siglos fue utilizada como prisión y por ella pasaron algunos personajes históricos, entre ellos el predicador husita Martin Houska, que estuvo encarcelado allí en 1421. Hoy se puede subir hasta lo alto de la torre y disfrutar de una panorámica de Jindřichův Hradec.
Otra de las visitas que incluimos en nuestra ruta por Jindřichův Hradec fue el Museo de Jindřichův Hradec, ubicado en el antiguo Seminario Jesuita, un edificio histórico del siglo XVII. En su interior se reúne una interesante colección que recorre la historia y la vida cotidiana de la ciudad y de Bohemia del Sur, con salas dedicadas a los antiguos señores de Hradec, los oficios y gremios, el arte gótico, la cultura popular, la imprenta, una antigua farmacia, diferentes obras de arte y una colección de belenes de la región.
Pero si hay algo que nos sorprendió especialmente fueron los Krýzovy jesličky, un enorme belén mecánico que está considerado el mayor belén popular mecánico del mundo y que forma parte del Libro Guinness de los Récords desde 1998. Su creador, el artesano local Tomáš Krýza, dedicó más de 60 años a construirlo y el resultado es impresionante: alrededor de 1.400 figuras de personas y animales, 133 de ellas en movimiento, que recrean desde escenas del nacimiento de Jesús hasta paisajes, edificios y escenas de la vida cotidiana de la Bohemia del siglo XIX.
Nosotros no esperábamos encontrarnos algo así y fue, sin duda, una de las grandes sorpresas de nuestra visita a Jindřichův Hradec. Es de esos lugares en los que merece la pena detenerse un rato y observar con calma, porque cuanto más miras, más pequeños detalles descubres.

Y si hay una estancia que nos dejó con la boca abierta durante la visita al castillo fue el Rondel, su espectacular pabellón de música. Construido entre 1591 y 1596 por encargo de Adam II de Hradec, este singular edificio manierista se levantó en los jardines del castillo como un espacio destinado a la música, las celebraciones y la recepción de invitados. Su interior es sencillamente impresionante, con una enorme sala circular cubierta por una cúpula y decorada hasta el último detalle con estucos, relieves, pinturas y abundantes elementos dorados.
Pero el Rondel escondía además un pequeño truco escénico que nos pareció fascinante: los músicos podían tocar sin que los invitados los vieran. Se situaban en una estancia subterránea bajo la sala y la música llegaba hasta el interior a través de un conducto acústico oculto en el centro del suelo. Era la llamada «música escondida», una auténtica demostración de ingenio pensada para sorprender a los huéspedes de los señores de Hradec.
Y todavía hoy el Rondel mantiene parte de aquella función de espacio para celebraciones. El espectacular pabellón de música puede alquilarse para diferentes eventos y, de hecho, es uno de los escenarios que ofrece el castillo para celebrar bodas civiles. Tiene capacidad para hasta 100 personas y también existe la posibilidad de utilizar el pequeño parque renacentista que lo rodea para celebraciones al aire libre. Cuesta imaginar un escenario más especial para casarse que esta sala circular cubierta de estucos, pinturas y detalles dorados, en uno de los rincones más singulares del castillo.

Entre los detalles que encontramos en el castillo, uno que llama especialmente la atención es su antiguo pozo renacentista, situado en uno de los patios. El pozo está protegido por una espectacular reja de hierro forjado, decorada con formas vegetales, animales y motivos de vivos colores, que hace que resulte imposible pasar por delante sin detenerse a mirarla. La reja actual fue realizada a comienzos del siglo XVII y es, por sí sola, una pequeña joya de artesanía que añade todavía más encanto a los patios del castillo.

En pleno centro de Jindřichův Hradec, una de las ciudades históricas de Bohemia del Sur, se encuentra Naše Hospoda – Zlatá Husa, integrada en el Hotel Concertino. Es un establecimiento de ambiente tradicional checo que apuesta por una cocina cercana y reconocible, con especial protagonismo de las especialidades de Bohemia del Sur y de la cocina casera checa.
Su propuesta combina platos tradicionales con opciones más actuales. En su carta aparecen, entre otras especialidades, carnes, costillas, rodilla de cerdo y hamburguesas, elaboradas con métodos tanto tradicionales como modernos con el uso de ingredientes frescos y una oferta de menús de mediodía.
La experiencia tiene también un marcado carácter cervecero: Zlatá Husa dispone de al menos cuatro cervezas Staropramen de barril, reforzando esa atmósfera de hospoda tradicional que forma parte de la cultura gastronómica checa. El local tiene capacidad para 72 personas.
Para quienes prefieran una experiencia algo más tranquila, el complejo cuenta además con un restaurante de hotel independiente, con capacidad para 58 comensales, que ofrece especialidades de cocina local e internacional y pescado, además de una terraza de 40 plazas durante los meses de verano.

Más que un restaurante pensado exclusivamente para una experiencia gastronómica sofisticada, Zlatá Husa resulta interesante para acercarse a la cocina cotidiana de la región, en un ambiente que conserva el espíritu de las tradicionales cervecerías checas. Su ubicación, en la plaza central de Jindřichův Hradec, lo convierte además en una parada cómoda durante una visita a la ciudad. El portal turístico oficial de Jindřichův Hradec lo incluye entre sus establecimientos gastronómicos y destaca precisamente sus especialidades de cocina local y sus hamburguesas.
Después de cenar aproveché para curiosear por la ciudad: en pleno centro está el estanque Vajgar, dividido en dos por un puente, y en la calle Kostelní, junto a la iglesia principal, hay una marca en el suelo que señala el paso del meridiano 15 este por el corazón de la ciudad, toda una rareza geográfica. Vale la pena dar un paseo por la ciudad al anochecer, es realmente preciosa.

Nos alojamos en el FLORIAN PALACE – RBB Hotels s. r. o., en pleno centro histórico de Jindřichův Hradec, y fue uno de esos hoteles que sorprenden nada más cruzar la puerta. El Florian Palace abrió sus puertas en 2017 y cuenta con solo 20 habitaciones dobles, lo que le da un ambiente tranquilo y acogedor.
Entrar en él es casi como entrar en un pequeño palacio. La decoración tiene ese punto clásico y elegante que nos encantó, con estancias cuidadas y detalles que hacen que el alojamiento tenga mucha personalidad. Las habitaciones se dividen en Standard, Deluxe y Luxurious, siendo estas últimas las más especiales, con un estilo de inspiración palaciega, suelo de parquet, tocador con espejo y una agradable zona de estar con sofá, butaca y mesa de centro.
Y si hay algo que también disfrutamos especialmente fue el desayuno. Está incluido en el precio de la habitación y se sirve cada mañana en formato buffet, con una propuesta abundante para empezar el día con calma antes de salir a recorrer la ciudad. Es, además, un espacio que mantiene la estética cuidada y elegante del resto del hotel, haciendo que incluso ese primer café de la mañana tenga un encanto especial.
El hotel también dispone de Wi-Fi gratuito en todas sus instalaciones, servicio de consigna y posibilidad de aparcamiento de pago en el parking municipal. Pero, sobre todo, este es un alojamiento bonito, cómodo y con mucho encanto, de esos que hacen que el propio hotel forme parte de la experiencia del viaje. Y su ubicación, en el corazón histórico de Jindřichův Hradec, es perfecta para salir caminando a descubrir la ciudad

Siempre merece la pena visitar las ciudades cuando todavía están despertando y Jindřichův Hradec, es una de ellas. Pasear a primera hora de la mañana por sus calles prácticamente vacías permite disfrutar con calma de un casco histórico donde conviven arquitectura gótica, renacentista, barroca y clasicista, y donde las fachadas de colores, los soportales y las pequeñas calles crean una atmósfera especialmente tranquila. La ciudad está considerada uno de los conjuntos históricos más importantes de Chequia y recibió el reconocimiento de Ciudad Histórica del Año en 2007.
El paseo puede comenzar en náměstí Míru, la plaza principal, corazón histórico de Jindřichův Hradec. Su espacio está rodeado de antiguas casas burguesas y edificios que cuentan, a través de sus fachadas, diferentes capítulos de la historia de la ciudad. Entre ellos destaca Langrův dům, una de las casas más singulares de la plaza, con una elaborada decoración de esgrafiados de inspiración bíblica y una característica bóveda de diamantes en sus soportales. También llama la atención la antigua Casa Consistorial, cuya historia se remonta al siglo XV y que constituye uno de los edificios destacados de la plaza.

En el centro de la plaza se alza uno de sus elementos más reconocibles: la columna de la Santísima Trinidad, una monumental obra barroca realizada entre 1764 y 1766 por el escultor Matouš Strachovský. Con unos 20 metros de altura, funciona como auténtico eje visual de náměstí Míru.
Desde aquí merece la pena continuar caminando sin rumbo fijo hacia las calles que rodean el casco antiguo. La propia VisitCzechia recomienda perderse por sus callejuelas sinuosas, entre casas de comerciantes con fachadas ricamente decoradas, descubriendo poco a poco rincones, iglesias y pequeños detalles arquitectónicos. Uno de los atractivos más curiosos es que por una esquina de la iglesia de la Asunción de la Virgen María pasa el meridiano 15º Este, otra de las particularidades que forman parte de la identidad de la ciudad.
Y después está Vajgar, probablemente el elemento que mejor explica la relación de Jindřichův Hradec con el agua. Este gran estanque urbano forma parte del paisaje de la ciudad desde hace siglos y sus aguas se extienden prácticamente junto al centro histórico. Está dividido entre el Vajgar grande y el Pequeño Vajgar, este último junto al castillo, y el conjunto ocupa alrededor de 49 hectáreas. Su origen está ligado a la defensa medieval de la ciudad y hoy constituye uno de sus grandes espacios de paseo y recreo.
Caminar junto a Vajgar a primera hora, cuando la superficie del agua está tranquila y apenas hay movimiento, ofrece además una de las imágenes más bonitas de Jindřichův Hradec: el casco histórico y el conjunto renacentista del castillo reflejándose sobre el agua. No es casualidad que VisitCzechia considere precisamente ese reflejo del castillo en Vajgar uno de los símbolos de la ciudad. Quizá esa sea la mejor manera de conocer Jindřichův Hradec: sin prisas, antes de que llegue el bullicio, caminando entre fachadas históricas, plazas y agua, y dejando que la ciudad se vaya descubriendo poco a poco.
Día 5: El tren de vapor de Ratmírov y la ciudad que fundaron los husitas
El último día empieza con una de esas experiencias que se disfrutan como niños: un trayecto en el tren histórico de vía estrecha que conecta Jindřichův Hradec con la zona de Ratmírov, dentro de la red conocida como Jindřichohradecké místní dráhy (JHMD). Es la última red de vía estrecha en funcionamiento de toda la República Checa: dos líneas con un ancho de solo 760 mm (el llamado «ancho bosnio») que suman cerca de 79 kilómetros entre las dos, la que va a Nová Bystřice (33 km, inaugurada en 1897) y la que llega hasta Obrataň (46 km, inaugurada en 1906). Ambas cruzan los bosques, estanques y aldeas de la comarca conocida como «Kanada checa», muchas veces tiradas por locomotoras de vapor de comienzos del siglo XX. La línea vivió años complicados —el servicio se interrumpió en 2022 por problemas económicos del anterior operador— y ha vuelto a funcionar con normalidad desde abril de 2026, de la mano de una nueva empresa que restauró las vías. Es, sin exagerar, viajar en el tiempo. Puedes hacer la ruta completa o solo una parte. El tren cuenta con vagones cerrados en los que puedes asomarte a las ventanas y otros abiertos al completo y en uno de ellos tiene un bar en el que comprar bebidas, snacks y hasta perritos calientes.





De regreso hacia el punto de origen, si tienes tiempo, te recomiendo una parada en Tábor, la ciudad fundada en la primavera de 1420 por los husitas liderados por el mítico Jan Žižka, que tomó su nombre de la bíblica montaña Tabor. Fue durante décadas una auténtica ciudad-fortaleza con ejército y gobierno propios, y todavía hoy conserva su trazado medieval y sus fortificaciones: de la antigua fortaleza de Hradiště, levantada en el siglo XIII por Přemysl Otakar II, solo sobrevivieron la puerta de Bechyně y la torre de Kotnov, de 25 metros de altura y 155 escalones, hoy accesible como mirador. Bajo las casas de la plaza de Žižka, presidida por el monumento al vojevoda husita y por una fuente renacentista, se esconde un impresionante entramado de bodegas y galerías medievales que, según algunas fuentes, suman hasta 14 kilómetros en total, de los cuales unos 500 metros forman hoy un recorrido turístico habilitado desde 1947. Una parada corta, pero con siglos de historia condensados en cada esquina, perfecta para cerrar la ruta antes de emprender el regreso.
Consejos prácticos para organizar tu ruta:
● Moneda: corona checa (CZK). El cambio ronda 1 € ≈ 25 CZK.
● Dónde dormir: dos noches en České Budějovice (para cubrir Prachatice y Český Krumlov sin cambiar de hotel) y una noche en Jindřichův Hradec.
● Cómo moverte: la ruta está pensada de oeste a este para no repetir tramos de carretera; si viajas por tu cuenta, un coche de alquiler es la forma más cómoda de encadenar todas las paradas.
● Cuándo ir: los castillos gestionados por el Instituto Nacional del Patrimonio (NPÚ), como Blatná, Zvíkov, Červená Lhota o Jindřichův Hradec, suelen abrir de abril a octubre, así que revisa los horarios de temporada antes de salir. Si además quieres coincidir con el tren de vapor a Ratmírov, comprueba el calendario de circulaciones en la web de la compañía antes de reservar.
● Emergencias: 112 (24 horas).
Preguntas frecuentes sobre la ruta por Bohemia del Sur:
¿Cuántos días hacen falta para ver Bohemia del Sur?
Con 5 días das un buen repaso a lo esencial: castillos, la capital regional y una experiencia ferroviaria única. Si dispones de más tiempo, merece la pena alargar la estancia en Český Krumlov.
¿Cuál es el castillo más bonito de la región?
Es una cuestión de gustos, pero Červená Lhota (por su estampa sobre el agua) y el castillo-fortaleza de Český Krumlov (por su tamaño, su historia y su teatro barroco) son los considerados más llamativos aunque en mi opinión personal son todos como sacados de un cuento y yo no descartaría ninguno.
¿Cuál es el mayor complejo palaciego de Bohemia del Sur?
El de Český Krumlov, con más de 6 hectáreas, es el segundo más grande de toda la República Checa (tras el Castillo de Praga); el de Jindřichův Hradec ocupa el tercer puesto nacional.
¿Se puede hacer esta ruta sin coche?
Algunos tramos son accesibles en tren o autobús regional, pero para encadenar todos los pueblos y castillos con comodidad lo más práctico es moverse en coche.
Te dejo un MAPA con la localización en google maps de todos los lugares de la ruta.
Este artículo es fruto de la invitación de Destino Chequia al Meeting Point 2026 . Recuerda que en nuestras redes sociales: instagram, tiktok, facebook, x, threads y youtube puedes ver todos nuestros viajes y experiencias en video y seguirlos día a día en instagram. Nos encontrarás en todas como @petiscosgalegos , Síguenos!
Si tienes alguna duda, recomendación o consejo déjalo en comentarios e intentaremos responderte lo antes posible.
